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13/08/2020

Vecinos impulsan un merendero en el Pilar II

Vecinos impulsan un merendero en el Pilar II
Vecinos impulsan un merendero en el Pilar II

Bariloche se precia de ser una de las ciudades más bellas del mundo, pero la hermosura que resalta en momentos de pandemia no solo radica en el paisaje, sino, sobre todo, en algunas personas que tienden su corazón a aquel que lo precisa con urgencia, porque el suyo ha comenzado a latir con dificultad arrinconado por una situación económica que, si antes era complicada, a partir del arribo del COVID-19 se tornó dramática.

Margarita Cheirasco es la encargada de la junta vecinal del barrio Pilar II, y lleva adelante el merendero “Gotitas de esperanza”, que funciona en el centro comunitario Ruca Caviahue, ubicado detrás de la escuela.

En la base del cerro Ventana, lejos de la postal turística, por estos días, el frío arrecia.

La nieve permanece en algunos rincones como marcas gélidas de la dureza de la naturaleza.

El camino está plagado de pozos con agua de lluvia. ¿El resultado? Más barro del habitual.

Pero la gente se coloca el barbijo, toma un recipiente y acude al merendero, porque sabe que allí, junto al alimento para ayudar a transitar el momento actual, vendrá una palabra cálida, un gesto de aliento.

Los lunes y viernes se da la merienda; los miércoles ofrecen almuerzo para alrededor de setenta personas.
“Comenzamos hace dos meses, por la necesidad que veíamos. Nos gustaría poder repartir comida más días, pero por ahora solo alcanza para las jornadas en que lo hacemos”, dijo Margarita, con ganas de extender la ayuda si llegaran más donaciones que lo facilitaran.

“La situación está difícil; hay muy poco trabajo, a la gente no le alcanza para comprar la comida”, señaló.
Si bien la problemática monetaria llevó a muchas personas a pedir ayuda, incluso a algunas que jamás lo habían hecho, Margarita resaltó que, cuando los vecinos de acomodan un poco desde lo laboral, dejan su puesto a otros que lo necesitan, para que todos puedan contar con un alimento caliente.

Sobre la procedencia de los elementos con que realizan su tarea, la mujer contó: “Son, sobre todo, donaciones; también nos ayuda Provincia… y cuando nos falta algo, en especial lo que es fresco, como la carne, nosotros ponemos un poco de plata para poder comprar lo que se precisa. También, a veces, hacemos rifas”.

Justamente, en este momento acaban de lanzar un sorteo, con un costo de cincuenta pesos el número, cuyos premios son canastas de alimentos y de limpieza.
Si bien las personas que trabajan en el lugar son nueve, se turnan, para que no haya aglomeración, en pos de los cuidados a los que obliga el coronavirus.

El viernes, además de la merienda habitual, entregarán juguetes y bolsitas con golosinas, para los más pequeños, como regalo por el Día de la Niñez.

Colaboradores

Carolina Schwaner se enteró de la existencia de “Gotitas de esperanza” por un amigo que ya colaboraba. Acudió, entonces, a realizar un par de donaciones junto a su hermana, y, al ver que necesitaban ayuda, se ofreció para acompañar en el emprendimiento. Así, cuando es día de repartición, se acerca (ella vive en el barrio Cooperativa 258 Viviendas) y es una de las que asiste a los vecinos.

Elizabeth Reyes, en tanto, es de la zona. Martes, jueves y sábado trabaja; en los días libres, aporta su granito de arena para llevar adelante el merendero.
Daniel Monsalves, por su parte, es el marido de Margarita, y se suele colocar el gorro de chef para cocinar los miércoles. “Para mí, es una satisfacción”, afirmó.

Contacto
Aquellos que deseen realizar donaciones pueden comunicarse telefónicamente con Margarita, al 154-704460, o con Carolina, al 154-899584.

Texto: Christian Masello Fotos: Fabio Hernández