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11/08/2020

San José Obrero: Recuperar los valores a través de la cultura del trabajo

San José Obrero: Recuperar los valores a través de la cultura del trabajo
San José Obrero: Recuperar los valores a través de la cultura del trabajo

El San José Obrero en esta cuarentena por la pandemia de COVID-19 se ha potenciado, tanto a nivel humano como productivo. La Fábrica del Futuro ha dado un paso gigante, el taller de herrería cuenta ya con su primer trabajo, 30 salamandras que les encargó Cáritas Bariloche.

Fernando Fernández Herrero es la cara visible del San José Obrero pero aclara que son muchas las personas e instituciones que se han sumado a lo largo de este tiempo para que pudieran mantenerse y crecer.

El proceso arrancó en el año 2011 en el colegio CFI Don Bosco del barrio El Frutillar “en ese momento empezamos a pensar que los chicos y chicas que estaban en las escuelas de gestión social pasado el horario escolar, seguían en la calle”. Incluso había un grupo grande de pibes que ni siquiera entraba en ese formato de estudios más flexible.

“Tiempo después me pongo a estudiar sobre el tema y me entero que en Argentina, según las estadísticas, solo el 52 por ciento de los pibes de 20 años tiene su título secundario”. Una cifra más que alarmante que el 48 por ciento de nuestros jóvenes no finalice sus estudios. “Hay un desfasaje entre la conciencia social de ese sector de la población y la realidad”.

Esto obviamente, a los jóvenes les cierra muchas puertas al momento de intentar reinsertarse en la sociedad mediante un trabajo remunerado. Fernández Herrero es docente en el Nehuen Peuman “hago una crítica muy fuerte al sistema educativo porque somos expertos en tirar la pelota para otro lado, apuntando como culpables a los pibes, a las familias, al barrio o al gobierno”.

Agregó “soy partidario de la educación popular de Pablo Freire, la educación tiene que ser un proceso que sale de la propia persona que lo necesita”. La conclusión entonces es que cualquier método que se implemente por más ingenioso que sea, si los pibes no lo toman, no sirve.

En base a todo esto empezaron a pensar cuál era el modo para que se queden “ahí venimos muy influidos con el carisma salesiano, Don Bosco era un cura que hace 150 años dijo salgamos de las iglesias a buscar a los chicos que están en la calle”.

Algo que tiene que ver con el afecto y el reconocimiento del otro “arrancar con las cosas que les gustan, cito nuevamente a Freire quien comenzó a darles clases a los hijos de los pescadores en la playa, enseñándoles matemáticas contando las redes”.

La parroquia

Luego de esa etapa surgieron inconvenientes para continuar utilizando las instalaciones del CFI y los curas les ofrecieron un salón junto a la capilla San José Obrero en el barrio Nuestras Malvinas. En ese momento estaban trabajando en una experiencia denominada “Alto Construcciones”.
Era el año 2013 “el lugar estaba en estado de abandono así que lo acondicionamos y seguimos con el proyecto, dentro del grupo estaban Rafita Nahuel, Coqui Painefil y Facundo Arias, tres chicos que ya no están”.

Hubo dos procesos de relevancia, la herrería que fabricaba salamandras, actividad que ahora retomaron y las cunas de madera. “A cada bebé que nacía en el hospital y era de un barrio popular, se le regalaba una, tenía la particularidad de hacer a su vez, de corralito, evitando así accidentes con las estufas”. Esto lograba que los sacaran de la cama de los padres donde podían sufrir asfixia y también, los aislara de la humedad de los pisos. Llegaron a hacer 50.

A fines de 2014 hubo un reconocimiento importante de organismos que trabajaban con jóvenes en riesgo, “entonces me invitaron desde la Municipalidad a sumarme a un proyecto nuevo de la SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico)”.

“Era bastante reacio a las estructuras gubernamentales pero vi el proyecto y me pareció maravilloso, todo lo que en algún momento habíamos soñado que podíamos hacer estaba ahí redactado y era algo con toda la fuerza del Estado.”

Decidieron sumarse y el taller San José Obrero quedó suspendido, “se transformó en la Casa Terapéutica que funcionó en los vestuarios de la pileta municipal, en el Programa País en el aserradero de Parques Nacionales y en los PEC (Puntos de Encuentro Comunitario”.

Este proyecto de la SEDRONAR duró aproximadamente tres años “el esquema era simple y estaba basado en el amor, en las adicciones el problema no eran las sustancias sino un agujero interior de las personas” detalló. El apuntar la meta hacia la esencia de los pibes significaba mucho más trabajo, compromiso y esfuerzo. “La droga es una consecuencia más de ese hueco social, emocional y personal” agregó.

Casa, trabajo y novia

Fernando Fernández recuerda que una de las premisas a las que apuntaba ese proyecto, le dijeron un día, era que los pibes les llegaban rotos y ellos tenían que lograr que dos años después, se fueran con casa, trabajo y novia.

Eso que sonaba tan frívolo tenía una gran explicación “la casa es la pertenencia a la sociedad, la novia o el novio son los afectos y el trabajo es un proyecto de vida, cuando uno logra esas tres cosas, la droga va desapareciendo sola”.

A mediados de 2016 el gobierno decide desarticular esa estructura “nos echan a todos y abandonan a los pibes, eso me acuerdo que fue un viernes, lloramos, nos despedimos y el lunes siguiente los cité a todos nuevamente al San José Obrero para retomar lo que en algún momento habíamos dejado”.

Unificaron

Victoria Sabatte estaba ya en aquél momento en la capilla con un grupo de nenes y nenas con el proyecto El Taller de los Sueños, lo que se inició como un merendero con algunos talleres artísticos.

Victoria recordó “arranqué en el 2012, primero con arte y le fuimos sumando apoyo escolar, clases de cocina y un montón de cosas más”. La música, el deportes o irse de manera grupal de vacaciones a la costa, actividades que había iniciado con aproximadamente 15 nenes y nenas y actualmente son más de 75. En 2016 comenzaron con los trámites de la personería jurídica, la que lograron dos años después.

“Cuando llegó el San José Obrero esto comenzó a funcionar de otra manera, fueron acondicionando el espacio, realizaron las ampliaciones, lo que nos dio la posibilidad de incrementar los talleres”. En marzo todas esas actividades debieron suspenderse debido a la pandemia.

De manera constante realiza eventos para recaudar fondos y continuar con sus actividades “en 2018 pudimos comprar doce pases de residente y el año pasado ya llegamos a los 21”.

Fue así que el Taller de los Sueños y el San José Obrero unificaron los espacios y sumaron fuerzas por lo que caminan a la par dándose una mano mutuamente. Pese a todas las pálidas de la cuarentena y el parate obligado, sucedió algo maravilloso, como nunca había ocurrido, las madres de los nenes y las nenas, comenzaron a acercarse a colaborar.

Vicky, al no poder estar con sus hijos del corazón, se abocó a la parte de los módulos alimentarios y las madres se ofrecieron a esta tarea, al principio entregaban 80 y hoy ya son 150 las familias que los reciben cada viernes. El 20 por ciento de esa mercadería es aportada por el Estado y el resto, está basado en donaciones que reciben.

Los jueves las mujeres cuentan con el asesoramiento y acompañamiento de una psicóloga y de la Justicia porque obviamente, al estar en contacto más cotidiano fueron surgiendo situaciones familiares que hasta entonces, no se hablaban.

Vicky y algunas mujeres se fueron involucrando día a día con los jóvenes y esa figura femenina aportó mucho a nivel grupal, el darles un té caliente cuando llegan mojados o escucharlos es una cuota de dulzura que no todos reciben en sus hogares.

Las salamandras

Cáritas Bariloche, que brinda ayuda a familias en situación de vulnerabilidad, tiene muchos pedidos de estufas o salamandras. Encargaron al taller de herrería de la Fábrica del Futuro 30 salamandras, lo que llenó de entusiasmo a los pibes, quienes, coordinados por una compañera, trabajan para cumplir con los tiempos de entrega.

La Fábrica del Futuro

Ya comenzó a funcionar la tan anhelada Fábrica del Futuro “durante el año pasado hicimos capacitaciones de 25 personas cada grupo que eran del Ministerio de Trabajo y de la Fundación UOCRA”.

Las prácticas de electricidad, aplicación de durlock y herrería las fueron realizando en la misma ampliación. “Así fuimos logrando además un mejoramiento del espacio y Vicky fue consiguiendo los materiales por medio de donaciones” detalló Fernández Herrero. Fueron adquiriendo las herramientas y creciendo, convirtiéndose en algo simplemente maravilloso y prometedor. Han presentado propuestas de trabajos y esperan ansiosos las respuestas para comenzar así a generar un ingreso económico para cada equipo de jóvenes.

“No se trata simplemente de un proyecto más sino que es una gran estructura que se pueda sostener en el tiempo más allá de que nosotros sigamos estando o no.”

“Son diez años de trabajo pensado en la recuperación de los pibes y pibas y de sus valores a través de la cultura del trabajo”. Los jóvenes de manera grupal arman los equipos de acuerdo a lo que les gusta hacer y con quienes quieren involucrarse y desarrollar las tareas.

“Ellos proponen qué van a fabricar y nosotros vemos la salida laboral correspondiente y el asesoramiento que haga falta, el dinero que generan lo reparten entre todos, pero ellos lo reparten basados en el compromiso que vieron con sus pares para evitar roces”.

Texto: Susana Alegría - Fotos: Facundo Pardo