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ANIVERSARIO DEL INSTITUTO BALSEIRO

31/07/2020

65 años de formación de recursos humanos y generación de conocimiento para la Argentina

65 años de formación de recursos humanos y generación de conocimiento para la Argentina
Trabajos en el laboratorio de física experimental. (Alejandra Bartoliche - Prensa Instituto Balseiro).

Creado a partir de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), que se firmó el 22 de abril de 1955, en el entonces “Instituto de Física de Bariloche” se comenzó a dictar clases el 1 de agosto de ese mismo año.

José Antonio Balseiro fue su primer director, y fue quien marcó el “rumbo” de la institución, a pesar de su temprano fallecimiento, cuando tenía 42 años de edad, en 1962.

Desde sus inicios, uno de los objetivos del hoy llamado Instituto Balseiro fue formar a sus estudiantes con una visión de futuro, que tuvieran el sueño de contribuir al desarrollo del país y que trabajaran con coherencia, consistencia y mucha dedicación para lograrlo.

Primero fue un instituto donde se formaban profesionales de física con el objetivo de desarrollar conocimiento y formar recursos humanos en el área.

En 1977, y con el fin de desarrollar la energía nuclear con usos pacíficos para el país, se abrió la carrera de Ingeniería Nuclear. En 2002 se sumó la carrera de Ingeniería Mecánica con el objetivo de dar soporte a las actividades asociadas al desarrollo productivo de la industria nuclear.

En 2013, con la demanda del Poder Ejecutivo nacional de aportar al desarrollo de las telecomunicaciones, se creó su carrera más nueva: Ingeniería en Telecomunicaciones. Además, en este instituto hay siete carreras de posgrado que fueron creándose al ritmo de la necesidad de crear conocimiento estratégico y una mayor demanda laboral especializada: tres doctorados, tres maestrías y una especialización que forman a sus estudiantes en distintos campos de la física y la ingeniería.

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El primer plantel docente del Balseiro. (Archivo Histórico Centro Atómico Bariloche e Instituto Balseiro).

El director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, que es egresado de Ingeniería Nuclear de este Instituto, reflexiona: “Del Balseiro nace el Centro Atómico Bariloche. Aquí se graduó Conrado Varotto y Cacho Otheguy, creadores de INVAP y CONAE. Aquí también se creó la primera carrera de Ingeniería Nuclear de Latinoamérica, que derivó en que el país pudiera terminar Atucha II y se exportara tecnología nuclear al mundo con CNEA e INVAP. Tenemos egresados que son miembros de distintas academias nacionales de ciencias de distintos países”.

“El Instituto Balseiro ha sido exitoso en estos 65 años de vida, en crear conocimiento de punta y formar recursos humanos que no tienen techo para su desarrollo; pero también ha aportado mucho a dar sustento al desarrollo de actividades tecnológicas y productivas en el país -expresa Cantero- El desafío de Argentina a corto y mediano plazo es consolidar el desarrollo del país en base a una matriz productiva soportada por la ciencia, la tecnología y la innovación. Ahí tiene que estar el Instituto Balseiro aportando”, agregó.

Osvaldo Calzetta Larrieu, presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), una de las instituciones responsables de la firma del acuerdo de creación de este Instituto, reflexiona: “Desde su nacimiento el Instituto Balseiro ha sido un gran formador de recursos humanos de altísimo nivel. Muchos de ellos aportaron resultados y éxitos sustantivos en el campo de la ciencia y tecnología a nivel nacional e internacional”. Y menciona que de esta trayectoria formaron parte “tanto egresados como profesores en numerosas iniciativas ligadas a grandes logros de CNEA en general, a las centrales nucleares, a la realización de los centros de medicina nuclear, al enriquecimiento de uranio, a la exportación de reactores de investigación –proyectos en los cuales yo mismo fui parte- tanto a Argelia (NUR) como a Egipto (ETRR II) o Australia, entre otros hitos trascendentes”.

El último acto de colación hasta la actualidad, en diciembre de 2019. (Lucía Jalil - Prensa Instituto Balseiro).

La palabra de eminencias

Desde 1955, ya egresaron 2.540 profesionales de las 11 carreras del Balseiro. Cinco referentes de la física o la ingeniería que egresaron en el Instituto y que se desempeñan en distintas instituciones vinculadas con la industria o la educación, brindaron su mirada.

Conrado Varotto, fundador de la empresa INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), piensa que uno de los principales aportes del Balseiro ha sido “formar jóvenes en diversas disciplinas, imbuidos de las ideas que desde su inicio remarcara su fundador, el doctor Balseiro, y el pequeño grupo de acompañantes. Ideas tal vez no escritas, pero sí explícitas en sus enseñanzas”. Entre aquellas ideas pioneras Varotto destaca que no hay razones para que Argentina “no juegue en las ligas mayores de la ciencia, la tecnología y la innovación que conduzcan a un mayor bienestar socioeconómico de sus habitantes”.

Verónica Garea, directora ejecutiva de Fundación INVAP, reflexiona en la misma dirección que Varotto. “El Instituto Balseiro ha demostrado en sus 65 años de vida que forma profesionales del más alto nivel en las áreas de física e ingeniería. Los aportes de sus egresades han sido vitales en el desarrollo de la investigación científica y el plan nuclear argentinos. Pero además, sus egresados y egresadas se desenvuelven hoy en todo el mundo, con éxito en cualquier ambiente de ciencia y tecnología”, manifestó. Y expresa que quizá el mayor aporte del instituto ha sido demostrar que en Argentina “se puede hacer ciencia y tecnología del más alto nivel”.

Para Alfredo Caro, profesor investigador de la George Washington University, el Instituto Balseiro ha hecho al menos dos tipos de contribuciones al desarrollo del país. En sus primeros treinta años, cuando la Argentina y las universidades atravesaron épocas difíciles, “graduó, imperturbable, unas 30 camadas de profesionales que gozaron de condiciones de estudio privilegiadas, con profesores dedicados a tiempo completo a la investigación y la enseñanza”, remarcó.

En una segunda etapa, en un escenario más competitivo, el Balseiro sigue graduando profesionales que se educan en un ambiente de gran laboratorio nacional, involucrados en proyectos que, tanto en lo material como en los recursos humanos, superan en mucho la escala universitaria. “Pienso que es por esa característica de estar inmerso en una gran organización como CNEA, que su contribución es única e insustituible”, dice Caro.

Jorge Barón, vicerrector de la Universidad Nacional de Cuyo, hace un poco de historia: “El Instituto Balseiro se crea en un momento en el cual las Ciencias Básicas, y en particular la física, no eran disciplinas que se cultivasen en nuestro país. Como primer aporte, la formación en física, con alta calidad académica, permitió situar a la Argentina en el concierto de naciones ‘científicas’”, dice. Y destaca que, en esa línea, los físicos egresados del Instituto lanzaron y se incorporaron a diversos programas que llevaron a desarrollos propios en reactores nucleares, física de materiales, física de semiconductores, física neutrónica y nuclear, uso de las radiaciones, y muchas más aplicaciones. Luego se incorporaron las carreras de ingeniería en la oferta académica. “El Instituto Balseiro contribuyó, de ese modo, a posicionar al país como un desarrollador y proveedor confiable de ciencia y tecnología nuclear, satelital y de telecomunicaciones.”

Por su parte, Pablo Tognetti, presidente de ARSAT, remarcó: “El Balseiro alcanzó un nivel de excelencia comparable a la de los institutos y las universidades con más prestigio del mundo en las áreas de capacitación que se propuso. La riqueza de un país no reside en sus materias primas sino en la capacidad de convertirlas en bienes de mayor valor agregado, para lo cual la formación de recursos humanos calificados para realizar I+D de jerarquía, los primeros eslabones en la cadena de valor, resulta fundamental”, afirmó. Y opinó que el Balseiro ha sabido “agregar nuevos perfiles de profesionales, como por ejemplo en el campo de las telecomunicaciones, área clave para la implementación de la política de estado de inclusión universal a las TIC”.

(Fuente: Área de Comunicación del Instituto Balseiro)

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