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CERRO CATEDRAL, LA GRAN ESPERANZA BLANCA

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23/07/2020

“Es una buena señal respecto de la promoción de la ciudad”

“Es una buena señal respecto de la promoción de la ciudad”
“Es una buena señal respecto de la promoción de la ciudad”

“Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio… ¿Cuándo?, pero… ¿cuándo? ¡Si siempre estoy llegando!”. El extracto pertenece a “Nocturno a mi barrio”, de Aníbal Troilo, aquella composición donde “Pichuco” desgrana sentimientos con un suave acompañamiento musical.

Lo mismo, si hubiera tenido la posibilidad de hablar, habría dicho el cerro Catedral cuando reabrió sus puertas para deleite de una gran cantidad de residentes, que, apenas se enteraron de la noticia, corrieron a desembalar los esquíes, bastones, snowboards y demás elementos para volver a atravesar las pistas de un lugar emblemático, no solo para la ciudad, ni siquiera para el país, sino para todo sitio donde exista un aficionado al encanto de deslizarse sobre la nieve. “¿Pero cómo van a decir que volví?, si nunca me marché…”, hubiese exclamado el cerro, quizá con voz de montañés sabio.

La vuelta al ruedo (con las adecuaciones a los tiempos que corren, coronavirus mediante) fue noticia a nivel mundial. “Creo que la apertura del Catedral tiene que ver con la necesidad vital que numerosos ciudadanos de Bariloche poseen en su relación con la montaña, lo que a veces canalizaban por lugares inaccesibles, con mucho peligro”, manifestó el intendente Gustavo Gennuso.

Ante esa temeridad que mostraban ciertos esquiadores, al desarrollar la actividad en sitios donde no había seguridad, el jefe comunal opinó que le parece mejor “concentrarla en un lugar, y poder controlarla”. Pero, ante todo, Gennuso destacó: “Somos una localidad turística. Y esto es una muestra, frente al mundo, o por lo menos hacia nuestro país, de que Bariloche se encuentra vivo, existe y anda, más allá de que el turismo no pueda venir”. Sin dudarlo, afirmó: “Es una buena señal respecto de la promoción de la ciudad”.

Ansiedad y medidas de seguridad

Tanta ansiedad existía en círculos de amantes de la nieve, que se vieron personas a la espera de que se habilitara el acceso desde las 7.30, cuando se había indicado que el ingreso sería a partir de las 9.30.

El objetivo, en todo momento, fue brindar la sensación de orden y cuidado. Así, personal dispuesto en el playón de estacionamiento señalaba hacia donde debía dirigirse cada vehículo.

Al tratarse de un día laboral, y teniendo en cuenta que solo los residentes podían acercarse, llamó la atención la cantidad de gente que se hizo presente.

Los rodados cubrieron desde temprano el espacio disponible en el área de estacionamiento. Al ingresar al predio, miembros de Gendarmería se aseguraban de que todos llevaran puesto tapabocas.

En cada instante, y ante la desenvoltura que suele generar cualquier actividad recreativa, se intentó crear conciencia en la gente. En la base, el jefe de Gabinete -y también presidente del Ente Autárquico Municipal Fiscalizador de la Concesión del Cerro Catedral (EAMCEC)-, Marcos Barberis, y la vicejefa del área, Marcela Abdala, observaban cómo se desarrollaban los primeros minutos de la jornada de apertura.

“Estamos sumamente contentos de abrir la montaña; creemos que es muy importante que, entre todos, ayudemos a cuidar lo que sucede en esta fase, en el sentido de que seamos responsables de llevar las medidas de seguridad, respetar el distanciamiento y el uso del tapaboca”, expresó Barberis.

Con la vista puesta en el futuro, el dirigente manifestó: “Eso nos da un horizonte con la posibilidad de operar también en agosto y septiembre, para así empezar a generar el relanzamiento de lo que es Bariloche”.

El político recordó que los refugios solo puede utilizarse para los sanitarios, y que en la base funcionan locales gastronómicos con la modalidad take away, aunque existe la posibilidad de que a partir del mes próximo se incorpore el uso de mesas, con los protocolos que ya se llevan adelante en el resto de la ciudad.

El jefe de Gabinete afirmó: “Lo que se habilitó es solo la utilidad deportiva, estamos en una primera etapa; es un período de entrenamiento”.

Asimismo, destacó la labor de la empresa CAPSA, por “el mantenimiento en el pisado de pistas, ya que no se pudo realizar el trabajo preventivo habitual de marzo y abril”.

Además, Barberis remarcó: “Medios de comunicación del segmento del esquí, a nivel mundial, hablaban de esta apertura. Estamos en la visión de todos”.

Abdala, por su parte, subrayó: “Tras el resultado de estos diez días de prueba, veremos si podemos seguir y en qué condiciones, así que es muy importante que cada uno que quiera realizar la actividad lo haga de la manera más responsable posible”.

Rumbo arriba

Una vez que se llegaba a la zona de acceso a los medios de elevación, se apreciaban las filas. El personal constantemente llamaba a respetar las distancias y, ante quien se sacaba el tapabocas, enseguida procuraba que se lo volviera a poner lo más rápido posible.

Mientras realizaba la cola para subir, Héctor Davies, esquiador experimentado, comentó: “Me parece un privilegio poder estar acá, con esta cantidad de gente. Si bien tenía el pase, la verdad que esto no estaba en los planes. Además, ha caído mucha nieve y de gran calidad para esquiar. La naturaleza es un ambiente puro, así que si se respeta la distancia, no creo que esto implique ningún riesgo”.

Al llegar a los medios de elevación, se apreciaba el que, quizá, sea el punto a tener más en cuenta en lo referido al cuidado contra el COVID-19, ya que las personas se sentaban pegadas unas a otras. Así, por ejemplo, en la silla séxtuple, seis esquiadores compartían el trayecto.

Todo aquel perteneciente a la empresa, al que se le preguntaba sobre el tema, contestaba lo mismo: “Es lo establecido en el protocolo”. La imagen, en estos tiempos, más allá de que no infringiera lo dispuesto, era inquietante.

Por el contrario, los empleados dispuestos para ayudar a subir y bajar de las sillas, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, no ofrecía la mano para que sirviera de apoyo, ni sostenía bastones o esquíes de los visitantes, ya que no les está permitido. Solo indicaban en forma verbal dónde se tenía que colocar cada persona.

Una vez arriba, se observaba a integrantes de la Asociación Argentina de Instructores de Esquí, Snowboard y Pisteros Socorristas (AADIDESS) colaborar para que se cumplieran las normas. Por ejemplo, Tomás Olivieri, con el número 50 en su pechera, explicó: “Hace más de veintidós años que trabajo en el Catedral, siempre como profesor de esquí. Hoy, en una función distinta; no estamos dando clases. No hay escuelas ni clubes abiertos. Muchos de los instructores del cerro nos prestamos a este voluntariado, a tratar de ayudar a que los esquiadores mantengan la distancia y la disciplina, siempre con la intención de cuidar a la gente. Se nos asignó con la denominación de ‘preventores’. Queremos que todo funcione. Mantuvimos reuniones para coordinar los protocolos que determinaron la Provincia, Nación y la empresa. Son diez días, y, si todo sale bien, se continuará. Ojalá que, dentro de lo posible, en agosto haya algo más abierto a nivel comercial, que también se pueda dar alguna lección de esquí… Ahora es solo para los barilochenses. Las boleterías están cerradas, únicamente se puede utilizar el pase de residente. Es una prueba piloto. Nos tenemos que portar bien y ayudarnos entre todos para que siga abierto”.

Testimonios de gente muy feliz

En las pistas había de todo. Si bien sobresalían aquellos expertos de larga data, se vio a muchas familias (niños incluidos) en plan recreativo, y también a otros que no hace tanto empezaron en el deporte de montaña. En ese sentido, Luciano Zeiss, antes de lanzarse, contó: “Esto es hermoso, nunca había subido con tanta nieve. Tengo treinta y ocho años y soy de Bariloche, pero empecé a esquiar recién hace tres, para poder disfrutar en el invierno, que acá se sufre bastante. Algunos amigos me incentivaron y me decidí. Cuando me enteré que se abría, no tuve dudas en venir. Es una actividad que me encanta”.

Diego Ingaramo, en tanto, contó: “Soy de Córdoba, pero hace seis años que vivo acá. Llegué para trabajar y me quedé. Esta es mi tercera temporada de snowboard. Después de tanto tiempo de encierro, esto se siente como un poquito de libertad; nos ayuda a salir de la situación que vivimos. Nunca dudé en venir; con las precauciones necesarias, claro”.

También había personal de Gendarmería especialista en montaña. Tal el caso de Jorge Manrique, quien expresó: “Contamos con todas las medidas de seguridad. El personal está distribuido desde la base hasta arriba. La gente respeta las indicaciones que le damos. Nosotros, normalmente, en las temporadas, brindamos cursos a gendarmes que vienen desde Ushuaia a La Quiaca, y, a veces, a miembros de otras Fuerzas; el resto del tiempo, nos dedicamos a la preparación física y técnica del esquí. Pero ahora nos toca colaborar con esta función. Yo soy de San Juan, pero arribé a Bariloche en 1985, y a los dos años ya agarré los esquíes. Desde 1995 que no veía tanta nieve… Es un día precioso; esto es impagable”.

Christian Masello/ Fotos: Facundo Pardo

“Es una buena señal respecto de la promoción de la ciudad”
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