Sociedad
05/07/2020

Pablo D’Onofrio, parte de la historia viva del Llao Llao

Pablo D’Onofrio, parte de la historia viva del Llao Llao
El hotel y parte de su historia.

El emblemático hotel Llao Llao, ubicado en uno de los lugares naturales más maravillosos del planeta, fue tomando vida gracias a las personas que han dejado en él su impronta. Una de ellas es Pablo D’Onofrio, quien actualmente se desempeña en el hotel Leslie, de Miami.

Antonio Zidar en su programa “El Expreso Periodístico” de la 93.7, El Cordillerano Radio, mantuvo una cálida charla recordando un pasado no tan lejano que muchos aún sienten latente.

D’Onofrio, ha sido durante muchos años el gerente general del hotel del kilómetro 25 de avenida Bustillo, del Alvear en Buenos Aires, ha desarrollado sus actividades en la cadena de hoteles Emperador y en el Sheraton. Asimismo escribió el libro “Mensajes para la gestión hotelera” una guía para aquellos que desean incursionar de lleno en ese mundo.

Al hablar de su paso por el Llao Llao dijo “fue una parte importantísima de mi vida, mi familia fue concesionaria, después se cerró muchos años pero las vueltas de la vida me llevaron nuevamente ahí”.

En ese entonces las instalaciones contaban con tratamiento de efluentes pero comenzó a funcionar mal. “Me llevaron de bombero porque había una crisis por el tratamiento del agua del hotel y algunos árboles que se habían cortado, de querer incendiar el hotel terminamos todos abrazados y en muy buenos términos con los vecinos” recordó.

“Se contrató un ingeniero que realmente en cuatro meses pudo normalizar la situación, el agua terminó saliendo pura, incluso delante de todos los vecinos de la Península, se tomó un v

aso para demostrar que ya estaba solucionado el inconveniente”. Con humor dijo sobre ese momento “yo tuve mis dudas de si se moría ahí o no”.

Zidar comentó que una franja de la comunidad, en sus inicios, no estaba de acuerdo con la reapertura del hotel. A esto D’Onofrio admitió que “soy bastante barilochense porque estuve dos períodos en el hotel y te aseguro que la gente tenía razón en algunas cosas y en otras no veían lo que podía significar para el futuro de la ciudad”. Ni hablar cuando se inició el movimiento de tierra para la cancha de golf, “los chicos de las escuelas venían a abrazar los árboles para que no se cortaran, después finalmente los colegios venían a visitar el hotel felices y contentos”.

Habló de la complejidad de manejar el Llao Llao con respecto a otros establecimientos en los que trabajó: “En el Sheraton eran 700 cuartos en aquél momento, pero el grado de dificultad es proporcional al staff con el que se cuenta”.

“Nací en el hotel de mi padre, el Francia en Mar del Plata, y te puedo asegurar que en nuestra profesión no hay misterios, es un tema de criterio, de sentido común y lógica y adaptarse a las características del lugar”, detalló.

Citó su ejemplo en Miami “acá casi no viene gente de negocios, son todos turistas que llegan a vacacionar entonces es totalmente distinto a mi paso por otros hoteles, en el primer caso las habitaciones luego se dejan limpias e impecables en 30 minutos”. En el caso de los veraneantes se necesita más de una hora para asearlas, clientes con características diferentes a las cuales hay que ir adaptándose.

Como en todos los oficios o profesiones, sin vocación de servicio nada funciona “hay que estar todo el día dando vueltas, revisando y viendo dónde hace falta algo y estar encima del personal, por eso lo que hay que hacer es saber coordinar y ayudarlos”.

D’Onofrio administra demás otro hotel de la costa, al hablar de la situación actual debido a la pandemia del COVID-19 dijo “estamos trabajando al 40 por ciento porque las playas continúan cerradas”.

Hace un par de semanas se había realizado una apertura y contaban con la capacidad de los establecimientos colmada “pero hubo un pico de contagios muy grande entonces se decidió el cese por algunos días más” se lamentó.

Un momento difícil tanto para los propietarios como para el personal “la gente la está pasando mal a pesar que en Estados Unidos aún hay ayuda para los desocupados lo cual es una bendición”.

Se sabe que el turismo es una de las industrias más castigadas “no hay vuelos, la gente no se puede desplazar de un lugar a otro, bares y restaurantes cerrados y hay en venta una gran cantidad de negocios”. Agregó “me duele porque nunca pensé que ya de viejo iba a ver y vivir esta circunstancia”. En el hotel de Miami se cobraba 240 dólares la noche para dos personas, “ahora después de la pandemia bajamos a 110 de promedio con los pocos pasajeros que vienen”.

Habló de crisis que atravesó en su residencia en Bariloche por la cual el turismo no llegó como se esperaba “un invierno que no cayó nada de nieve, la gente iba a Catedral a andar en bicicleta y se suspendió la Copa del Mundo de esquí”.

Recordó lo positivo “la Cumbre de Presidentes fue inolvidable, con un brillo particular con la presencia el rey de España y Fidel Castro, entre otros, algo que no se volvió a dar en la historia”.

Además había muy buena relación entre todo el personal “yo era el gerente pero por cuestiones de seguridad, estuve vestido de smoking atendiendo porque no dejaban entrar a nadie, cuando ellos se reunían en algunos de los salones se vivían momento muy distendidos”.

Comentó una anécdota de otro momento, cuando llegaron hoteleros suizos “la cara de sorpresa y bronca que tenían cuando vieron que había algo tan bello en la Patagonia, no lo podían creer, que los ‘sudacas’ tuviéramos esto” dijo bromeando.

Habló de recuerdos del Llao Llao en sus inicios “me tocó ir a la estación de ferrocarril a buscar los baúles de los pasajeros donde la gente traía ropa para cambiarse hasta dos veces por día durante su estadía”. Los altillos se fueron transformando en las habitaciones para el personal de servicio que acompañaba a los viajantes.

Parte de la historia argentina se ha desarrollado entre las paredes del hotel “es un símbolo, creo que en las escuelas se debería hablar de eso”.
D’Onofrio cumple 82 años el próximo mes “hace 50 las brigadas de cocina estaban compuestas por más de 30 personas porque todo se hacía en el hotel, no llegaba nada hecho de afuera”.

Fue además el creador de la idea de la Semana Musical del Llao Llao, “siempre recuerdo a la gente valiosa y trabajadora con la que compartí etapas en el hotel, largas noches de invierno sacando la nieve con el tractor y nosotros llevándoles algo caliente para que tomen”.

Cuántas personas han pasado por allí, “hablar del Llao Llao es en realidad un homenaje para todos ellos y ellas”, finalizó.

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