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MÁS SOBRE “PRODUCIR EN CASA RÍO NEGRO”

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01/07/2020

Una mirada sobre las ocho menciones especiales

Una mirada sobre las ocho menciones especiales
Una mirada sobre las ocho menciones especiales

Quedaron disponibles en el canal en YouTube del ministerio organizador los trabajos barilochenses que merecieron consideración del jurado. Múltiples lenguajes que van desde la poesía más introspectiva hasta la risa contagiosa.

“Producir en casa Río Negro” se denominó la iniciativa de la Secretaría de Cultura provincial que buscó estimular la producción y circulación de contenidos audiovisuales, mientras se extendiera el período de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” para enfrentar al COVID-19. Días atrás, El Cordillerano dio cuenta de los trabajos barilochenses que habían alcanzado premios en las diversas categorías. En esta ocasión, nos detendremos en los que obtuvieron menciones, que recientemente fueron socializados en el canal de YouTube del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte.

En la sección Cortos infantiles se anotó con una mención “Mayo patagónico”, realización que lleva la firma de Nicolás Mobilio. En su desarrollo, puede verse una mano que apoya un libro grueso sobre una mesa vidriada, mientras que un cartel que está posado sobre una ventana, dice “punto panorámico”. Fideos con formas de letras arman la inscripción “Producir en casa”, antes de transformarse en un simpático fantasmita de plastilina, que se esconde detrás del libro cuando manos acercan una taza a la mesa. Pero el muñequito se deja descubrir finalmente y advierte que la dueña de las manos también preparó una pequeña bandeja para su agasajo. Sigue una caricia y luego, la imagen muda hacia una mujer que toma el té. Se la ve de espaldas y sobre uno de sus hombros, el fantasmita rezuma felicidad y amor. La idea y el guión corrieron por cuenta de Ailín Cáceres Pullol. La musicalización es obra de Gaspar Monjeau.

Quedó en Bariloche otra mención especial en la misma categoría, en este caso para “Noti peques”, de Mariángeles Casella. Precisamente, en formato de noticiero televisivo con lenguaje de señas y todo (Victoria Cioncio), una conductora que saluda muy jovialmente, de improviso frunce el caño al introducir el tema que abordará: ¿por qué tenemos que quedarnos en nuestras casas? En particular, el interrogante se circunscribe a los parques, plaza y toboganes. ¿Por qué están vacíos? ¿Por qué no vamos a la escuela? Acto seguido, ante la pregunta “qué es el COVID-19”, manifiestan su testimonio enternecedor y a veces muy bien informado, Camilo, Sofía, Mateo, Julián, Gabriel y Vicente. Después del último, retoma su tarea la conductora quien vuelve a preguntar, ahora buscando complicidad, qué significa “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, mientras juguetea con la banderita argentina que ornamentaba su mesa de trabajo. De nuevo ellos y ellas: Bautista, Tomás, Ángela y Lucas. Después de sus respuestas, la comunicadora concluye que es menester quedarse en casa, para formular una vez más otra pregunta: ¿qué es lo que más nos gusta hacer cuando estamos en casa? El juego en diversas facetas se impone ante una nueva ronda. El interrogante cuántas veces se lavan los chicos las manos recibe respuestas desopilantes, al igual que los planes que atesoran para cuando se levante la cuarentena. Ofició de conductora Tatiana Cannistraci.

Animación

En la sección Video minuto, se hizo presente con mención especial María Candela Ilara, quien ideó “Vicios”, un trabajo de animación en cuyo transcurso una joven mujer arma con detenimiento un cigarro, hasta encenderlo y disfrutarlo con igual parsimonia. Por último, la fumadora despide con agrado humo color bordó por sus fosas nasales y boca, hasta llegar a los 60 segundos.

En la sección Video-poema, el jurado otorgó una distinción a Luz Rapoport, por “XXXIII”. Al inicio, la cifra en números romanos está enmarcada sobre un plano que asume el mismo color del cielo. Un segundo cuadro ofrece la leyenda “Conocer a los demás es sabiduría” pero en el tercero, siempre en el contexto de un pequeño marco de cuadros, una lombriz se desplaza por la superficie de unas manos. “Conocerse a sí mismo es iluminación”, afirma otro marco que en esta oportunidad, circunscribe un espejo, que muy fugazmente, deja ver a la realizadora. Luego, brazos infantiles trepan un árbol, para que otro marco anuncie: “Vencer a los demás requiere fuerza”. Uno más, señala: “vencerse a sí mismo, requiere fortaleza”. En ese punto del recorrido, la realizadora se filmó a sí misma, mientras ejercitaba movimientos corporales en un pequeño balcón. Las aseveraciones continúan: “quien sabe contentarse, es rico” y otras más. Al final, sabremos que el autor de las sentencias es Lao Tse, aunque la poesía no se limita a la sucesión de palabras. La música corrió por cuenta de Eric Johansen y aportaron su colaboración Guido Glusman, Gael Rey Rapoport y Santiago Córdoba.

En el mismo rubro se hizo acreedora de otra mención “Beluga, lapislázuli”, de Ariel Santana. La cámara se desplaza por vegetación hogareña y una voz se escucha muy lejana, hasta que irrumpe en escena el rostro de una joven mujer, cerrados sus ojos, rojos sus labios, apenas sumergida en agua y hojas siempre verdes. Las palabras están exprofeso lejos y descansan sobre la textura de un sintetizador, mientras los rayos del sol atraviesan el cerco vivo. La poesía parece conjugar verbos en diferentes tiempos. La humedad está siempre presente, incluso cuando aparece fuego.

Sobre el final, se escucha “para nosotras, beluga lapislázuli” y la imagen de la joven mujer se torna más nítida. El video-poema está dedicado “a Ruth” y además de Santana, reunió aportes de Clara Waidelich en la idea y realización.

Aún en la misma categoría, también ganó mención “Declamato I y II”, de Rocío Valenzuela. En este caso, el trabajo devuelve imágenes del lago casi en penumbras, sobre un contorno montañoso, mientras canta un chucao. La voz de una mujer lee el poema y en la segunda imagen, un pescador lanza su caña, tonalidad azulada. Luego, retorna a la primera imagen, que luego incluye la silueta de hombre, cuya cabeza no entra en el plano. Los paisajes son coloreados de forma iridiscente, hasta que la oscuridad se adueña del plano. La poesía y la voz son de Víctor Villagra, la actuación de Luis Valenzuela. En conjunto, un intenso trajín barilochense que no siempre tiene pantalla.

¡Un poco de humor ahí!

En el rubro Cortos 3’ se alzó con una mención Ignacio Aguirre, por “La heladera”. El punto de vista está, precisamente, al interior de una. Entonces, entre frascos de dulce de leche, tomates o naranjas, se sucede rostros y cuerpos que justamente, abren heladeras. Algunos filosofan al empuñar una botella de vino, otras se esfuerzan por encontrar un sobrecito de mostaza, uno más dibuja una mueca de desagrado a oler al interior de un recipiente. Unos comen a hurtadillas, como si quisieran pasar desapercibidos, otros con fruición despreocupada. Varios de los y las participantes son habituales animadores de la escena teatral de Bariloche y en consecuencia, el humor siempre está al acecho. No falta quien ubica libros al interior del refrigerador o quien abre la puerta con una máscara de Darth Vader; quien confunde el aparato con un horno microondas o quien guardó allí el barbijo. El trabajo es más bien colectivo pero la idea y coordinación, corrió por cuenta de Aguirre y de Romina Coronel.

En la sección Plano fijo, se anotó con otra mención Tatiana Cannistraci, gracias a “Confesiones en tiempo de pandemia”. La imagen devuelve a una pequeña bandeja giradiscos que está al aire libre y detenida. Sobre el aparato caen hojas de algún árbol, hasta que el disco empieza a girar y una voz en off relata la relación entre una mujer y su nariz, en principio incómoda y ahora amigable. La atmósfera gana en tensión cuando la voz cuenta que cuando rompió con su primer novio, recibió una cachetada y que 15 años atrás, un profesor de Teatro la manoseó durante un ejercicio. “De actriz solo me quedó el título”, confiesa la agredida. “Hace 65 días estoy sin abrazos, sin juntadas”, lamenta la narración, que finalmente, “no es más que una confesión en tiempos de pandemia”. De la cámara y la fotografía se ocupó May Casella. De nuevo poesía, más allá de las palabras.

Adrián Moyano

Una mirada sobre las ocho menciones especiales
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