Sociedad
01/07/2020

Esteban Neculman luego de 59 días internado por Covid-19 fue dado de alta

Esteban Neculman luego de 59 días internado por Covid-19 fue dado de alta
Foto: Fabio Hernández.
Por: Susana Alegría

Como ya ha sido publicado en nuestro medio, integrantes de la congregación de la iglesia Hay Vida en Jesús fueron unos de los primeros equipos solidarios que comenzó a recorrer las calles de la ciudad apenas iniciada la cuarentena.

Lo hicieron por medio de la confección de barbijos y camisolines que fueron entregando tanto a vecinos como a instituciones, para que estuvieran más protegidos. Ellos también los utilizaban en sus recorridos donde además entregaban alimentos, pero también fueron los que recibieron el azote del virus.

Esteban Neculman es un vecino del barrio El Frutillar y parte importante de la iglesia, quien comandó esas actividades y el primero en contraer el COVID- 19. De allí en adelante comenzó a rodar una pelota de acusaciones sin pensar en él ni en su familia como víctimas, sino como responsables de vaya a saber qué.

Ayer, martes 30 de junio quedará grabado para siempre en el corazón de la familia Neculman porque luego de estar internado 59 días, de los cuales más de veinte permaneció en estado de coma, fue dado de alta y regresó a su hogar.

En diálogo con El Cordillerano Esteban comenzó diciendo “cuando empezó la cuarentena nos preocupamos mucho y sentimos que era el momento de pensar más que de costumbre en la gente y decidimos hacer algo”. “El que estaba al frente era yo y fue lógico que fuera también el que recibiera el primer flechazo”.

“La urgencia era idear algo para ayudar para cuidarlos pero nunca pensé que me podía atacar porque realmente utilizábamos todos los elementos de protección necesarios”.

Para nosotros fue un momento de terror

“Hace un mes me había vacunado porque el año pasado había tenido un antecedente de pulmón entonces por prevención, fui a la Salita del barrio y me derivaron al Hospital solo para que me hagan la placa” comenzó diciendo.

Cuando llegó al Ramón Carrillo le dijo al doctor que lo estaba atendiendo que no se sentía bien “de repente me empezó a faltar el aire y me desvanecí, fue todo de golpe pero menos mal que estaba ahí y no en la calle”.

De allí en más las cosas se fueron dando vertiginosamente “fue un proceso muy duro y fuerte no solo para mí, sino para mi familia y las personas que me quieren”. Tanto sus palabras como su voz describen lo sucedido como una verdadera pesadilla.

Cuando uno está atravesando un mal momento, cree que nada peor puede acontecer pero en este caso, no fue así ni para Neculman ni para los integrantes de su congregación. “Parte de la sociedad comenzó a señalarme y acusarme, en lugar de verme como víctima me pusieron el cartel de culpable”.

“Somos de carne y hueso como cualquier persona, hijos del mismo creador y será él quien decida qué día dejemos de respirar porque nos ha prestado la vida, los hijos, la familia y los amigos” aseguró.

“Mucho habla la Biblia de estos tiempos y lamentablemente ha llegado el día en que hay que apechugarla, como decimos los criollos, pero tenemos que seguir trabajando normal y con fuerza teniendo Fe”.

“Hasta hace tres días me sentía un inútil porque estaba atado a una cama en terapia intensiva, dicen que dormido me sacaba las sondas puestas en todo el cuerpo”.

Es un gran enigma aún para la ciencia y la medicina lo que sienten las personas cuando están en coma, una pregunta ineludible al momento de charlar con Esteban. Comenzó diciendo “lo único que te puedo asegurar es que estuve en trato con Dios, me veía adentro de un frasco frágil pero muy lindo en el que se me emanaban órdenes”.

Hubo una noche puntual en la que la salud de Neculman se complicó, comenzaron a circular mensajes, incluso en las redes sociales con respecto a un final irremediable. “En broma me dicen que esa noche me alargaron la vida porque muchos dijeron que yo me había muerto y eso para mi familia fue terrible”.

El Cordillerano se comunicó en aquél momento con Mirtha, la esposa de Esteban quien estaba aislada en un hotel y es imposible describir el estado emocional en el que se encontraba por lo que estaba diciendo la gente. Ella solo afirmó “mi esposo está vivo y va a salir adelante” y así fue.

“Ya se había dicho que los médicos solo le daban mi parte médico a ella, entonces no sé cómo afirmaban una cosa así, sin pensar en mis seres queridos” dijo muy angustiado. “Algunos realmente intentaron saber cómo estábamos y qué necesitábamos pero otros, solo nos señalaron con el dedo, acusándonos”.

Al momento de la entrevista, Neculman estaba desayunando compartiendo unas ricas facturas que le llevó de regalo un vecino “esta clase de gente es la que necesitamos tener en la sociedad”.

Al hablar de esa virtud en las personas no pudo evitar hablar del personal de Salud tanto de la Salita del barrio El Frutillar como del Hospital. “Hay un equipo humano especial con un corazón muy hermoso, en epidemiología hay muchas mujeres capacitadas trabajando y solo se manejan todo el tiempo con la verdad”. Resaltó el afecto y el cariño especial que le hicieron sentir todo el tiempo.

Desde que salió del coma nadie le garantizó que se pudiera recuperar o volver a contraer un virus “yo me puse firme y pedí al Señor que cerrara todas las puertas de miedo y enfermedad y me sigo manteniendo siempre con esa fortaleza” dijo.

“Podés tener toda la plata pero sin salud ni alimento espiritual nada se consigue, ayer salí del hospital, hoy me levanté a las seis de la mañana para poder dedicar algunas horas a la oración, porque me sigo fortaleciendo y agradeciendo por todo lo que he recibido” aseguró.

Regresar a su hogar

Alrededor de las 16 horas de este martes Esteban pudo regresar a su hogar, donde un gran cartel le daba la bienvenida al que reconocen como “El Necu” “Más allá de nuestra función dentro de la iglesia, somos una familia de trabajadores de El Frutillar, intentando ayudar a los vecinos y ayer eso que hemos sembrado, lo pudimos cosechar”.

Una cuadra antes de llegar a su casa, ya comenzó a sorprenderse “un móvil de la Policía me estaba esperando, el equipo de Salud de la salita me gritaba, aplaudía y tiraba besos desde enfrente y hasta el Doctor Felipe de Rosas cruzó para saludarme en nombre de sus compañeros” dijo muy conmovido.

“Casi me desmayé de la emoción por las demostraciones de cariño, eso también me llenó de fuerzas, yo soy retirado de la Policía así que verlos ahí fue muy fuerte”.

Luego de la experiencia vivida, está dispuesto a seguir el camino de la ayuda para quienes más lo necesitan. “hay gente que está muy asustada y es necesario brindarles contención espiritual” aseguró.

Como mensaje a la comunidad dijo “que tomen fuerzas, si creen en Dios que le pidan fuerzas y que realmente podamos aprender a ser buenos vecinos y ponerlo en práctica, que no se queden quietos, que se muevan y pidan ayuda si necesitan algo”.

“Se ha sembrado mucho miedo en la sociedad, sería bueno que dejen que la gente se acerque a sus iglesias aunque sea de a dos a orar para que la gente se afirme espiritualmente”.

“Se ha perdido la temporada en Bariloche, mucha gente la está pasando realmente mal y tendríamos que ser muy necios para no entender eso”. Agregó “pero que lindo sería escuchar todos los días que alguien decide orar por alguna familia o darle una mano en lo que necesite”.

Agregó “los cristianos nos alimentamos por la fe, cuando era católico atravesé una situación con un tumor en la cabeza y luego de eso me convertí en cristiano evangélico”.

Comentó el motivo de ese cambio de creencias “sentí la necesidad de dar gracias a Dios desde otro lugar, atender y escuchar a los vecinos”.

Agregó “un día mi madre me dijo que ella iba a partir de este mundo pero antes iba a dejar a todos sus hijos en buen camino, mucho tiempo después entendí que ese legado era de carácter espiritual”.

No se arrepiente del camino que ha elegido “nuevamente fui bendecido en mi cuerpo con la restitución de mi salud por segunda vez en la vida” dijo muy agradecido.

Para finalizar quiso reiterar “por favor cuando nos enteremos que alguien contrajo el virus, no lo acusemos ni estigmaticemos, a cualquiera nos puede pasar, aprendamos a ser buena gente y cuidar nuestras palabras”.

Compañera

Mirtha es la esposa de Esteban y ha demostrado una fortaleza muy grande. “En septiembre vamos a cumplir 31 años de casados”. Describió “me avisó que cruzaba a la salita para que le hicieran una placa y quedarnos tranquilos con su neumonía”.

A la media hora le avisaron que lo estaban ingresando a terapia intensiva “pasó varios días muy grave y como su compañera de toda la vida sentí un dolor muy fuerte pero siempre confiando en que pronto iba a salir de ahí”.

Al hablar de esa noche de alarmas comentó “lo único que le pido a Dios es que tenga misericordia para con esas personas porque lo que me hicieron vivir no se lo deseo a nadie”.

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