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FUE PUBLICADO EN REVISTA ESPECIALIZADA

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18/06/2020

Científicos concluyen que las aves carroñeras no provocan daño relevante en la producción ovina

Científicos concluyen que las aves carroñeras no provocan daño relevante en la producción ovina
Científicos concluyen que las aves carroñeras no provocan daño relevante en la producción ovina

La investigación nació ante la queja de los productores ganaderos. El doctor en Ciencias Naturales, Fernando Ballejo, explicó el trabajo que llevaron adelante. Fue publicado en la revista Biological Conservation.

Investigadores del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (GrInBiC) llevaron adelante un trabajo de investigación a raíz de la observación de productores ganadores de la Patagonia que consideran a las aves carroñeras dañinas para el ganado.

Sin embargo, en el estudio observaron que el daño a la producción ovina fue menor y no representa pérdidas económicas relevantes para la producción. El trabajo fue publicado recientemente en la revista Biological Conservation.

Uno de los principales responsables de la investigación fue el doctor en Ciencias Naturales y licenciado en biología Fernando Ballejo, que se dedica a estudiar el impacto de las aves carroñeras sobre la ganadería y a contrastarlo con la percepción que los humanos tienen de las mismas.

“Todo empezó con nuestros viajes al campo por distintos motivos y escuchábamos las quejas de los productores ganaderos”, contó Fernando en el programa “GPS” de El Cordillerano Radio (93.7). Y explicó que a raíz del este conflicto comenzaron a aplicar una metodología vinculada a las ciencias sociales con entrevistas y rescatar los testimonios que construyen la perspectiva de los productores. Y luego avanzaron en contrastarlo con lo evaluado en el campo.

Fernando se dirigió junto al grupo de trabajo a las estancias ganaderas en el momento de las pariciones. “Con una metodología estricta y científica contabilizamos cuántos eventos de predación existen y nos encontramos que la cantidad es muy baja”, indicó y aclaró que la presencia de las aves en el campo influye, seguramente, en la percepción que tienen los productores. Bajan, pero no interactúan, señaló.

La investigación demandó muchas horas de trabajo. Fernando aclaró que en algunos momentos interactúan de forma agresiva, y eso queda grabado en los productores.

Señaló también que las aves no están preparadas anatómicamente para matar. Solo se registró en periodos en los que se reunieron muchas aves -caranchos y jotes, principalmente-, cerca de 50.

Estos escasos eventos se prolongaron hasta 6 horas desde que las aves se posaron alrededor del cordero hasta su muerte. Esto describe la baja habilidad que tienen las aves carroñeras para matar una presa. Además, esto sugiere que algún factor propio del estado del cordero o de la madre, como debilidad o inexperiencia, podría explicar el episodio.

También se contabilizaron un mayor número de interacciones leves entre las aves carroñeras y los corderos cuando las aves se posaron en las inmediaciones de la parición, comiendo la placenta que desprende la madre o molestando al cordero mientras la madre los alejaba con su cabeza, sin producir daños evidentes.

Fernando detectó que los productores, ante la percepción que tienen sobre el tema, matan a las aves con veneno. “Y eso es terrible porque con un cebo tóxico podés matar a muchas aves, incluso al cóndor que es una especie amenazada”, señaló. El trabajo se realizó en estancias ganaderas aledañas a Bariloche. Las entrevistas se realizaron durante cuatro años y las observaciones tomaron 3 años.

Ballejo destacó además que las aves carroñeras brindan un importante servicio ecosistémico limpiando cadáveres del medio ambiente, que pueden ser fuente de agentes patógenos que afectan la salud del ganado e incluso la del ser humano. Por lo tanto, destacó que tenerlas en los campos es más beneficioso que perjudicial, en especial dado el bajo daño que producen en la producción ganadera. 

¿Qué es GrInBic?

El Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (GrInBic) está integrado por investigadores, becarios de CONICET y estudiantes de Doctorado de la Universidad Nacional del Comahue. Trabajan en las dependencias del INIBIOMA (Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente) y del Laboratorio Ecotono. Se trata de un grupo interdisciplinario de trabajo con intereses de investigación centrados principalmente en la conservación de la diversidad biológica.

Daniel Pardo