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18/06/2020

El Hogar de Cristo de Bariloche fue protagonista del tercer encuentro Somos Iglesia

El Hogar de Cristo de Bariloche fue protagonista del tercer encuentro Somos Iglesia
El Hogar de Cristo de Bariloche fue protagonista del tercer encuentro Somos Iglesia

Como parte de un itinerario denominado “Somos Iglesia” la familia grande del Hogar de Cristo de carácter nacional viene realizando por medio de las redes sociales, una serie de encuentros de difusión de las actividades que se están llevando a cabo en cada uno de los centros que tienen a lo largo del país.

Este jueves a las 17.30 horas, se trasmitió el tercer evento siendo el turno del Hogar de Cristo Piuké Hue (un lugar en el corazón) Región Patagonia de nuestra ciudad, ubicado en el límite de los barrios El Frutillar y Unión.

Forma parte de la asociación eclesial Hogar de Cristo que en la actualidad cuenta con más de 90 centros a nivel nacional. Nació en enero de 2018 y se trata de un dispositivo de contención y acompañamiento a jóvenes con derechos vulnerados de los barrios del Alto de Bariloche.

Bajo la consigna de recibir la vida como viene, abren sus puertas a las personas cualquiera sea la situación actual de sus problemas, a nivel de adicciones, de conflicto con la ley, de salud mental, de problemas familiares, etcétera. Luego de recibirlos se les propone integrarse a la comunidad del hogar mediante la participación en los talleres deportivos y artísticos, en las rondas de autoayuda, en las actividades extra que van surgiendo.

A través de acompañamientos personales y comunitarios, se los va animando y ayudando a dar pasos de superación en sus vidas. Uno de los grupos visita las esquinas y los playones de los barrios charlando con los jóvenes que están en situación de calle o tienen conflictos con sus familias. La mayoría de ellos tienen consumos problemáticos de alcohol y sustancias.

El encuentro en las redes

Se trata básicamente de charlas y encuentros para comentar cómo se está trabajando y transitando este momento de pandemia desde cada uno de los hogares del país.

Al encuentro de este jueves por YouTube lo denominaron “Las dos mesas y una Casa”. Michael Belmont dijo que “ese nombre demuestra un poquito lo que estamos haciendo en Bariloche, desde que comenzó la cuarentena, elaboramos 600 viandas semanales compartidas”. Ese alimento es distribuido básicamente entre vecinos y vecinas de los barrios Unión y 2 de Abril, incluyendo a los chicos y chicas del Hogar. Esta gesta solidaria de corazón gigante la realizan con el apoyo de Cáritas y se llama “Abrazamos Bariloche”.

Transmisión

La transmisión desde nuestra ciudad comenzó a las 17.30 horas y estuvo divida en dos partes, introducción y desarrollo de parte de Belmont y luego unas palabras de Claudio, una persona muy especial dentro del grupo, quien en pocos días será el primer habitante de la nueva casita del Hogar.

“Es bueno poder compartir momento a través de estos medios que nos permiten seguir caminando juntos en el contexto de la pandemia y el aislamiento social. Los que intentamos ser amigos de Jesús estamos atentos a lo que pasa, no solo con el virus sino a lo que sucede detrás de eso.”

Ellos lo denominan el signo de los tiempos “vemos cómo pasa el Espíritu Santo no solo a través de las necesidades que todos tenemos sino a través de los dones, las capacidades que cada uno de nosotros tiene para responder a lo que está pasando”.

Al referirse al título Somos iglesia en lucha contra la soledad, el hambre y el frío, dijo “no solo de la pandemia sino también de la Patagonia, que es tan grande y extensa, contra el hambre que empezó a apretar fuerte desde el principio del aislamiento, contra el frío que ha llegado para quedarse, al menos en Bariloche con las primeras nieves”.

Y le agregan a este título “Con situación de calle, porque aquí se ha multiplicado por cuatro que gente que tenía su lugarcito, que compartía con otras familias, ahora se quedó sin techo, ya sea por conflictos dentro de esas familias o porque no pudieron seguir pagando un alquiler”.

Al hablar de Las dos mesas y una Casa, dijo “cuando empezó la cuarentena hubo una nueva circulación de Jesús entre nosotros y también se quedó en casa de un modo nuevo, distinto y raro pero muy presente”.

Algunos pocos comenzaron a circular “conseguimos permisos de Cáritas o de otras instituciones tratando de que el resto se quedaran en su casa para cuidarse, lo hicimos para ver cómo estaban, cuáles eran las necesidades inmediatas y sin dudas fue el hambre que empezó a apretar desde el principio”.

Contó entonces a los otros grupos del Hogar de Cristo del resto del país, “fue entonces que decidimos cambiar las cenas de los lunes, miércoles y viernes por viandas”. El entregarles la comida calentita fue también el demostrarles a los pibes y pibas que son importantes “empezamos con 25 cada día y al poco tiempo debimos aumentarlas a 600 por semana”.

“Aprovechamos ese momento, manteniendo la distancia social, de encontrarnos con la gente de los barrios y con nuestros chicos, a los que también visitamos y ahí surgió la otra mesa, la de la palabra.”

Agregó “compartamos y hablemos mucho entre nosotros porque no sabemos cómo vamos a seguir, entonces se vivió de un modo nuevo, la palabra nuestra y la de Jesús, muchas cosas para pensar, compartir y discernir juntos”.

Las dos mesas terminaron siendo una sola “la mesa de la familia, la palabra y el alimento es lo que hacíamos cotidianamente con los chicos y chicas”. Un sistema diferente de acompañamiento.

La última emergencia que mencionó fue la situación de calle “antes teníamos algunos espacios para alojar personas sin techo, ahora hay cuatro más”. Comenzaron entonces desde el Hogar de Cristo en la necesidad urgente de inaugurar cuanto antes la casita nueva dando pie de esta manera a unas breves palabras de Claudio, quien luego de casi 20 años en situación de calle, cargará sobre sus hombros la responsabilidad pero también el orgullo, de ser quien habite por primera vez el sueño del Hogar de Cristo.

Cuesta recuperarse

El Hogar de Cristo ya cuenta con un predio propio ubicado sobre la margen derecha casi al finalizar la Avenida Crucero General Belgrano, allí ya cuentan con una pequeña vivienda la que pronto será habitada de manera permanente.

Por ahora continúan funcionando en la Casita Comunitaria de Jesús Misericordioso, donde lamentablemente el 25 de Mayo pasado, fueron víctimas de un robo. Allí desarrollan los encuentros, reuniones, talleres y es la base de operaciones solidarias y voluntariados, entonces cada una de las cosas que se llevaron los delincuentes, cuesta mucho reponerlas.

Aún no han logrado recuperar ninguno de los elementos, se quedaron sin la cocina industrial, una pava eléctrica, elementos que utilizan en el taller de electricidad, lámparas y una garrafa. Rompieron el armario donde se guardaban los alimentos que comparten en los encuentros y se llevaron además los materiales de construcción destinados a la futura residencia de jóvenes en el nuevo predio.

Belmont comentó “en realidad no hemos podido resolver mucho, lo expusimos, aseguramos nuevamente la casita y aceleramos el habilitar de forma permanente la vivienda en el nuevo predio”.

La gran familia

El Hogar de Cristo con el correr de los años, se ha convertido en una verdadera familia, donde los aproximadamente 25 pibes y pibas son acompañados por siete coordinadores generales que tienen presencia se podría decir, durante las 24 horas de cada día, y los voluntarios, que en estos tiempos, han aumentado en cantidad.

“Esos 14 voluntarios tienen actividades más específicas, cocinar los lunes o acompañar las rondas” detalló.

El Hogar de Cristo necesita de manera urgente reponer algunos de los elementos robados, aquellos vecinos y vecinas e instituciones que lo deseen, pueden darles una mano comunicándose al teléfono de Belmont +54 9 2944 79-5305.

Susana Alegría

El Hogar de Cristo de Bariloche fue protagonista del tercer encuentro Somos Iglesia
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