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EL CONSUMO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

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16/06/2020

“La cultura del mate con bombilla no se va a perder, pero es probable que mute a un mate individual”

“La cultura del mate con bombilla no se va a perder, pero es probable que mute a un mate individual”
“La cultura del mate con bombilla no se va a perder, pero es probable que mute a un mate individual”

Lo dijo la sommelier de yerba mate, Karla Johan. Aseguró que la venta del producto en abril fue la más alta de los últimos diez años.

El índice de venta de yerba mate en abril fue el más alto de los últimos diez años en Argentina. Así reaccionó la sociedad argentina en tiempos de aislamiento obligatorio con la bebida más popular. Karla Johan es sommelier de yerba mate y se refirió al tema en “Refugio Radio”, el programa radial que conduce Marcela Psonkevich en El Cordillerano Radio (93.7).

“La gente pasó a tener su mate y bombilla, mucho tiempo en casa, home office y a veces solo por aburrimiento. Todo eso genera más consumo”, explicó y agregó que también sucedió con otras bebidas como el vino y la cerveza.

Johan opinó sobre la técnica que se utilizará en el futuro a la hora de tomar mate en función del impacto que provocó la pandemia en nuestras vidas.

“Entiendo que será al estilo de Siria, en donde solo comparten el agua. Ese, supongo, es el futuro”, señaló. Dijo que las nuevas generaciones van a empezar a incorporar estas técnicas. “La cultura del mate con bombilla no se va a perder, pero es probable que vaya mutando en un mate individual”, consideró.

Karla nació en Misiones y luego de su experiencia en Vancouver, Canadá, en donde vivió un año para mejorar su inglés, cursó la carrera internacional de Sommelier de Cava en la Escuela Argentina de Sommeliers. Por los viajes que hizo en Europa asegura que la incorporación del consumo de mate con bombilla en el exterior es muy difícil. “Hay que incorporar la yerba mate en otros productos”, aseguró.

Admitió que le sorprendió la cantidad de bebidas energéticas con yerba mate que se consume, por ejemplo, en Alemania, “esa apertura no llegó a Argentina”. Y contó el proyecto que lleva adelante que fusiona la yerba mate con la cerveza. La pandemia paralizó el avance de la iniciativa, aunque adelantó que el próximo paso será producir esa original combinación en botellas de medio litro.

Karla destacó la importancia de la limpieza en los utensilios que involucran a la bebida. “La bombilla hay que lavarla con agua y detergente. Es un material súper noble y una vez por mes hay que sumergirla en agua hervida con bicarbonato. Eso ayuda a que se desprendan los restos de yerba que puedan quedar”, explicó y señaló que también hay que higienizar el termo. “Es como el celular”, señaló.

El boom del mate llegó en plena cuarentena. La sommelier aclara que nunca se pone en el lugar de “jueza” a la hora de probar un mate. Es muy habitual que le pidan opiniones. Solo hace recomendaciones sobre la temperatura del agua, o la elección de la yerba en el caso que la persona tenga predisposición a la acidez.

A propósito de la acidez, señaló que hay un gran mito al respecto. Explicó que cuando una persona que tiene predisposición a la acidez toma cafeína en ayunas, “obviamente te alterará el PH de tu estómago. Cualquier cafeína. Por eso, los nutricionistas recomiendan que antes consuman algo sólido”.

¿Cómo se ceba un buen mate? Ante la pregunta inevitable, Karla explicó que primero hay que llenar ¾ partes de la yerba, tapar con la palma de la mano el mate, darlo vuelta y agitarlo. Eso permite que se mezcle todos los componentes, principalmente el polvo. Luego, se vuelca la yerba 45 grados y en ese espacio que queda, se agrega agua a 40 grados. “Tibia para que hidrate el polvo, pero no queme la yerba. Acomodamos la bombilla y empezamos a cebar con agua entre 75 y 80 grados. Ceben dónde está la bombilla, dejando yerba seca en el lado opuesto que irá alimentando de a poco los futuros mates”, detalló.