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ERUPCIÓN DEL VOLCÁN EN 2011

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09/06/2020

Una bienvenida cubierta de cenizas

Una bienvenida cubierta de cenizas
Una bienvenida cubierta de cenizas

Son interminables las historias acerca de qué estaba haciendo la gente en el momento que la región se comenzó a cubrir de cenizas debido a la erupción del volcán Puyehue-Cordón Caulle.

Gerardo Ávila actual concejal de nuestra ciudad, en aquélla época era un estudiante. “Venía en micro volviendo a Bariloche y el día estaba precioso así que me llamó mucho la atención ver por la ventanilla del micro una nube negra, lejana e imponente”. El primer pantallazo lo tuvo luego de pasar Piedra del Águila.

“Apenas tuvimos señal me comenzaron a llegar llamados de familiares preguntando cómo estaba, habían visto en televisión lo que pasaba en la ciudad pero nosotros ni enterados todavía de qué se trataba”. Al poco tiempo el chofer les comentó que algo había sucedido con un volcán, que no tenía información precisa pero había recibido el pedido de circular con mucha precaución.

Comentó: “fue una gran incertidumbre el ir hacia Bariloche y ni hablar del momento de la llegada a las cinco de la tarde pero totalmente de noche”.

Agregó “si bien ya habíamos tenido humo o cenizas por otras erupciones ésta realmente impactaba”.

“Cuando bajamos del micro en la terminal, la arena seguía cayendo sobre nuestras cabezas, como era invierno algunos veníamos preparados con gorros y abrigo para protegernos, pero otras personas no”.

Desde allí debía irse a su hogar “no había un solo taxi disponible, yo vivía en el barrio 144 Viviendas, así que arranqué a caminar y creo que después de cruzar el puente del Ñireco recién me levantó uno”.

Describió “era una experiencia muy rara, apenas llegué a casa traté de informarme y empecé a devolver llamados a familiares, algunos medios de comunicación nacionales maximizaban la situación, entonces parecía que el volcán estaba en el medio de Bariloche”.

Gerardo era estudiante universitario “al otro día al ver la cantidad de cenizas acumulada me sumé a palear y dar una mano, limpiando primero la entrada a mi casa y después uniéndome con los vecinos”.

Al venir de Mendoza está acostumbrado a la vida de montaña y los movimientos sísmicos, “pero nunca había estado en algo tan movilizador que nos demostró una vez más lo chiquitos que somos con respecto a la naturaleza”.

Susana Alegría