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HAY EDICIÓN EN CASETE Y TAMBIÉN HABRÁ CD

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09/06/2020

Mariano Rodríguez echó a volar “Huesos secos”

Mariano Rodríguez echó a volar “Huesos secos”
Mariano Rodríguez echó a volar “Huesos secos”

El disco más reciente del guitarrista se iba a presentar en vivo en estos días pero las limitaciones modificaron un tanto la secuencia. Ya está disponible en las plataformas digitales: un homenaje instrumental al góspel, el más vocal de los géneros.

Las restricciones vigentes alteraron los planes de Mariano Rodríguez pero no mucho. Ya está disponible en las plataformas digitales “Huesos secos”, su disco más reciente. La mención al objeto vale porque el guitarrista tiene en fábrica la versión en CD y además, está en sus manos la tirada de 50 casetes que pondría a circular con la presentación en vivo, que por ahora debe esperar. Pero “Huesos secos” ya suena, un puñado de llamativos mantras afro-patagónicos.

“Es básicamente un disco de góspel”, sorprendió Rodríguez, que solo hace música instrumental. “Góspel en un sentido amplio o poco ortodoxo porque por lo general, es una música cantada, de alabanzas. Tal vez, la palabra más apropiada fuera música devocional, sin pretender ni querer caer en el tag new age porque está lejos de la batea new age”, aclaró. “Tiene influencias del sacred steel guitar, un género negro de mitad del siglo XX que tiene que ver con la música de iglesias, instrumental, tocada con lap steel pero eléctrica. Aunque este disco es acústico, como todos los demás” de su cosecha previa.


Gráfica del lanzamiento.

La atmósfera se explica porque “en los últimos años, el hecho de tocar la guitarra se transformó en un ejercicio prácticamente espiritual”, indicó el guitarrista. “Uso el término espiritual con cierto recaudo porque hay como un abuso de lo que te decía: la batea del new age y la world music… Eso no me interesa, este es un ejercicio más interno e individual que tiene que ver con una conexión: cada vez que toco la guitarra me conecto con algo que no es material. Entonces, este disco es celebrar eso: lo que me provoca tocar la guitarra”, sostuvo.

En ese ejercicio cercano al ritual, “la mayoría de las veces, estoy solo. No me refiero a mi rol de músico o guitarrista solista, aunque me gusta más definirme como guitarrista que como músico… Solo en relación a cuando toco en mi estudio, en mi habitación o en mi living cuando no hay nadie. La mayoría de las veces que estoy tocando la guitarra, estoy solo, entonces tiene que ver con el recogimiento de la oración, de la plegaria. Un ejercicio que es netamente espiritual”, insistió.

Para Rodríguez, la relación entre ciertas guitarras y la música coral es nítida. “Es el primer disco entero en el que uso guitarra de 12 cuerdas, aunque ya había usado en compilados en los que participé”. En “Huesos secos” puede escucharse “mucha guitarra de 12 cuerdas, pares de órdenes dobles afinadas al unísono. Generan un efecto que tiene que ver justamente con el coro. Entonces, hay un sonido muy coral en la guitarra de 12 cuerdas…

Hay muchas piezas de Blind Gary Davis, un reverendo, que están tocadas en guitarras de 12 cuerdas. Eso me llevó hacia el góspel, al margen de que estaba escuchando mucho góspel porque la batea de cieguitos la había agotado. Me interesa la batea de músicos ciegos, porque el blues de Chicago ya no me gusta. Había agotado la música acústica negra de músicos bluseros entonces, le eché mano al góspel (risas). Con la guitarra de 12 cuerdas, cada cosa que toco me hace acordar al góspel”.

Ciegos o Mississippi

Ante la desorientación del cronista, Rodríguez abundó: “Lo de los guitarristas ciegos es un chiste muy mío y a veces, pienso que ya todos saben de qué estoy hablando… Siempre digo que si se quiere una garantía para saber si un músico de blues es bueno, tiene que ser ciego, Blind Algo… Blind Lemon Jefferson, por ejemplo. O tiene que llamarse Mississippi, por ejemplo, Mississippi John Hurt; Mississippi Fred McDowell… La mayoría de los bluseros del período de entreguerras, eran ciegos o tenían el apodo de Mississippi. Como todo eso ya lo escuché 50 mil veces, fui a la otra parte.

Estos pibes, durante la semana laburaban de lo que fuera y a la noche estaban en una especie de garito, burdel o antro donde se tocaba blues y el fin de semana, estaban en el servicio dominical tocando góspel. Por lo general, se desdoblaban en estas dos facetas: de noche tocaban blues y de día góspel”, enseñó el guitarrista.

A pesar de tanto paisaje sonoro que superficialmente podría tildarse de estadounidense, en “Huesos secos” los temas se llaman “Lirio en las pampas, tumba en Chimpay”; “Chelforó” o “Ánimas del jarillal”, por ejemplo. “Lo de góspel y el blues tiene que ver con la elección de una paleta tímbrica, como cuando un pintor elige determinados colores. Yo elijo estos sonidos que vienen de ahí pero sin ánimo de pecar de pretencioso, ya que estamos con la cuestión religiosa, hay otras cosas. Por ejemplo, el uso de los drones, que no tienen nada que ver con los avioncitos que sacan fotos, sino con esa nota sostenida casi shamánica, si se quiere, muy de la música de India o del minimalismo”, abundó Rodríguez.

En efecto, “yo escucho mucho a Terry Riley, La Monte Young, música experimental, música concreta… Hay mucho de eso, de las vanguardias del siglo XX, llevado a un ámbito más popular. Ese minimalismo creo que se refleja en el paisaje patagónico, tal vez no tanto en el bosque, pero sí en la estepa. Los huesos son de animales (se reproducen en la gráfica), los levanté en Paso Flores y tiene mucho que ver (el disco) con cementerios de la Patagonia: el antiguo de Chimpay, el camposanto abandonado de Chelforó, el mismo cementerio de Paso Flores… Es un disco que habla de la muerte, por eso Huesos secos. Es una cuestión bastante recurrente en todos mis discos, tal vez con un sentido más mexicano o más del noroeste nuestro: una cosa más festiva. Volvemos a anclar en la cultura negra, que tiene ritos tanatológicos muy distintos a los nuestros: un funeral en New Orleáns no es lo mismo que uno en Recoleta”, diferenció y con razón. Polvo patagónico que vuela con las brisas de un río norteamericano.

En defensa del casete

En los planes que hacíamos referencia, solo se modificó la secuencia de aparición de los formatos. “La edición en casete ya está disponible pero más que nada, la hice para vender cuanto toco en vivo”, aclaró Mariano Rodríguez. “Lo que me gusta del formato es que la cinta tiene una compresión natural del sonido… Cuando se hace el máster para casete y cuando se escucha, la compresión es distinta a la del MP3 o del CD. Aparte, condiciona la escucha secuencial de acuerdo a cómo fue pensado el disco, lo mismo que el vinilo. El vinilo está muy caro pero cuando se escucha un casete, hay que escuchar el lado entero. Casi nadie avanza o retrocede, como el caso del CD, que permite saltar un tema, igual que los reproductores de música digital. Entonces, por un lado me gusta el sonido del casete y por el otro, la forma que condiciona respetar el orden de los temas”.


El Cro y su aporte.

De todas formas, “también va a salir en CD, ya está en proceso de fabricación. El casete viene con un póster de El Cro, un artista urbano de Bariloche que pinta muchas paradas de colectivo y trabaja con la técnica del esténcil. Se recontra copó y fue lo primero que estuvo listo: el póster antes de los casetes. Es un artista que se las trae”, justificó Rodríguez. “A mí me gusta el street art, de hecho, en el disco anterior, Praise the road, la tapa es de un artista callejero: Darío Malatesta”, comentó.

Si bien disfruta de formatos que para las grandes mayorías son obsoletos e incluso, desconocidos para los más jóvenes, el guitarrista también incursiona en mecanismos de distribución más recientes. “Con las plataformas digitales, cuando me editan sellos de afuera quiero que el disco esté disponible para escuchar gratis después de un tiempo. Este no es el caso, lo editó un sello de La Pampa, de Toay: Carbono Proyecto Records (CPR).

Si bien en Spotify hay que pagar para acceder, también se puede escuchar gratis. A las plataformas las usé siempre, en Bandcamp siguen estando gratis pero adicioné Spotify porque gente un poco más joven que nosotros, me decía que Bandcamp es un poco incómoda para escuchar y Spotify ya es una especie de estándar”, admitió Rodríguez: Suena cómo y dónde sea.

Adrián Moyano