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03/06/2020

Mujeres y disidencias de izquierda, e independientes se concentraron en el Centro Cívico

Mujeres y disidencias de izquierda, e independientes se concentraron en el Centro Cívico
Mujeres y disidencias de izquierda, e independientes se concentraron en el Centro Cívico

Al cumplirse cinco años del primer Ni una Menos, integrantes de mujeres y disidencias de izquierda e independientes se concentraron a las 13 horas de este miércoles en la plaza del Centro Cívico para realizar la lectura de un documento. Dicho escrito está firmado por Pan y Rosas, Plenario de Trabajadoras tendencia, Isadora y Trece Rosas.

Azul, de Pan y Rosas, comentó a El Cordillerano que “lo que vemos es que después de cinco años de movilizaciones, marchas, reclamos y denuncias, el gobierno actual sigue pagando la deuda en lugar de invertir en salud y educación”.

Continuó diciendo “por ejemplo el aborto sigue sin ser legal, se amagó con un proyecto propio que ni siquiera reconocía el de la Campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y ni siquiera se presentó en el Congreso”.

Agregó “para nosotras es una situación bastante extrema por eso apostamos a la conformación de un movimiento feminista de vanguardia, como el que teníamos hace un tiempo, pero que no esté coartado por partidos burgueses ni por sindicatos burocráticos”.

Al pedirle una mirada hacia atrás recorriendo estos cinco años que han pasado dijo “lo que podemos rescatar es que el tema de los femicidios y la violencia de género que vivimos a diario se puso sobre la mesa”. Un tema que ya no se discute como cierto o no.

En cuanto a medidas concretas mencionó “solo hay líneas telefónicas cuyas trabajadoras también están súper precarizadas y ya se están manifestando, los dispositivos de atención que existen son los mismos de hace muchos años y muy pocos”.

Con respecto al pedido de Educación Sexual Integral en los diversos niveles educativos dijo “tenemos una ley integral que está sancionada y aprobada pero que no está inserta dentro de la currícula y cada docente la aplica a su criterio”. Aquél pedido concreto era muy de base, partía desde capacitar a cada docente para que al momento de transmitir sus conocimientos, sean los correctos.

“Lo más grave es la falta de voluntad política para aplicar estas medidas porque en realidad dinero hay, no se toman las decisiones para llegar a las soluciones de fondo de los problemas”, señaló.

Al detallar esas soluciones dijo “una sería que la mujer que está bajo violencia de género no tenga problema de vivienda, este problema estructural de pobreza que padecemos”. Agregó: “¿Cómo solucionamos una situación violenta en el día a día cuando la mayoría de las personas no tienen trabajo, si está sometida a una dependencia económica?”.

Brindó un pantallazo acerca de la actualidad “vivimos hacinados, sin los servicios básicos en nuestros hogares, sin recursos, si hubiera un reparto más equitativo de los bienes las cosas serían mucho más fáciles de solucionar”.

Como feministas socialistas tienen su punto de vista: “El capitalismo no nos puede ofrecer una solución justamente por el irracional reparto de los recursos que se hace”.

Durante la cuarentena se mantuvieron activas sobre todo vía redes sociales. “La convocatoria en el Cívico nos dio pie en primer lugar por lo emblemático de la fecha y porque algunas medidas de circulación se fueron levantando”. Agregó, “nos pareció que ya era hora de volver a ocupar el espacio público porque las calles son nuestras”.

Para finalizar dijo “con Pan y Rosas desde el inicio de la cuarentena denunciamos ¿cómo nos vamos a quedar en nuestra casa si es para muchas el lugar más inseguro? esto iba a traer un pico en la violencia doméstica, estás encerrada con tu violentador todo el día, no tenés trabajo y obviamente todas las crisis recaen sobre el colectivo de mujeres”. Durante la cuarentena el único delito que no bajó sus cifras fue la violencia de género.

Parte del documento

El documento que se leyó durante la concentración en el Centro Cívico marcó: “En 2015 Chiara Paez, una niña de solo 14 años y embarazada, fue brutalmente asesinada por su novio y enterrada viva. La violencia sobre Chiara detonó la bronca de las mujeres, organizaciones feministas y de disidencia sexual. Ese 3 de junio salimos por primera vez a las calles y a las plazas de todo el país para gritar ‘¡Ni Una Menos!’ y esa consigna motorizó la construcción de un movimiento feminista de vanguardia a nivel mundial”.

“Pero ni la gestión de Cristina Fernández, ni Cambiemos, ni del Frente de Todos, así como todos los frentes burgueses, provinciales y municipales, dieron respuesta a nuestros reclamos. Las situaciones que denunciábamos en el 2015 se recrudecieron con la pandemia de COVID-19 y estos reclamos se volvieron más urgentes que nunca. Porque esta crisis sanitaria, económica y social, que es histórica, nos golpea con más fuerza a las mujeres y a las disidencias”.

Continúa diciendo: “En lo que va de la cuarentena, los femicidios y travesticidios, la expresión más cruda de la violencia machista, crecieron. Lo mismo pasó con las llamadas a las líneas de atención y orientación a las víctimas. Tanto que hasta la flamante ministra de Mujer, Género y Diversidad tuvo que admitir que el femicidio fue el único delito que no bajó durante el aislamiento”

“Para oficialistas y opositores, lo importante, más que combatir el COVID, es combatir la bronca que genera esa política de hambre, de ajustes y despidos que quieren imponer, si es necesario usando la represión.”

Exigen la “declaración de la Emergencia Nacional en Violencia Contra las Mujeres ya, creación de casas refugios para víctimas de violencia bajo control de un Consejo Autónomo de las Mujeres, equipos interdisciplinarios para ayudar a las personas víctimas de violencia de género y sus hijos e hijas”, entre otros puntos.

Susana Alegría / Fotos: Facundo Pardo