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03/06/2020

Pilotos en pandemia: “Volamos casi sesenta horas y fue cómo dar la vuelta al globo”

Pilotos en pandemia: “Volamos casi sesenta horas y fue cómo dar la vuelta al globo”
Pilotos en pandemia: “Volamos casi sesenta horas y fue cómo dar la vuelta al globo”

Alejandro Chehebar es piloto de Aerolíneas Argentina hace 39 años y cuenta con 23 mil horas de vuelo. Junto a otras 21 personas especializadas, Chehebar conformó la tripulación que viajó hasta Shanghái, China, para traer insumos médicos al país.

“Fue una experiencia distinta a todas las vividas, sobre todo por lo increíblemente largo del vuelo, todos los tripulantes tuvimos que adecuarnos y alterar nuestro sistema habitual de descanso y tiempos máximos de vuelos y demás” comenzó diciendo Chehebar, en diálogo radial con Antonio Zidar, en el programa El Expreso Periodístico, a través de El Cordillerano Radio, FM 93.7.

Shanghái es una ciudad ubicada en la zona sur, sobre la costa de China. A ese país, muchos estados han organizado la compra de insumos sanitarios que son llevados a cada país a través de vuelos especiales. Según contó Chehebar, en el vuelo de Aerolíneas Argentinas se trabajó mediante una serie de protocolos internos y externos, que permitieran actualizar las normativas nacionales e internacionales que regulan los tiempos de vuelo y descanso necesario de las personas a bordo. “Se hizo un protocolo en forma conjunta que permitió poner muchos más pilotos para que sea ida y vuelta. Volamos casi 16 horas y llegamos a Auckland, Nueva Zelanda, y después volamos 12 horas más hasta Shanghái” señaló el piloto.

De esta forma, la tripulación estuvo conformada por 22 personas a bordo: cuatro comandantes, ocho copilotos, tres azafatas, tres mecánicos de mantenimiento, además de otros especialistas en carga y despacho del avión. El vuelo trajo barbijos comunes y N95, trajes médicos y no médicos, diversos tipos de máscaras y antiparras y tubos virales.

“Fueron sesenta horas arriba del avión, la verdad es que eso nunca lo había vivido. De algún modo fue dar la vuelta al globo, porque Shanghái está prácticamente en las antípodas de Buenos Aires, e hicimos ida y vuelta. Si hubiésemos ido por el otro lado del que fuimos, hubiera sido la vuelta al mundo” señaló Chehebar.

Protocolo interno

“Nosotros tenemos un protocolo de cuidado para no contagiarnos entre nosotros realizado por Aerolíneas Argentinas y el ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil), porque no sabemos si entre los 22 hay algún contagiado asintomático, así que estuvimos tranquilos. No tuve miedo al contagio” indicó Chehebar.

“Nos pusimos de acuerdo en respetar las comidas y el horario nuestro. En una alteración del ritmo circadiano, al hacerlo en forma continuada y rápido, el organismo no llega a acostumbrarse, entonces buscamos respetar estos horarios. Si para nosotros en Buenos Aires era de noche y donde volábamos era de día, cerrábamos las persianas y cenábamos. Así lo hicimos, fueron tres noches” continuó el piloto.

Durante el viaje, pudieron bajar del avión a tomar aire, respirar y despejarse, durante un breve lapso de tiempo. “Usamos chalecos fosforescentes o trajes anticontagio, no podíamos estar a más de tres metros del avión. En la situación viral que se está viviendo en el mundo, según mi opinión, ellos tenían más miedo que nosotros que ahora estamos en un compromiso pandémico mayor que ellos, que ya están superando la situación en muchos casos. En Shanghái el avión debió ser fumigado” indicó.

Adaptación del avión

Consultado en diálogo radial, Chehebar comentó que se utilizó un avión normal, al que se le retiraron los asientos de la parte central, para que haya más capacidad de carga, además de las bodegas de equipaje: “por esto trajimos las bodegas completas y también muchas en esa parte. Fue como un tétris armarlo, el lugar en el qué iba cada caja ya estaba calculado y programado, porque cada una tiene distinto tamaño, peso y volumen, y además para que la distribución del peso en el avión se haga de la manera en que había sido calculado”. En esta tarea trabajó personal especializado en carga y despacho de Argentina, con la colaboración de un grupo de treinta personas chinas, cuyo procedimiento está “muy aceitado”.

Además de esto, Chehebar señaló que para realizar las modificaciones fueron necesarias diversas habilitaciones de Aerolíneas Argentinas, ANAC y el fabricante del avión, todo en resguardo de la seguridad del vuelo.

Se tuvo en cuenta la seguridad por piratería

“Se eligió llegar a China por la ruta del Pacifica, aunque podríamos haberlo hecho por África, Medio Oriente o Europa. La que hicimos es la ruta más larga, por dos cuestiones, una porque es la menos comprometida con la situación de la pandemia, por lo que las limitaciones eran menores. Otra cuestión fue a de la piratería, que se tuviera eso en cuenta nos dio mucha seguridad de que no íbamos a ser víctimas de eso” contó Chehebar.

Pilotos en compleja situación de trabajo

También en diálogo radial, Alejandro Chehebar hizo referencia a la situación de los pilotos y personal aéreo que, si bien se asemeja a la de los demás trabajadores del país, está atravesada por características que la agravan. “En el caso de aeronáuticos, no se puede suspender como en otras actividades el trabajo, porque la suspensión de entrenamiento por un lapso de tiempo hace que se pierda la habilitación para volar. Después rehabilitarlos puede ser más costoso. Sé que se están reuniendo para tratar de adaptar todo esto. El sindicato que nos representa tratará de defender nuestros derechos, pero entiendo que es un momento muy especial y entiendo que Aerolíneas necesite hacer adaptaciones”.

En esta línea, comentó que pronto participará de vuelos de repatriación de argentinos y argentinas que aún se encuentran varados en el exterior, lo que, a su vez, mantiene a la flota internacional activa. Los demás aviones de vuelos de cabotaje se encuentran preservados para que “no se vean afectados por condiciones meteorológicas” indicó Chehebar.