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13/05/2020

Electricidad Ñireco, el modelo de la familia Visconti

Electricidad Ñireco, el modelo de la familia Visconti
Electricidad Ñireco, el modelo de la familia Visconti

Los Visconti, una familia trabajadora, emigrantes italianos que llegaron a Bariloche en 1951. Plantaron semilla, forjaron una empresa y sus hijos continúan al frente de Electricidad Ñireco.

“Mis padres llegaron a la Argentina en 1950, después de 11 meses vinieron a Bariloche e instalaron el taller de electricidad para automotores y rebobinados acá en el barrio Ñireco, donde se encuentra actualmente, Benito Crespo 265”.

Papá, Celeste Visconti, y Lidia Zago, mi madre, “vinieron del Véneto, él nació cerca de Milán, pero después de los 11 años fue a vivir al Véneto junto a su familia, empezó a trabajar y allí conoció a mi madre, trabajaban en el mismo lugar, se casaron y se vinieron para la Argentina, junto con un tío, que es el de la maderera. Las dos parejas vinieron casadas a Bariloche”, señaló Bruno Visconti.


El taller, en el lugar de toda la vida.

El relato sucedió a través de El Cordillerano Radio (93.7) en el programa “Contame algo” que se emite de lunes a viernes de 12.30 a 14. El matrimonio tuvo tres hijos, María Angela, Marcos y Bruno, quien indicó: “yo nací acá en la casa, en el taller, y desde que tengo uso de razón nunca estuvo el taller cerrado más de 15 días y por vacaciones. Esto para mí y seguramente también lo habría sido para mi viejo, es algo inusual y no común, no entra en ninguna cabeza no trabajar 5 o 6 semanas, la actividad económica parada es increíble y bueno es lo que nos toca ahora, es algo mundial y calculo que habrá que aprender y sacar algo positivo de esto”.

El taller de Visconti tiene solo una pequeña recepción, no se atiende prácticamente dentro del local, las principales tareas son en el lugar destinado al service de los vehículos y hoy “estamos más para servicios, ambulancias, la policía, que gracias a Dios los tenemos como clientes. Además tenemos varias empresas y también camiones que están autorizados para viajar, transporte de alimentos, combustibles y los que van a Chile, son clientes que atendemos, más los clientes de la parte alimentaria, mayoristas, reparto en almacenes y los grandes supermercados, a todos los vamos atendiendo y vamos haciendo las cosas, pero estos últimos días porque las primeras 4 semanas tuvimos cerrado todo”.

El Ñireco tradicionalmente fue denominado como el lugar de “Los tanos”, ya que “varios vivían por esta zona, tanto de este lado de la ruta como del otro lado, es cierto en el Ñireco eran todos ‘tanos’ y también tuvieron algo que ver con la parte ferroviaria”. Bruno contó que “uno de los hobbys de mi padre, aparte de la antropología, era la pesca, un apasionado de la pesca” junto al Tano Baruzzi tenían preparado “el Peugeot con 2 ruedas de auxilio arriba del techo, listo para recorrer la Patagonia. Siempre salía, empezaba la pesca en noviembre y hasta Semana Santa, todos los fines de semana se iba a acampar, el sábado a la una se iba a acampar adonde fuera, si estaba feo o el día lindo no importaba, conocía todas las zonas de pesca, Santa María, el Ragintuco, toda la parte hasta Villa La Angostura, El Bonito”, nada de lancha “casting desde la costa y caminar por la orilla”.

Refirió que “mi viejo fabricaba las cucharas, tenía 9 modelos de plomo, tenemos los moldes todavía, se las regalaba a los amigos pescadores, eran toda de plomo, pesadas”.

Consultado sobre el oficio explicó que “mi viejo lo aprendió en Italia, donde trabajaba, en el pueblo, en el Véneto, él le enseñó a mucha gente el oficio, todos los bobinadores pasaron por acá, hasta mi tío Enrique estaba acá con mi viejo, después en la 12 de Octubre, el Peco Secondo también pasó por acá, les enseñó a todos el oficio, y luego vino la parte en automotriz”.

Bruno explicó que después de “muchos años de hacer el bobinaje a mano, mi viejo hizo una máquina con un embrague, con un motor eléctrico, eso ya era mejor, el trabajo era más rápido, mecanizado digamos” y asimismo recordó que “enfrente de casa estaban Cacho y Miguel Salamida, hasta trabajaron un período acá, con Celeste y Marcos mi hermano. Miguelito también es electricista”.

La familia Visconti se conformó con “mi hermana María Angela, Marcos, un apasionado del oficio y de la bicicleta, y yo. Tengo con María Angela 18 años de diferencia y con Marcos 14, soy el último, el gol en contra”, sonrió. Por su parte Bruno se casó con Diana y tiene dos hijas, Triana (21) y Kira (12).

Sobre el tradicional emprendimiento sostuvo que “en la empresa tenemos 7 empleados”. Como ejemplo de la tarea llevada a cabo indicó que “las ambulancias tienen que tener todo el equipamiento preparado, desde las luces hasta los aparatos de atención a los enfermos que trasladan” e indicó que “tuvimos una ayuda a través de un crédito por tener todos los papeles al día, todo en orden y nos llegó por lo menos para un mes el 50% para los sueldos del personal, habría que calcular 2 meses, igual la actividad no es lo mismo que en febrero, hoy está muy tranquilo, la gente está muy quieta”.

Se viene el invierno y se “empieza con el trabajo fuerte, anticongelantes, escobillas de limpieza de parabrisas, preparar los autos para la época invernal, hay que salir, pero este año cambió todo, es peor que con las cenizas, porque con las cenizas podías abrir, podías trabajar, era algo regional, esto es mundial, mis primos italianos están en la misma, hace muchos días que están cerrados. En Italia estaban mucho más preocupados que nosotros, en el Véneto fue mucho más duro, ellos empezaban a abrir esta semana, estuvieron muy trabados, muy complicados, la diferencia es que en Argentina tuvimos pocos muertos y en Italia un montón por día, depende de la zona. Ellos lo agarraron al revés, pararon después del problema”, finalizó.