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12/05/2020

¿QUÉ SERÁ DE…? Miguel Ángel “Pinky” Arriegada, dos veces campeón de la fórmula 850

¿QUÉ SERÁ DE…? Miguel Ángel “Pinky” Arriegada, dos veces campeón de la fórmula 850
¿QUÉ SERÁ DE…? Miguel Ángel “Pinky” Arriegada, dos veces campeón de la fórmula 850

Nacido en Bariloche, fue campeón de la primera época de las competencias en Avenida Costanera y luego se coronó como el mejor en 1999 en la fórmula potenciada, en uno de los momentos más brillantes del automovilismo.

Miguel Ángel Arriegada, conocido en el ambiente fierrero por “Pinky”, nació el 18 de enero de 1959. Hoy con 60 años transita su vida llena de recuerdos de su pasión por el motociclismo y automovilismo. Cursó el colegio primario en la ex escuela de frontera y un par de años del secundario en la ex escuela de Educación Técnica N° 1.

Hijo de Alfredo Miguel y de Hilda Flor Vidal, es el segundo de cinco hermanos. El mayor Alfredo Alberto, le siguen, Carlos Horario, María Cristina y Adrián Alejandro. Formó su familia con Mirna Angélica Núñez Dimter y tuvo dos hijos, Cristian y Silvina.

Luego de culminar el colegio comenzó a trabajar con sus tíos, en un taller mecánico, en una época donde los jóvenes tenían que a trabajar para ayudar en sus hogares. Fue allí donde empezó con su pasión por los fierros, algo que en su familia al menos, se transmitió de generación en generación. Uno de sus tíos corría en moto y el otro en auto, esa pasión era casi ineludible.

Cuenta Arriegada que “a los 12 años corrí mi primera competencia, en esa época se disputaba la doble Pilcanyeu y corrí en una moto Sach 125cc y mi hermano en una Gilera 200cc. Luego de esa competencia, logro comprarme una Zanella y mi tío me la prepara para comenzar a competir en motocross, en aquella época se disputaban en el cerro Otto, tengo el recuerdo de alguna competencia en Península San Pedro, que se hicieron algunas, y luego todo pasó a Colonia Suiza”.

El paso a la F-850

Un poco nostálgico y con muchas cosas para contar de su vida deportiva Arriegada indica que “fuimos a competir en moto a Córdoba, Mendoza, corría en el mismo equipo que Gerardo Franzgrote que corría en la categoría mayor y yo en la menor. En 1975 él sale campeón en senior y yo en junior, fue una alegría muy grande para todo el equipo. Con las motos se viajaba a correr a Villa La Angostura, Esquel, San Martín de los Andes.

Recuerdo que lo llevábamos a Gerardo a que compitiera el nacional en un Peugeot 504 modelo 1969. Luego corrí algunas fechas en karting, en competencias que se hacían en el cerro Catedral. Fuimos una vez a Esquel y vimos una competencia de la 850 y la verdad es que nos entusiasmamos y volvimos y compramos un 600. Lo empezamos a correr a medias. Él corría una serie, yo otra y nos alternábamos las finales. Como se puntuaba el auto y no los pilotos salimos campeones en el 81 en las competencias de Costanera y que algunas se corrieron en La Rural, era furor la categoría”.

Los desafíos y los 4x4

El piloto barilochense manifiesta que “luego se nos dio con mi hermano por el que ahora se llama Desafío Patagónico que se llamaba Raid de la Patagonia y que, a pesar del cambio de nombres, siempre mantuvo el espíritu de unir los Andes con el mar. Habíamos armado un jeep 4x4 muy similar al de Lito Imaz. El de Lito era rojo y el nuestro azul. Corrimos en 1994 y en 1995 y en los dos quedamos segundos. Luego me había quedado con las ganas de hacerlo en moto y en el 2006 lo hago en moto. Recuerdo en 1994 íbamos ganando, pero se nos rompió la dirección y agarramos una cadena al volante y fuimos a dos por hora. En el apuro le habíamos puesto la cadena al revés y doblabas para la izquierda y el auto salía para la derecha. En esa época había además mucho 4x4 en El Rebenque y gracias a Dios siempre íbamos mezclados entre los de punta”.

La gran F-850 potenciada

Pinky Arriegada recuerda que “se hizo el circuito El Rebenque y fue increíble. Fueron competencias increíbles. Habíamos armado un auto y andaba quinto o sexto, hasta que un día voy a mirar una competencia en Piedra del Águila, se corría la Petrolera. Había un piloto, Daniel Casales, que andaba muy bien, tenía un gran auto, yo había vendido el mío. Recuerdo que termina la competencia y voy y le pregunto si no me lo vendía. Me dijo que tenía que ver, que estaba por pasarse de categoría. Yo le dije que si lo compraba era ya, así como estaba. Habló con su mecánico y decidieron que sí.

Me vine con el auto (risas). Ese auto, el rojito, me dio muchas satisfacciones. Recuerdo que siempre ganaba Jorge Maizón, y estaban Ricardo Barín, Norberto Di Tulio, había muchos. La potenciada volaba porque como era liberado, de los Fiat 600 solo quedaba el block, después todo era injerto. Fui a probar el auto y volaba, le dije a mi hermano que no me iban a agarrar más. En la primera competencia me anoto y voy con el auto, hice el mismo tiempo que Maizón. Hicimos un carrerón, maniobras muy ajustadas, lo paso en la anteúltima vuelta y me acuerdo que el público estalló porque ganaba siempre Maizón. En plena recta final rompí el cigüeñal. Ese domingo volví con el motor roto a mi casa, pero más contento que si hubiese ganado”.

Armar el auto de nuevo

Pinky Arriegada siempre tuvo amigos fanáticos e indica que “en esa época eran muchos los locos de mis amigos, nos juntamos en el garaje de mi casa y nos pusimos a desarmar el auto y volverlo a armar. Yo rezaba por no haber roto algo fundamental del auto porque después hay que armar, probar y volver a hermanar todo. Recuerdo que cuando lo íbamos desarmando medíamos todo, en quince minutos lo desarmamos todo. Nos encontramos con la biela cortada. El cigüeñal estaba hecho a torno, todo a reglamento. Le llevamos todo a Osvaldo Traut, que me ayudaba mucho, él tenía muy claro lo que era poner a punto el árbol de leva. Encontramos los pistones gastados y lo volvimos a armar como estaba, con algunas cosas nuevas. Lo fui a probar con Cristian, mi hijo, era chiquito, tendría 6 o 7 años. En ese tiempo todos asentaban los motores camino a El Bolsón, hasta antes de Gendarmería y se volvía. Cuando asentó, cerca del basural, lo tiré un poco más y era un misil”.

Ganar todo

El barilochense relató más adelante que “cuando terminé de armar el auto, volví a correr. A partir de allí gané todo. Once mejores tiempos, once series y once finales, fue increíble. Les hice gastar plata a todos (risas), es que en esa época éramos todos amigos, nos subíamos al auto y queríamos ganar, pero comíamos asados, eso fue una de las cosas que mantuvo la 850 potenciada. Eran, yo ahora no recuerdo, pero 18 autos, uno más loco que el otro, pero locos de verdad, no éramos potentados económicos porque nadie lo fue nunca, pero le poníamos todo al auto, todos querían ganar, por eso digo que les hice gastar plata a todos. En el 2000 el país ya se estaba yendo en picada y ahí no se pudo más. Creo que terminamos corriendo 6 o 7 y los que rompían no podían volver a armar porque todo se había vuelto muy caro. Fue cuando decido venderle el auto a Pontoriero”.

Volver a correr

El piloto Miguel Ángel Arriegada cuenta que “yo había dejado de correr, un día aparece el ‘Tucumano’ Francisco Aro y me pregunta si no quería correr su auto. Tenía un caño guardado en su casa y empecé a correr su automóvil. Ricardo Barín venía puntero y yo arranco a mitad de campeonato y empiezo a ganar. En la última fecha, en la última vuelta, me pasa Ricardo por afuera y me acordé que Aro me había dicho que lo llevara a las 9.500 vueltas, le hago caso y lo vuelvo a pasar y en plena recta Barín rompe el motor y yo gano. Era increíble porque todos queríamos ganar”.

El día que le ganó a Eggers

Dentro de los muchos ídolos que tiene Bariloche, sin dudas “El Flaco” Aníbal Eggers será uno de ellos. Arriegada relata que “'El Flaco' tenía un auto que era un taxi, porque lo apoyaban mucho los taximetreros. Tenía muchas mañas, era experimentado y sabía lo que hacía en la pista. Todos en nuestro auto teníamos cuentavueltas y Eggers no tenía. Entonces le pregunté por qué. Me dijo que había una chapita en su auto que cuando empezaba a sonar, él sabía que tenía que pasar el cambio, sabía mucho. Un día corremos en San Martín de los Andes, estaba lleno. Me acuerdo que fuimos en una camioneta Chevrolet, un auto arriba de la caja y otro tirado con lanza fija y cuatro arriba de la camioneta, una locura. Arranca la competencia y llegamos a la última vuelta y no lo podía pasar, cuando estábamos entrando en la recta, a mí se me corta la correa de la bomba de agua y el auto fue como si le metieran un torpedo, porque salió disparado, llegué, le gano, pero me estaba quemando los pies, porque salía agua hirviendo y me caía justo ahí. Cuando bajamos del auto me dice ‘le cortaste la correa’”, fue todo risas porque tenía mucho conocimiento de todo en los autos.

Lo que el deporte le dejó

Pinky indica sobre el final que “yo tendría que agradecer a mucha gente. Al ‘Tucumano’ Aro por haberme dado el auto para que le corra las competencias, a Ricardo Barín, a ‘Chiche’ Pioletti a sus pibes que luego se fueron sumando. Éramos muchos pilotos. Mucha gente me apoyaba, llegué a tener 32 publicidades en el auto, parecía los clasificados de un diario. Nosotros salimos de la pobreza total, nunca tuvimos dinero, pero se corría porque había un montón de amigos que siempre ayudaban, conocidos que desinteresadamente daban una mano, la familia que siempre me apoyó y acompañó. A mí todo esto me dejó muchos amigos, una gran cantidad de amigos aman el deporte motor”. Hoy Pinky está dedicado a su concesionaria de autos, no deja de recordar sus grandes años, tampoco descarta alguna vez volver a darse un gustito para despuntar el vicio.

Martín Leuful

Pinky Arriegada con el auto rojo que tantas alegrías le dio. Al lado su hermano Yoko.
Desafío Patagónico del año 1994. El jeep azul de Pinky Arriegada. El rojo era de Lito Imaz.
Podio de una de las tantas competencias ganadas en la Fórmula Potenciada. En el primer lugar Pinky Arriegada, segundo Norberto Di Tulio, tercero Yoko Arriegada, cuarto Chiche Pioletti y quinto Jorge Llanos.
A bordo del Gordini rojo, que también le dio sus satisfacciones.
Largando la doble Pilcaniyeu con la moto 56.
A bordo de su moto.