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AUNQUE CADA DÍA SE LES HACE MÁS DIFÍCIL

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07/05/2020

El merendero Hormiguitas continúa brindando almuerzos y meriendas

El merendero Hormiguitas continúa brindando almuerzos y meriendas
El merendero Hormiguitas continúa brindando almuerzos y meriendas

Hace más de un año y tres meses que en el barrio Nahuel Hue comenzó a funcionar el Merendero Hormiguitas. La iniciativa surgió de un matrimonio con seis hijos ya que cada día eran más los amigos y amigas de sus nenes, que se quedaban cada tarde en su hogar. Actualmente entregan 135 viandas.

Está ubicado en la intersección de las calles Luckman y Dos Islas, una cuadra y media antes del río Ñireco, sobre la arteria principal del barrio. Julieta Anaya y su compañero Luciano Huenchupan son quienes lo llevan adelante con mucho esfuerzo.

“Mis hijos ya están un poquito más grandes, cinco viven con nosotros y la más grande ya se fue a vivir a la casa de su suegra” comenzó diciendo.
“Venían mis chicos y me decían si podía sumarse algún amiguito porque no tenían en su hogar para darle la leche, al rato otro y después otro, mi casa es muy chiquita así que se tenían que ir turnando”.

Eso se hizo cotidiano “a veces eran las ocho de la noche y todavía estaban tomando el té, entonces decidí poner horarios para organizarme un poco, pero los nenes y nenas seguían invitando a otros compañeros”.

Al principio eran 15, después 19 y al poco tiempo 35, “en ese momento le dije a mi marido que directamente iba a abrir un merendero pero tuvimos que separar en dos turnos, a las cuatro de la tarde los que iban a la escuela a la mañana y a las seis los que iban a la tarde”. Se fueron arrimando además algunos del secundario.

“Lo hacíamos con algunas chicas de un grupo que se llama Barrios de Pie, surgieron diferencias y al poco tiempo decidí seguir sola con mi marido” agregó.

Estaban dando una merienda reforzada lunes, miércoles y viernes, “nuestra intención no era hacernos conocer porque era un servicio que brindábamos a los chicos de esta zona del barrio, pero llegó un momento en que ya no teníamos más donaciones”. Ni siquiera habían puesto un cartel con el nombre porque el boca en boca hacía que continuaran llegando en busca del alimento.

A pedido de los nenes y nenas agregaron un almuerzo cada sábado, “también empezamos a dar clases de apoyo porque había mucha preocupación con ese tema”.

Cuando esa cantidad de chicos se multiplicó no les quedó otra que pedir ayuda “ya teníamos un listado con los datos de todos así que lo presentamos al CAAT”. El municipio les acercaba insumos “pero en febrero fue la última entrega porque con la cuarentena la idea era que no les demos más la merienda, aunque eso no pudimos dejar de hacerlo por las necesidades por las que atraviesan”.

Desde el CAAT le continúan enviando los módulos “entregamos 20 por miércoles entonces tenemos que ir rotando las familias en el orden del listado de 90”. El municipio retomó la entrega de 18 kilos de harina pero utilizan 6 por día, aceite y otras cosas, y aunque no les alcanza, de todas maneras agradecen el gesto.

Siguen aumentando, la semana pasada no alcanzó la comida y eso les bajó mucho el ánimo. “Yo daba miércoles y sábados el almuerzo pero algunos días no pudimos hacerlo porque no teníamos insumos”.

La rueda de la solidaridad no se hizo esperar “se sumó un grupo que se llama Cocineros Bariloche, que nos suman 40 porciones extra, las traen en una conservadora y se quedan a ayudar a repartir. Asimismo Luis Garrido (integrante también de Viajes Solidarios Bariloche) y algunos amigos hacen pan casero y acercan lo que consiguen, Red Solidaria Bariloche, de la iglesia Centro Familiar de Adoración de El Frutillar y de Vida Sobrenatural Bariloche”. Les llegó el aporte de una campaña de cosecha de frutas que se hizo la semana pasada, entonces la reparten junto con las viandas.

“Hace dos semanas estuvimos a punto de dejar porque no lo podíamos sostener, no teníamos harina, aceite ni sal, un día pasó un señor que nos preguntó y era de una de esas iglesias” dijo.

Desde la Biblioteca Néstor Kirchner se hicieron cargo de la comida del sábado pasado, un exquisito locro que pudieron compartir con los vecinos.

Entregan las viandas a una persona de cada familia, lo hacen por una de las ventanas de su hogar para evitar el contacto directo durante la cuarentena.

Aquellas personas o comercios que deseen colaborar pueden hacerlo comunicándose con Julieta al teléfono +54 9 294 491-1200.

Susana Alegría/ Fotos: Facundo Pardo

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