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¿QUÉ SERÁ DE…?

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28/04/2020

Juan Carlos Bertino, el técnico de vóley de varias generaciones de barilochenses

Juan Carlos Bertino, el técnico de vóley de varias generaciones de barilochenses
Juan Carlos Bertino, el técnico de vóley de varias generaciones de barilochenses

El profesor de Educación Física, reconocido entrenador de vóley, básquet y gimnasia, amante del rugby y el judo, es fuente de consulta permanente de muchos.

Estuvo al frente de una selección que ganó todo. El año pasado fue reconocido por el instituto del cual egresó en San Fernando.

Varias fueron las generaciones de chicos y jóvenes que lo tuvieron a Juan Carlos Bertino. En colegios, o en algún equipo de vóley de nuestra ciudad.

Hombre de valores, pujante y fiel a sus principios, Bertino nació el 8 de mayo de 1946, por lo que está a punto de cumplir 74 años.

Marcado a fuego en una época donde hubo muy buenos resultados deportivos en nuestra ciudad y donde él fue parte de muchos, con una memoria envidiable y con sus constantes aportes a esta rica historia de diferentes disciplinas deportivas.

Su gran trabajo sigue dando frutos ya que durante la realización del preolímpico que se disputó en Bariloche recibió una distinción de FeVA por su trabajo de tantos años formando jugadores. Además la misma Federación instituyó el año pasado un reconocimiento otorgando la maestría del vóley en todas las provincias y en Río Negro solo dos la recibieron, uno de ellos fue Juan Carlos Bertino. El profesor sigue actualmente trabajando en la parte técnica de la Escuela de Vóley del Don Bosco que dicta Milan Magister y sigue entrenando a equipos y como ayudante en Sub 13 y Sub 15. El año pasado el Sub 15 salió campeón provincial.

Nació en Capital Federal, hijo de Edmundo Juan Bertino y Elsa Nélida Longo, arribó a nuestra ciudad a los 11 años. Cursó sus estudios secundarios en el ex colegio nacional Dr. Ángel Gallardo, fue enormemente influenciado por los profesores Jorge Canavesi y Pichín Cejas, en esa época dos de los primeros profesores de educación física; “Ellos me marcaron a fuego”,cuenta.

Juan Carlos Bertino explica que “en el colegio nacional lo tuve de profesor a Jorge Canavesi y luego a Pichín Cejas, ellos influyeron mucho para que yo me encaminara hacia el deporte. En esa época hacíamos básquetbol, que fue y sigue siendo mi gran pasión y con varios de ese tiempo practiqué judo que es uno de mis deportes preferidos. Con mis compañeros de secundaria íbamos absolutamente todos los días a jugar al fútbol, donde hoy se encuentra el Bariloche Center que en ese momento era el picadero, ahí normalmente, muchos días jugábamos al fútbol con el personal del hotel Vuriloche, donde había muy buenos jugadores. Luego con el correr de los años tuve de alumnos a dos hijos de uno de esos empleados de ahí y la hija de otro de los empleados que en la actualidad sigue jugando al vóley en damas mayores”.

El querido Juan Carlos prosigue contando que “ahí jugábamos libremente. Esa era una de las canchas de Bariloche, luego estaba una canchita más reducida donde hoy funcionan las oficinas de una obra social en calle España y estaba la cancha vieja donde hoy se levanta el colegio María Auxiliadora. Recuerdo que donde hoy está el Lawn Tenis, esa zona era el campo de las margaritas, recuerdo que nos llevaba el profesor de dibujo del colegio, el profesor Rotondaro, allí hice mis primeras armas en el atletismo. Jugaba mucho al básquet y luego decidí irme a estudiar a Buenos Aires, más que nada porque era una carrera corta, mi intención era estudiar luego medicina, pero las circunstancias se dieron para que no pudiera hacerlo”.

Su viaje a Buenos Aires para continuar con sus estudios lo hizo en el año 1963 cuando tenía 16 años. Ingresó en el instituto de Educación Física “General Manuel Belgrano” de San Fernando, del cual recuerda que “fui uno de los alumnos más jóvenes de la historia del instituto. Durante mi estadía en Buenos Aires perdí dos años de la carrera por una enfermedad que me agarre en uno de los campamentos del instituto en Catamarca y en ese ínterin comencé a estudiar medicina, cuando terminé la carrera Canavesi me estaba esperando porque en Bariloche había mucho trabajo, tanto Raúl Arroyo, Moni Arroyo y yo, vinimos a la ciudad nuevamente porque de verdad había mucho por hacer”.

Su retorno

Bertino cuenta que con un título bajo el brazo retornó a la ciudad que lo adoptó desde muy joven, “cuando volví, comenzamos un gran trabajo con Mario Elmer Lucero, Moni Arroyo, Fany Sandroni, Jorge Canavesi, Erna Benstrup, Graciela Magistrali y me olvido de varios seguramente. Empecé en el CEF, por suerte, siempre agradezco eso, puesto que allí hice todos los deportes. En esa época me dediqué mucho a la gimnasia deportiva, lo que hoy se denomina gimnasia artística, junto con Raúl Arroyo. Luego me dediqué mucho al básquetbol. Formé jugadores como el Tuco Alonso, Alfredo y Federico Iwan, Hugo Cejas, Ricardo Alanis, el Tano Baruzzi, Marcos y Sergio Ezquerra, solo por nombrar a algunos. Luego hubo una época muy fuerte donde todos los profesores íbamos a la tarde al Estadio Municipal de manera gratuita y ahí estábamos dos o tres horas todos los días. Nos turnábamos y teníamos un grupo de atletas muy importantes, tal es así que cuando salíamos a competir conseguíamos muy buenos resultados.

Recuerdo un intercolegial de Viedma donde ganamos todas la pruebas. Las únicas que no ganamos fueron vallas y garrocha porque no practicábamos esas especialidades. De esos años recuerdo atletas de la talla de Juan Carlos Caldelero, Juanjo Valtmitjana, Gabriel Sosa, Chino Novak en salto en largo y velocidad, y después estaban Quique Muena velocista y Hugo Muena que era un extraordinario atleta. Sigo pensando al día de hoy que lo que le faltó a Hugo para llegar es que hubiese estado en esa época Nicolás Aguirre, es decir tener un manager que lo contactara, yo creo que Hugo hubiese sido campeón argentino en distancias de 800 para arriba porque en esos metros era un atleta extraordinario y además muy técnico. Estaban además Silvana Visconti, Gaby Vente, Irene Da Silva, su hermano, un gran lanzador. Con ellos obteníamos muy buenos resultados, ese fue el fruto de ese enorme trabajo, era estar todos los días con lo que implica entrenar en Bariloche contra viento y frío y realmente los atletas respondían y estaban todos los días en ese lugar. En aquellos años estaban solo el Colegio Industrial, Nacional y Comercial. Mucho después llegó el Don Bosco. Y la verdad es que era un trabajo en conjunto de los profesores que atraían a los chicos en cada uno de los establecimientos en los cuales daban clases. El trabajo nuestro era entusiasmarlos y luego con los resultados que obtenían los chicos se iban acercando”.

Idas y vueltas en el básquet

Juan Carlos Bertino continúa y hace un pequeño análisis de uno de sus deportes, el básquet: “el basquetbol de Bariloche es algo para estudiar minuciosamente, tuvo una muy buena época, que la comandó José Jalil. Luego hubo otra en divisiones menores con el trabajo del CEF y después ha tenido unos altibajos impresionantes. La primera época de Gastronómicos fue increíble, todos pensamos que iba a ser una explosión, que de hecho fue así, pero por muy poco tiempo y luego decayó de una manera impresionante. Se perdió y fue irrecuperable. A partir de eso anda igual. Tiene algunos años que anda muy bien, otros que desaparece. Luego reaparece, pero no logra la continuidad que se necesita”.

Problemas de hoy, no de antes

Sobre el apoyo al deporte, Bertino también se detiene y explica que, “creo que en eso influyen algunas cosas que son comunes a todos los deportes. La primera y principal es la inexistencia de clubes, acá no se conoce el club, el vestuario que da rivalidad entre instituciones, en aquella época había rivalidades tremendas. Hubo una durante años, entre el colegio nacional y el industrial, o la del nacional con el comercial. Los intercolegiales eran verdaderas fiestas con Bomberos explotado de gente, totalmente colmados y llenos y que luego no se pudieron repetir más. Otra de las cosas que conspira en el deporte de conjunto es la lejanía geográfica. Cuesta mucho dinero viajar. Luego con el correr del tiempo y con el crecimiento de entidades y diferentes disciplinas deportivas se acentuó otro tema, la disponibilidad de gimnasios o espacios para entrenar dos o tres veces por semana, cosa que hoy es prácticamente imposible”.

El vóley

Bertino dice que “al vóley ingresé de manera fortuita. En el instituto tuve muy buenos profesores, pero era un deporte del cual sabía prácticamente nada. Recuerdo que debuté al año siguiente en el cual llegué a trabajar. Yo llegué en el 68 y en el 69, si bien yo dirigía equipos de básquet, comencé a dirigir el vóley. Recuerdo que las noches anteriores me lo pasaba repasando el reglamento, preguntando a otros profesores cosas de ese deporte.

En 1974 se jugó el primer certamen provincial en la provincia de Río Negro. Bariloche viajó con dos equipos en ambas ramas. El femenino lo dirigía Moni Arroyo y Pichín Cejas. El masculino lo dirigió Cejas y ambos planteles salieron campeones. Al año siguiente, en el 75, a las mujeres no las dirigía nadie y me invitaron a hacerlo, así que me metí sabiendo muy poco y fuimos al segundo certamen y salimos campeones provinciales en ambas ramas”.

“Yo seguía dirigiendo y arbitrando básquet, que me encantaba. Al tercer año del vóley viajamos a los juegos de River, que eran algo monstruoso donde se reunían cerca de 300 equipos de toda la Argentina y de los cuales cerca de 200 eran del interior. Allí estaban los mejores y más fuertes planteles de la Argentina. En ese torneo, comencé una relación de amistad con dos o tres entrenadores de Núñez que me fueron enseñando mucho.

Entonces encontré en el ambiente del vóley, algo que en el básquet no existía. El básquet era muy cerrado, difícil que un técnico te ayudara o te enseñara. No sucedía esto en el vóley. Incluso con varios de los entrenadores tengo amistad hoy en día. Hubo momentos en que dirigí las masculinas y femeninas pero fue en ese entonces que arranqué con un deporte con el cual sigo muy vinculado. Esa fue la época de oro del vóley en Bariloche.

Durante 12 años consecutivos Bariloche fue campeón provincial de la categoría única que era mayores. A los varones los tuve los últimos 9 de esos 12 años. En esa época estaban Cali Selpa, el Tano Dalfarra, los hermanos Ojeda, Horacio Knell, Raúl Ossana que fue sin dudas el mejor jugador que yo he visto en Bariloche, formado en el CEF y que fue el primer jugador en llegar a una selección argentina en un deporte de conjunto. Estaban Daniel Mahuesin, Claudio Gresanni otro gran jugador, fallecido, Sandro Gresanni, Tano Baruzzi, Pepe Vera, Marcos Ezquerra, seguramente me estoy olvidando de varios. En mujeres era la época de Graciela Randazo, Ana Sánchez, María Elena Barrotarán, Dora Evia, las hermanas Giron, Diana Pozas, Norma Bricker, las hermanas Fernández, Liliana Ortiz”.

Intercolegiales

Los barilochenses añoran las épocas de los intercolegiales, eran fiestas del deporte. Los chicos se sentían identificados con sus colegios, los profesores antes, hacían mucho para que los pibes se pusieran la camiseta de la entidad. Bertino cuenta “recuerdo en unos juegos intercolegiales que empatan en un primer puesto el colegio Industrial que lo dirigía Raúl Arroyo y el colegio Nacional que lo dirigía yo. Había que desempatar porque el campeón viajaba al Torneo Regional Patagónico Intercolegial. Ese partido que fue uno solo, recuerdo que se jugó un día de semana en Bomberos Voluntarios. Los dos colegios estaban colmando las instalaciones. Desde el portero hasta el rector, pasando por todos los alumnos y todos los profesores, preceptores. Era impresionante. Era una época de pertenencia, algo que se perdió bastante. Esto de llamar a los colegios por número hizo que se perdiera esto. Antes era Industrial, Nacional, Comercial, Don Bosco. Estos intercolegiales pasaron alguna vez a ser complicados y peligrosos por el tema de la rivalidad y patotas. Esos intercolegiales se jugaban sábado y domingo y nosotros íbamos sin cobrar un peso, lo hacíamos todos los profesores por amor a nuestra profesión de formadores. Horas y horas de fines de semana metidos en el gimnasio a intercolegiales, a partidos amistosos que generábamos nosotros mismos o que generaban los centros de estudiantes. Hoy en día son muy pocos los profesores que aceptan ir a trabajar por los chicos sin cobrar un fin de semana. Ahora estos encuentros que son algo parecido a los intercolegiales, se juegan en días de semana. Del colegio salen solo los que juegan y se disputan a estadios vacíos. Creo que esto se debe a realidades económicas y sociales diferentes, pero de cualquier manera yo creo que en aquella época todos los que formamos parte no escatimábamos esfuerzos, si había que barrer barríamos, si había que pintar las líneas los hacíamos, si había que trabajar a la noche se hacía. Eso hoy en día no se ve y menos la cantidad de gente que trabajaba como antes”.

Apoyo del público

Bertino no deja de comparar los estadios y gimnasios llenos y llega a esta conclusión. “Creo que se debe a la diversificación de deportes. Acá en Bariloche hubo una época donde había fútbol, un poco de atletismo y básquet. Después apareció el vóley, luego el handball, más tarde el hockey, el rugby. Creo que hoy en día eso hace que haya menos público en los diferentes escenarios”.

El deporte local

Por último, el profe Juan Carlos Bertino hace un análisis del deporte de nuestra querida ciudad. “En los deportes individuales de Bariloche es mucho más fácil gestionar y siempre hay alguien que llega muy lejos a nivel nacional, un ejemplo de ello es el remo. En Bariloche hay material humano. En cambio en los deportes de conjunto hay muchos que se mantienen como el vóley, el handball. En el caso del básquet con los altibajos, más bajos que altos, en cuanto al fútbol es una incógnita. Por ejemplo en el fútbol se sale a jugar. En ese sentido yo sostengo que lo que hay que hacer es una selección con los mejores jugadores de la ciudad, sin dividir tanto, a ese grupo reforzarlo en la columna vertebral y después a ese equipo hacerle hacer una gran preparación física y yo creo que tenés que hacer pata ancha a cualquiera, eso es lo que creo. Uno de los grandes problemas del deporte local es que todo el mundo quiere tener su quintita y nadie piensa en la quinta grande que es Bariloche cuando sale a competir afuera, así creo que se diluyen muchos esfuerzos y después lo otro y que sería bárbaro, es poder lograr que cada disciplina deportiva evaluara cuáles son las prioridades de infraestructura y logística y luego ese informe que lo evalúe un consejo donde hubiera entre otra gente, unas dos o tres personas relacionadas con el tema de infraestructura incluso tenemos un nombre de una persona de afuera. Tratar de establecer prioridades y establecer racionalmente que tipo de infraestructura necesitamos en esta ciudad”.

Anécdotas

Bertino rememora entre otras cosas, “los viajes en tren a River eran matadores. Normalmente llegábamos bastante antes que se inicien los torneos.

Varias veces nos alojó Náutico Hacoaj, jugábamos dos o tres partidos amistosos y luego nos metíamos de lleno en los certámenes. Los torneos de River se dividían en dos. Uno general y uno solo de los equipos del interior. En uno de esos, quedamos terceros. Fue una fiesta, un gran torneo que tuvimos y donde casi no permitimos errores. Lo pasábamos muy bien. Hubo un torneo provincial en San Antonio Oeste, donde salimos campeones en ambas ramas. La armadora del equipo estaba de novia con Raúl Ossana y justo antes de la final de mujeres lo veo entrar a la habitación abrazado con una chica de Cipolletti, recuerdo que fue todo un drama dentro del plantel de mujeres. El partido final contra Valle Inferior fue complicado, pero, a pesar de la situación vivida antes, lo pudimos sacar adelante”. (Risas)

Bertino sigue recordando y cuenta “otra de las anécdotas lindas, fue cuando se hizo el segundo torneo provincial en Bariloche, esta ciudad había conseguido los títulos en la primera edición, los dos equipos de Bariloche llegaron a la final. En varones jugaban con Valle Inferior y en damas contra Alto Valle. Previamente a las finales estaban los partidos por el tercer y cuarto puesto. En varones se medían Cinco Saltos contra San Antonio Oeste y ese partido se extendió mucho, terminó 3 a 2 y lo ganó San Antonio Oeste. Este partido se juntó con el horario de la final, la entrada era simbólica, no recuerdo cuando costaba, pero la cuestión es que la gente había pagado para la final, entonces la organización decidió evacuar todo el gimnasio cuando terminó el partido e hizo entrar a todos de nuevo. No estaba en esa época la tribuna de Beschtedt. Había gente colgada del balcón, de arriba donde alguna vez estuvo el gimnasio de los boxeadores, gente por todos lados. Los ángulos de la cancha de básquet no se veían porque había gente sentada en el suelo. Era mucho público para la época. Eso nunca más se volvió a repetir. La gente luego respondió a estímulos muy fuertes, como cuando vino la selección de vóley de Rusia, cuando se hizo el Sudamericano Sub 16 y cuando estuvieron Las Panteras en el preolímpico”.

Los pilares de la época, los padres

Bertino sigue contando que “nunca hubo suspensiones de viajes y hubo muchos que hacíamos cortando clavos. Siempre hubo padres muy dedicados que se formaban en comisiones para trabajar para estos objetivos. Hubo épocas en las cuales se trabajaba con mucha inventiva y mucha perseverancia y eso hacía que los costos para los chicos se bajaran notablemente”.

Martín Leuful

Juan Carlos Bertino, el técnico de vóley de varias generaciones de barilochenses
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