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CUARENTENA, UNA PALABRA QUE SE COLÓ EN NUESTRAS VIDAS

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28/04/2020

Este martes, con penas y esfuerzos, cumplimos cuarenta días de aislamiento obligatorio

Este martes, con penas y esfuerzos, cumplimos cuarenta días de aislamiento obligatorio
Este martes, con penas y esfuerzos, cumplimos cuarenta días de aislamiento obligatorio

“Veinte años no es nada” dice el tango, pero este tiempo de aislamiento social, preventivo y obligatorio, lo es, y marca un rotundo cambio en nuestras vidas. Este martes la sociedad argentina cumplió la “primera cuarentena” y muchas cosas pasaron en estas jornadas, donde hubo de todo y para todos. El aislamiento se extiende, por el momento, hasta el próximo 10 de mayo y al presente no se sabe a ciencia cierta si continuará o podremos retornar a nuestros ritmos habituales.

Tal como si fuésemos astronautas, retornados al planeta (como lo hizo la NASA con Neil Armstrong, Buzz Aldrin, Michael Collins, las tres personas que pisaron la Luna; quienes al regresar a la tierra fueron puestos en cuarentena, por temor a que portasen alguna infección espacial), de la noche a la mañana nos vimos obligados a terminar con una más que importante parte de nuestras vidas, la tan criticada rutina, a la que hoy tanto extrañamos.

Repentinamente el COVID-19 le cerró las puertas a la cotidianeidad y con eso se acabaron las salidas de nuestros hogares para realizar diversas actividades, hasta, en la mayoría de los casos, para asistir a nuestros lugares de trabajo; algo impensado.

Se acabaron, entre otras cosas, y vaya uno a saber hasta cuándo, los abrazos, las estrechadas de manos, los besos y otras tantas normales y habituales expresiones de afecto.


Una foto que hace 40 días era inimaginable. (Foto: Facundo Pardo)

Tras haber sido dada a conocer la implementación de esta restricción, el pasado 19 de marzo (se aplicó a partir de las cero horas del 20 de marzo) varias fueron las voces que hasta se mofaron, sobre la utilización de la palabra “cuarentena”, cuando el presidente de la Nación, Alberto Fernández dio a conocer el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 297 que nos ordenó a aislarnos durante 15 días.

La decisión y puesta en marcha de esta medida, sin lugar a dudas, quedará grabada a fuego en la memoria de todos y cada uno de nosotros y nuestros contemporáneos; además, pasará a ocupar un espacio más que importante en las páginas de la historia de nuestro país.

La grieta política, hasta hace unos meses tan arraigada en la sociedad argentina, continúa, pero esta vez entre los que acatan y respetan a rajatabla la cuarentena y los que deciden no darle importancia alguna, poniendo en riesgo no solo su salud sino la de toda la comunidad; al mismo tiempo nos dividimos, hoy, con tapaboca incluido, entre los que tienen documentos nacionales de identidad terminados en número par y los impares.

Entre otras, las preocupaciones actuales de la sociedad son el camino que tomará la economía, ¿cómo será la vida después del coronavirus? y ¿cómo la humanidad se reinventará para seguir adelante? Sin embargo, muchos son los interrogantes y las necesidades básicas que hoy, requieren respuestas inmediatas.

La etimología

Volviendo a la “cuarentena”, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), en medicina, describe el aislamiento de personas o animales durante un período de tiempo, no específico, como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad o una plaga.

La etimología de la palabra cuarentena proviene, paradójicamente, de Italia, uno de los países más castigados por el COVID-19, de quaranta giorni en italiano, que a su vez proviene de la palabra quadraginta (en latín) que se traduce como cuatro veces diez; con origen religioso y que se empezó a usar, con el sentido médico del término, con el aislamiento de cuarenta días que se le hacía a las personas y bienes sospechosos de portar la peste bubónica, durante la pandemia de Peste Negra en Venecia en el siglo XIV.

Aislamientos memorables

En base a datos históricos, las formas de aislamiento más antiguas conocidas son las mencionadas en el Pentateuco (Biblia) hace más de 3.400 años, especialmente en el caso de la lepra. Hipócrates y Galeno, en el siglo V a.C. aconsejaban “cito, longe, tarde”, que quiere decir “vete rápido, vete lejos y tarda en regresar”.

En la mayoría de las enfermedades el período de incubación es menor a cuarenta días, salvo contadas excepciones.

El temor a la contaminación al regresar de la Luna (por una contaminación interplanetaria) fue el principal motivo de los procedimientos de cuarentena, adoptados para la primera misión del Programa Apolo. Los astronautas y las muestras lunares fueron puestos en cuarentena en el Laboratorio de Recepción Lunar.

La historia y datos

El aislamiento por el COVID-19, en Argentina, comenzó a regir desde el 20 de marzo a las 00:00, hasta el 31 de marzo en un principio. Luego fue extendido hasta el 13 de abril. El pasado viernes 10 de abril, se comunicó la extensión hasta el 26 de abril. Y en el presente transitamos el cuarto tramo desde el dictado del DNU, y la tercera extensión.

Al hacer un repaso sobre la historia inmediata, cabe recordar que el primer caso confirmado de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 en Argentina, se dio a conocer el pasado 3 de marzo.

El 15 de marzo el presidente, Alberto Fernández, anunció el cierre de las fronteras del país, por un plazo de catorce días, para evitar la propagación del virus. Asimismo, suspendió el periodo escolar en el nivel inicial, primario y secundario hasta el 31 de marzo; aún se mantiene vigente. La suspensión de clases fue una advertencia hacia una posible cuarentena total.

Este martes, a cuarenta días del aislamiento, en la Argentina se contabilizaron 4.003 contagiados, 197 personas fallecidas y 1.162 recuperadas. A nivel mundial 3.074.948 de contagiados, 213.273 fallecidos y 906.898 recuperados.

En la provincia de Río Negro los números señalan 193 casos confirmados, siete personas fallecidas, una tasa de letalidad del 3,63% y una incidencia del 25,83%.

Los más chicos

Lo cierto es que, dándonos cuenta, el martes cumplimos los primeros cuarenta días de aislamiento social. El compromiso por nuestra salud y la de todos, está, nada más y nada menos, que en manos de cada uno de nosotros.

Las necesidades, las voluntades, las miserias, las acciones destacables y nuestro poder de adaptación, salen obligatoriamente a la luz en situaciones como esta que hoy nos toca vivir.

Un dato para destacar es el referido a la verdadera clase de adaptación, paciencia y conciencia social, brindada por los más chicos. Los niños y niñas que vienen soportando de manera estoica este aislamiento.

Son quienes recuerdan a los mayores, cosas tales como lavarse las manos de manera frecuente, usar alcohol en gel y otras recomendaciones para evitar contagios.

Son quienes realmente no han salido de sus hogares durante este periodo de aislamiento. Y se adaptan a diario a una vida lejos de sus amistades, de los juegos al aire libre, de sus paseos, de la escuela y de otras tantas cosas que vamos perdiendo y que está en nosotros, como sociedad, poder recuperarlas.

Julio Luzuriaga