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¿QUÉ SERÁ DE…?

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21/04/2020

Javier Kiwit, arquero del inolvidable Deportivo Bariloche de handball

Javier Kiwit, arquero del inolvidable Deportivo Bariloche de handball
Javier Kiwit, arquero del inolvidable Deportivo Bariloche de handball

Fue uno de los estandartes del equipo que, entre otros, jugó el recordado Torneo Federal contra River, Paz Junior y Lomas. El plantel llegó hasta octavos de final, siempre contra viento y marea. Fue una época gloriosa de este deporte en la ciudad.

El handball es otro de los deportes de nuestra ciudad que tuvo altas y bajas y una época dorada, cuando el Deportivo Bariloche tuvo la chance de jugar el Torneo Federal y entre otros, recibir a una potencia como River Plate que contaba entre sus filas con varios de selección nacional. En ese equipo barilochense hubo muchos jugadores que fueron clave, entre ellos, el dueño del arco, Javier Kiwit.

Nació el 14 de septiembre de 1963, hoy con 56 años, rememora los inicios de este deporte y marca varias etapas. Entre ellas las que catapultaron al Deportivo Bariloche como uno de los mejores equipos que tuvo la ciudad.

Hijo de Werner Kiwit y Beatriz Lilia, Javier es hijo único y hoy se lo puede ver en su peluquería ubicada en el shopping atendiendo a sus clientes.

Casado con Zulema Beatriz Altamirano, su gran compañera desde los 20 años, tuvo dos hijos, Claudio Javier, de 35 años, y Natalia Soledad, de 27.

Cursó sus estudios primarios en el colegio Primo Capraro, hasta segundo año en la ex Escuela Nacional de Educación Técnica Jorge Newbery, y culminó los otros tres años en el ex Colegio Nacional Dr. Ángel Gallardo.

Sus comienzos

Javier Kiwit, siempre con la serenidad que lo ha caracterizado cuenta que “estaba en el Primo Capraro y de entrenador lo tenía a Carlos Enrique Weyreuter que había llegado a Bariloche y venía de dirigir Villa Ballester en handball. Nosotros no teníamos idea que era ese deporte. Salíamos del colegio e íbamos al Ayekan Ruca y ahí entrenábamos una hora más de manera extracurricular. Yo era el típico gordito y me mandaban al arco, pero cuando todos se iban, Weyreuter se quedaba una hora conmigo explicándome la posición que yo tenía. Como pararme, como salir. Los primeros viajes eran a Zapala, viajábamos dos veces por año. A partir de ahí el handball fue creciendo y se fue incorporando a los colegios. En 1979 se comenzaron a hacer torneos locales, se creó la Asociación de Handball de Bariloche y su presidente era Frantzem el que era propietario de Electroluz y se armaban partidos entre Woodville, Capraro y el Club Nahuel Huapi. Me acuerdo que nos daban rifas y salíamos a vender en los negocios, y para que nos compraran les explicábamos que ‘era como básquet, con la mano’”.

Primer nacional

Kiwit recuerda que “en 1980 se hace en Quilmes un campeonato argentino de handball y por primera vez viajamos. El equipo lo conformaban Fabián Primavera, Alberto Neira, Roberto Frantzem, Alfredo Frantzem, Christian Dangavs, Oscar Tagle, Rodrigo Breide, Martín Bacer y Enrique Bavastro.

Viajamos y fuimos a jugar contra los mejores, de la FEMEBAL, Córdoba, la verdad es que nos bailaron, pero participamos y eso fue muy importante para nosotros y para el deporte en sí. En ese tiempo se crea la Asociación Rionegrina, con sede en Viedma y hacen lo imposible para que Bariloche no pueda participar más en los torneos. Desde ahí hasta el 2000, el handball casi no tuvo actividad, pero ese año Bariloche comienza a participar de la Liga Neuquina, era difícil, porque se entrenaba y se jugaban casi todos los fines de semana en el Valle. Esto fue del 2000 al 2001”.

La llegada de dos grandes

El arquero de handball indica que “sobre finales de 2001 llegan a Bariloche dos personas que le dieron un gran giro a este deporte. José Luis ‘El Negro’ Floridia que venía de dirigir selecciones de FEMEBAL y Carlos ‘Chapa’ Aused que llegaba como jugador. Ambos se vinieron a radicar a nuestra ciudad. Comenzamos con reuniones en una confitería que quedaba frente al colegio Primo Capraro. Nos reunimos con la gente de Deportes de la Municipalidad y ahí salió lo de la Liga Federal, un torneo en el cual ibas jugando con otros equipos y clasificando y jugando con planteles de mayor envergadura. Jugamos contra Las Grutas y comenzamos el camino. La victoria más resonante que tuvimos en ese camino fue contra Altamira de Necochea que le ganamos ajustadamente y a partir de ahí comenzamos a vernos las caras con los equipos más grandes de la Argentina”.

Revolución River

Nadie que haya vivido esta etapa lo olvidará, Kiwit tampoco y sentencia que “una vez que pasamos el partido contra Necochea llega River Plate a Bariloche, un fin de semana a jugar dos partidos, sábado y domingo. Fue increíble, todo en el Gimnasio Municipal 1, en el lugar no cabía un alma, todos amontonados mirando y alentando. La semana previa fue espectacular, tengo todos los recortes de ‘Adrenalina’ todavía, cómo se habló en la previa, se cubrieron todos los entrenamientos. Sí perdimos los partidos, pero esa sensación fue espectacular. Luego nos tocó viajar a Córdoba para jugar con General Paz Junior, fue una odisea, algunos, los que podían, se pagaron los pasajes en avión, existía Southern Winds, otros viajaron en camioneta. Nos ganaron y luego viajamos a Lomas, recuerdo que fuimos a pedir que nos diera una mano provincia, pero en esa época no había nada. Éramos 16 y nos dieron 10 pasajes en El Valle. También perdimos y ahí quedamos, en octavos de final”.

Rumbo a la neuquina

Luego de esa apoteótica participación, el Deportivo Bariloche apuntó sus cañones a la Liga Neuquina y ganó esa liga y luego comenzó el camino al mayor torneo de la Patagonia. Javier Kiwit cuenta: “se hace un torneo para la zona norte y para la zona sur de la Argentina. Después fuimos al mayor torneo, la zona sur de la Argentina. De Viedma para abajo estaban todos los equipos y el certamen se hizo en Trelew. A ese campeonato viajó un equipo que estaba compuesto por Walter Schwerter, Carlos Aused, Martín Dagostini, Pedro Cazzolini, Gustavo Grandi, Silvio y Rony Cobarrubias, Eduardo Matus, Esteban Poppe y Walter Chodaszewski. Teníamos que viajar un martes y comenzábamos a jugar un miércoles hasta el domingo. En esa época ya todos trabajábamos y teníamos muchas responsabilidades. Logramos juntar a siete y nuestro entrenador, José Luis Floridia no podía viajar y no podíamos presentarnos sin técnico, así que le avisé a mi cuñado, Ricardo Altamirano, que viajara y que fuera nuestro entrenador. Mi cuñado no tenía idea en qué sentido giraban las agujas del reloj. Cuestión es que lo senté en el banco y le expliqué un poco todo”.

Campeones en el sur

El deportista Javier Kiwit detalla, “en Trelew nos toca en primera ronda, Villa Congreso, era nuestro archirrival, era el otro equipo de Río Negro y encima su entrenador había sido uno de los principales responsables de que Bariloche se quedara sin handball muchos años. Nos tocaba jugar, sin nuestro entrenador y con mi cuñado sentado en el banco. En Villa Congreso jugaba Claudio Pérez y lo expulsan. Se va al banco y empieza a insultar a todos. Mi cuñado en un momento le grita, ‘Callate que te vamos a cag… a palos’. Este loco se da vuelta y tuvimos que ir corriendo a salvarlo. Bueno ganamos ese partido, y el Negro Floridia llega el viernes y nosotros ya estábamos en semifinales. Jugamos el sábado y pasamos a la final. El otro finalista salía de la ronda de perdedores y resultó ser otra vez Villa Congreso. En las tribunas, había un par de nuestras señoras que habían viajado, y todos los otros equipos. Todos absolutamente todos alentando a Villa Congreso. Partido parejo, gol a gol. Estaba Villa Congreso arriba por un gol y quedaban 15 segundos, nos cobran tiro libre y agarra la pelota Aused y empata. Al alargue. Venimos empatados y enfrente además de Claudio Pérez, estaba Marcelo Tato Vichich, que era un arquerazo, alguna vez lo habían convocado al seleccionado nacional. Yo pensaba ‘por arqueros, si vamos a penales nos ganan’. Estábamos empatados y llega una jugada calcada. A diez segundos del final, otra vez agarra la pelota Aused y la clava en el ángulo. No puedo explicar la fiesta que armamos, la gente que antes alentaba a Villa Congreso y que había visto como nos habían bombeado los árbitros y como nos habían pegado los de Viedma nos terminaron aplaudiendo”.

El mimo

Luego de ese torneo, Kiwit recuerda que “ese año el Deportivo Bariloche salió deportista del año y fue un mimo, el mimo que nos hacía falta, a tanto esfuerzo, a tanta pasión. Siempre fue a pulmón lo nuestro. Teníamos que poner ganas, horas, y plata de nuestros bolsillos. No me quejo y creo que nadie lo hace, porque fue una época inolvidable para todos. El handball me dejó amigos, muchos amigos que es lo mejor. Mi puesto es complicado, de por sí es autocrítico. En el handball hay algo que sabemos todos, los goles llegan por errores del arquero o por la defensa. Si te hacen un gol, levantás la vista y ves la cara de frustración de sus compañeros y tenés que sacar lo mejor de vos para levantar los ánimos. Si el gol fue culpa tuya tenés que levantar la mano y avisar que fue tu culpa. Por ahí te hacen 30 goles, y tu equipo hace 31 y la pelota 31 la atajás y sos el héroe. Hay chicos con los que me sigo juntando y compartimos momentos y anécdotas. Yo sigo jugando de arquero para la Universidad de Río Negro, ahora me cuesta más. Mi compañera me sigue bancando, me bancó en muchas una vez me dijo ‘te conocí jugado y te voy a apoyar’ se sigue bancando las cosas que hago. En las mejores épocas del Deportivo Bariloche, los buzos, los tuvimos gracias a ella, hizo buffet y con eso armó los equipos para todos. Todavía me sigue bancando las noches de entrenamiento para los universitarios. Hoy comparado con la época del Deportivo Bariloche el deporte se volvió más dinámico, más físico. Hoy agradezco haber tenido los entrenadores que tuve, porque armaban los equipos desde la base del arquero. Me entrenaban con pelotitas de tenis y cuando ibas a la cancha, te das cuenta lo que te sirve. El deporte actual es más físico, mucho más rápido, antes se pegaba y se dejaba pegar, hoy los árbitros están mucho más preparados y esas cosas ya no pasan, las reglas cambiaron y la tarjeta roja se usa mucho más”.

Reflexiones

El barilochense Javier Kiwit, piensa y reflexiona diciendo “de vivir mi vida nuevamente haría exactamente lo mismo, solo creo que me hubiese gustado competir como compite la gente hoy, de tener más posibilidades. Íbamos a jugar contra Lomas, Paz Junior o River y las diferencias eran enormes, pero haría todo igual. Esto obviamente sin la familia, sin mi señora y mis hijos que me bancaron en todo, no lo podría haber hecho. A mis entrenadores, Weyreuter, a Daniel Vital, al Negro José Luis Floridia, a Daniel Ferrero que me formaron y me siguen enseñando. Estoy tranquilo y creo que todos mis compañeros también lo están que nosotros hicimos algo épico, inigualable, está bien que era una época donde existía este Torneo Federal, pero nosotros lo encaramos y pusimos lo mejor de nosotros para dejar a Bariloche bien arriba”.

Martín Leuful

Javier Kiwit, arquero del inolvidable Deportivo Bariloche de handball
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