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CAMBIOS EN EL MUNDO DEL VIRUS

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20/04/2020

Daniel Cerezo: “Esta pandemia nos recuerda algo que habíamos olvidado: que somos vulnerables”

Daniel Cerezo: “Esta pandemia nos recuerda algo que habíamos olvidado: que somos vulnerables”
Daniel Cerezo: “Esta pandemia nos recuerda algo que habíamos olvidado: que somos vulnerables”

Es psicólogo social y fundó la empresa Creer Hacer que genera impacto social; “la fundé para dar oportunidades”. Daniel opinó sobre las transformaciones que pueden suceder durante la pandemia. “Ojalá esta crisis nos deje mucho para aprender sobre qué cosas nos hacen humanos”.

Daniel Cerezo es psicólogo social, músico, fundador de la empresa social Creer Hacer e indiscutible protagonista de una historia de superación personal. Su infancia estuvo intervenida por la pobreza económica, aunque se ocupa de aclarar que su madre, de corazón inmenso, alivió siempre el dolor. “¿Qué es la pobreza?” se pregunta Daniel frente a una enmudecida audiencia en el inicio de la charla TEDxRíodelaPlata de 2014 que superó las 400.000 reproducciones y permitió que su historia de vida se expandiera y conmoviera a muchas personas.

Daniel dialogó en GPS (El Cordillerano Radio 93.7) sobre los desafíos que plantea la crisis empujada por la pandemia de COVID-19. “Nos está recordando algo que el ser humano se había olvidado, que somos vulnerables”, apuntó. Y aclaró que la idea de vulnerabilidad atraviesa a todos, no a los barrios más humildes, o a ciertos sectores. Vulnerables somos todos, repitió. “No tiene que ver con el extracto social sino con ser humano”, enfatizó.

“Yo siempre decía que la crisis es una oportunidad y una vez entendí que estaba equivocado”, reconoció Daniel y contó una anécdota. Estaba dando una clase en un barrio y un alumno lo corrigió cuando repitió la idea. “Profe, si es una oportunidad, también lo es para el que te cobra fortunas por el alcohol en gel. Yo creo que la crisis es un aprendizaje”, le dijo. Y la corrección le encantó.

Para Daniel, el gran problema que tenemos como sociedad es que nos definimos por el cargo que ocupamos, por dónde vivimos, por nuestra profesión, pero no por quién somos realmente, más allá de la circunstancia. “Creo que esta pandemia nos puede reencontrar con nosotros mismos”, opinó y rápido aclaró: “pero con la comprensión que el ser no está compuesto solo por mi obligo, también está el del vecino y mucha gente más”, explicó. Ese proceso, apuntó, no puede desconectarnos de la comunidad en la que vivimos.

Hace mucho tiempo, Daniel entendió el sentido de cambiar el mundo. “No significa grandes cosas, ser Mandela o Gandhi, significa cambiar tu metro cuadrado”, dijo. Y resultó, entonces, inevitable recordar una experiencia personal muy relevante en su vida.

Cuando la pobreza agobiaba el hogar de Daniel, la música cumplió un efecto sanador. Edgardo, un amigo de la infancia, lo invitó a que desarrolle esa vocación en un taller de piano en el centro cultural, los sábados. La profesora era Liliana Alpern. Después de aprender a tocar el piano durante cinco años, comenzó a dar clases a otros jóvenes principiantes. Su profesora debió insistirle porque él creía que no podía. “Lo único que debés tener es querer ayudar a otros”, le repitió. Entonces, pasó de ser el pibe de la calle al profe del barrio. “Gracias a ese cambio, mi mundo cambió. Y el de otras personas también”, sintetizó.

Daniel reconoció que está esperanzado. Y recordó la anécdota del pibe que lo corrigió. “Ojalá esta crisis nos deje mucho para aprender sobre qué cosas nos hacen humanos”.

Daniel Pardo