Publicidad
 

¿QUÉ SERÁ DE…?

|
15/04/2020

Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”

Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”

Cuando se nombra a Horacio Estrada en el ambiente motor, se lo vincula indefectiblemente siempre con el Volkswagen Gacel amarillo que tantas alegrías le dio a los barilochenses. El piloto arrancó con el motocross, pero sorprendió con otro deporte en el cual también se destacó. Estrada tuvo un grave accidente y perdió un riñón, pero nada le impidió seguir ligado a la pasión de los autos.

Nació el 7 de febrero de 1960. Horacio Estrada, con 60 años, tiene muchas historias, es uno de los hombres que hizo vibrar al costado del camino a los amantes del deporte motor. Hijo de Jorge Estrada y Elsa Fernández, es el mayor de tres hermanos, los que le siguen son Roberto y Mirta.

Horacio cursó parte de sus estudios primarios en Paso Flores, culminó séptimo grado en el Colegio Don Bosco y el secundario lo terminó en la ex Escuela Nacional de Educación Técnica N° 1 Jorge Newbery. Luego siguió con la carrera de Técnico Constructor, profesión a la cual hoy se dedica.

Tiene tres hijos, Sabrina de 31, Yanina, de 29, y Tomás, de 18, y está en pareja hace varios años con Lisy Brown.

Estrada obtuvo en su extensa carrera deportiva dos campeonatos zonales de motocross, en 1980 y en 1981, con una Suzuki 125cc, fue subcampeón argentino de rally con el Gacel en la clase A6, terminó tercero en el 2003 en un Renault Clío en la clase A6 y en el 2005 en la N3 terminó subcampeón argentino en el Seat Ibiza. Sus últimas apariciones fueron con un Subaru Impreza, pero fueron un par de competencias.

Estrada cuenta que “Cuando vivía en Paso Flores, mi padre trabajaba ahí, mi tío, Miguel Fernández, dejó una moto Gilera 150 en nuestra casa porque no la podía tener. Yo tenía 11 o 12 años y andaba en bicicleta, pero eran más las ganas que tenía de subirme a la moto que seguir pedaleando. Tanto insistí y tanto tiré de la cuerda que mi viejo accedió y me enseñó a andar, me sentaba adelante y él iba manejando y explicándome. A partir de ahí le fui agarrando la mano y a los 12 andaba solo, practicaba saltos y derrapaba”.

Debut con 15 años

El piloto barilochense cuenta sus comienzos: “tenía 15 años, era enero de 1976 y debuto en una competencia en Colonia Suiza, nosotros entrenábamos en el cerro Otto, pero las competencias ya se hacían en Colonia. Fue con la Gilera y fue una gran historia porque la tuvimos que acondicionar como pudimos. Corrimos contra motos que eran de cross, yo no tenía cubiertas con tacos, estaba muy ansioso, eran otras épocas. El debut fue duro porque estaban Valdéz, Esquerra, Franzgrote, todos nenes que andaban muy fuerte, yo estaba en categoría nacional y la verdad es que ahí debutabas en serio. En esa moto las cosas no andaban bien, siempre teníamos problemas, como mi papá siempre me ayudó y estaba al lado mío, decidimos no correr más con la Gilera, era una moto muy pesada. Paramos en el año 1977 y compramos un motor Rk 200, completo, con escape, carburador, todos los chiches e hicimos una moto nueva, compramos cuadro, horquilla, amortiguadores especiales y ahí empecé a andar mejor, a ganar. Mi primera victoria llegó cuando fuimos con la Unión Motocross al Nacional en La Pampa, fue un gran acontecimiento, mucha alegría… yo conseguía mi primera victoria. Después la vendo y quería pasar a las motos importadas y compro una Maico 250 que era de Carlos Bravo, tenía sus kilómetros, pero comencé a correr en la categoría internacional, luego vino el Latinoamericano que también lo corro, no logre ganar en esa categoría, estuve varios años y en 1979 compro una Suzuki RM 125, una moto nueva, con cilindrada nueva y debuto en el año 80, fuimos los que iniciamos esta categoría. Había tres 250cc, 125 cc y Nacional”.

Dos campeonatos y el accidente

Con varios años de experiencia, Horacio Estrada comienza a contar las buenas, “con esa moto, la Suzuki, debuto en 1980, le tuve que agarrar la mano, pero comencé a ganar todo. Me quedo con el campeonato de 1980 y el de 1981, me había consolidado mucho. Cuando termina el campeonato vendo la moto y me compro una Yamaha de la misma cilindrada, 125cc, 0 km. Corríamos con Bortoni, y arranco en 1982, también muy bien y un día entrenando en Bariloche, en el cerro Otto, cerca del basural me pegué muy fuerte, perdí un riñón, estuve muy complicado de salud, estuve mucho tiempo internado. Salgo y pensé que no tenía que correr más en moto, porque arriesgaba mucho. Con Jorge Bortoni, que hemos corrido mucho tiempo juntos, salió la idea de correr rally. Él tenía un Daihatsu Charade, lo armamos y debutamos en el mundial de 1983, que fue la primera vez que vino esta monstruosa categoría a Bariloche. Nos anotamos en la A1, que era la menor de las categorías. Jorge manejaba y yo era el copiloto.

Veníamos ganando hasta que se nos rompe el embrague y quedamos fuera. Luego fuimos con el mismo auto a correr un rally del noroeste y también abandonamos. Después de esa competencia yo me bajo, porque quería manejar”.

Tiempo de pista

El expiloto sigue contando: “en ese tiempo se comienza a correr en Costanera y armo un 600, corríamos en La Rural o en Costanera, se llenaba, no sabés lo que era de gente. Bariloche era un pueblo y la verdad es que se colmaba de público, se corría por calle Elflein ¡qué épocas! Luego hice el campeonato de El Valle 2 o 3 años, viajaba a Centenario, Plaza Huincul, Zapala, Neuquén y me empecé a cansar porque no veía los resultados, entonces decido cambiar a la fórmula 5 y hago unos meses en esa categoría, pero no me gustó. Me acuerdo que luego hicimos un gran esfuerzo familiar, incluso mi cuñado me ayudó y comparamos un Gacel del Turismo Nacional clase 2, lo compramos en Coronel Pringles y era el auto que el año anterior había salido subcampeón. En esa categoría corrí dos años, pero alternado, no podía estar en todas las fechas y siempre digo de esta etapa, que nunca gané, pero tampoco fui último, siempre andaba en el medio”.

Al rally de lleno

El barilochense Horacio Estrada indica que “Un día contacto a los hermanos Mario y Fabián Barattero y les cuento que tenía un Gacel del Turismo Nacional y que quería llevarlo al rally. Me dicen que se lo lleve. El auto estuvo creo que tres meses en Córdoba y lo fui a buscar, lo habían puesto a reglamento, con jaula y todo, ahí nació el “Tractor Amarillo” con ese auto gané dos Vuelta de la Manzana por el Nacional en 1998 y en 1999 en la A6.

Y tres por el Zonal en 2000, 2001 y 2002. Ese auto era increíble, una vez llegando en un rally de Bariloche en la zona de El Rebenque y faltando 100 o 150 metros se me rompe el palier, la gente empezó a saltar las cintas de seguridad y empujó el auto hasta el final, eran cosas emocionantes. Esa fecha el año siguiente la gano con el mismo auto. Creo que es el día de hoy que la gente se acuerda. Luego lo vendí en Río Tercero a través de Daniel Salvano, otro gran amigo que me dio siempre su confianza. Cuando lo vendo surge un lío económico en el país y me quedo con pesos y ahí quedé en la lona, porque no podía comprar otro. Se me ocurre alquilar y sigo con un Renault Clío de los hermanos Schroeder y luego con el Seat Ibiza a Diego Pérez con el que corro por tres años seguidos”.

El deporte, sus ídolos

Horacio Estrada relata que “el deporte me dejó todo, mis padres insistían que tenía que ir a estudiar afuera, pero dejaba todo, mis amistades, mi pueblo y elegí quedarme, estaba en pleno apogeo del motocross. La verdad no me arrepiento de nada. Los años vividos no se compran con nada, mis amistades, mis anécdotas todo me llena de satisfacción. Corrí entre moto y auto durante 31 años, toda mi vida giró en torno a las carreras, siempre estaba preparando una carrera o un campeonato. Recuerdo que cuando comencé a correr en moto, mi gran ídolo era Pichi Carrasquedo, lo iba a ver correr al cerro Otto y lo quería imitar en todo. En el rally lo admiraba a Horacio Santángelo, cuando venían las carreras me iba hasta el cruce de Villa La Angostura, admiraba su manejo. El tiempo me hizo correr contra él años más tarde. Y siempre dije que Carlos Reutemann fue un gran piloto, lo seguía a muerte, era muy fanático de él. Hoy miro muchas competencias en televisión, el rally mundial, la fórmula 1, el moto GP. Hoy comparo lo que hice y lo que se hace ahora y cambiaron muchas cosas. Antes había mucha pasión, no digo que no haya mucha pasión hoy en los que lo hacen, pero antes con muy pocos recursos lo hacías y era muy importante. Armábamos la Gilera en el taller de Zimermann, al lado de la Cooperativa y le poníamos muchas ganas. Creo que son épocas diferentes, todo se da de otra manera, se corría una competencia en Colonia Suiza y el fin de semana iba todo el mundo. Hoy por ejemplo hay muchas categorías, antes era nacional e internacional 125 y 250, en rally era A6 o A7. El año que salgo subcampeón tuve que correr contra Albertengo que pierdo el campeonato por un punto, estaban Nonnenmacher, Víctor ‘El Cóndor’ Sánchez. Le tenías que ganar a los grosos, no es malo, es otra cosa”.

El atleta Estrada

Horacio Estrada recuerda su paso por el atletismo contando que “en la época de secundaria pasé por el atletismo, gracias a Nicolás Aguirre. Fue del 74 al 80. Hacía 100 y 200 metros llanos y salto en largo. Tuve el récord de juveniles en la provincia en los 100 metros con 11.1 y en salto en largo gané el Norpatagónico. Con esa victoria gané el clasificatorio a los Panamericanos que se hicieron en GEBA y viajamos. Ahí quedé cuarto, si hubiese ganado clasificaba para esos juegos que se hacían en Colombia”.

La gente de Bariloche

Los habitantes de la ciudad siempre reconocieron a sus ídolos deportivos. Estrada no es la excepción y por eso indica que “la gente siempre reconoce, no todos, te cruza un pibe de 15 años y no sabe quién sos y más con la cantidad de gente de afuera que tiene la ciudad, pero los hijos de los de nuestra generación seguro que sí y eso te llena de satisfacción. Hace poco tiempo estaba parado haciendo la cola en un Rapipago, me doy vuelta y estaba un señor, me saluda, y le digo Que plantón, eh’. Y me contesta ‘nada que ver con los plantones que me comí yéndote a ver a vos’”.

“Le debo muchos a mi familia”

Horario Estrada, con la voz quebrada dice “yo le debo mucho a mi gente, al público, me emocionaba siempre el apoyo que tenía a la vera del camino, como revoleaban sus remeras, o camperas. Mis amigos hacían rifas, venta de todo, la gente siempre me ayudaba. Creo que a mi viejo le debo mucho, siempre estuvo a la par mía y me incentivó, a mi vieja, a mis hermanos, todos fueron incondicionales. A todos mis amigos que siempre me acompañaban, eran incondicionales y por supuesto a toda al público de mi ciudad”.

Anécdota

Horacio Estrada con su extensa trayectoria, tiene cientos de anécdotas para contar, pero recuerda una con mucho cariño. “Cuando yo tenía quince años e iba a participar de mi primera carrera en motocross, vamos una semana antes a la Unión Motocross Bariloche con Jorge Martín y me dicen que sin la autorización y un poder firmado ante un escribano por mi padre o mi madre no podía correr. Entonces primero hablo con el escribano, le digo que prepare un escrito y que antes del viernes iba a pasar con cualquiera de los dos a firmar. Llego a mi casa y le cuento a mi mamá que tenía que firmar un poder para un viaje al Chocón con la escuela. Mi madre me preguntó enseguida ‘¿Un poder, para un viaje al Chocón con el colegio?’.

Vamos el jueves, nos atiende el escribano y le da el poder a mi mamá y le dice que tenía que firmar. Ahí mi mamá empieza a leer que era una autorización para que yo corriera el fin de semana y me dice ‘Yo no vine para esto, vine por tu viaje al Chocón’. Firmó, no me dijo nada ahí adentro para no pasar papelones, pero yo tuve mi permiso”.

Martín Leuful

Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”
Rubén Horario Estrada, el hombre que nos hizo vitorear al “Tractor Amarillo”