HISTORIA INSPIRADORA

| 14/04/2020

Corre hacia Alaska para apoyar la inclusión de personas sordas y la pandemia lo detuvo en Arica

Daniel Pardo
Corre hacia Alaska para apoyar la inclusión de personas sordas y la pandemia lo detuvo en Arica
Juan Pablo Savonitti.
Juan Pablo Savonitti.

Juan Pablo Savonitti es ultramaratonista y desde el 1° de enero lleva adelante el exigente desafío con un objetivo solidario. Pasó por Bariloche en marzo del año pasado. Hizo un promedio de 40 a 50 kilómetros por día. Pero la pandemia cambió los planes. Hoy está en el norte de Chile esperando que abran la frontera para seguir corriendo.

Juan Pablo está por primera vez dentro de un paréntesis. Una extraña experiencia. Ahora alojado en un hotel de Arica, respeta la medida de aislarse y espera paciente la apertura de la frontera. “No tengo pensado renunciar”, aclaró con absoluta seguridad. El inmenso desafío de unir Ushuaia y Alaska con un fin solidario se mantiene en pie.

Juan Pablo Savonitti se inspiró en la historia de Sean Conway, el joven aventurero que nació en Simbabwe y se convirtió en la primera persona en pedalear, nadar y correr a lo largo de Gran Bretaña; en 2016 completó el triatlón más largo del mundo. Fueron 6.700 kilómetros en 85 días. En una entrevista, Sean comentó que le daba pena que la gente viviera atrapada en ciudades toda su vida.

Un año después, nació el proyecto de Juan Pablo, cuando vivía en Sofía, Bulgaria. “Decidí unir mis dos pasiones, viajar y correr. Primero pensé en hacer el recorrido desde Ushuaia a La Quiaca, pero me pareció poco”, contó. Luego, descubrió el atractivo recorrido de la ruta Panamericana que une en 48.000 kilómetros el continente americano. Ese reto lo atrajo mucho más.

El desafío no solo transmitía su pasión por correr y la actividad física, también decidió sumarle una causa solidaria. “Mis padres son sordos, así que crecí en un entorno en donde la lengua de señas era algo natural. Por eso quiero aportar mi grano de arena con la difusión y promoción de esa lengua”, explicó Juan Pablo. Y contó, además, que brinda charlas para concientizar a ambas comunidades, la sorda y la oyente, con un espíritu de inclusión.

Juan Pablo realizaba -antes de la pandemia- entre 40 y 50 kilómetros por día. A veces, terminaba el recorrido en la ruta y debía hacer dedo para llegar a la localidad más cercana para pasar la noche. Después retomaba el recorrido desde el lugar donde había terminado de correr.

Hoy aprovecha las escaleras de los cinco pisos del hotel en Chile para no perder ritmo. También tiene una soga para entrenar. “Estoy muy bien física y mentalmente”, señaló con firmeza mientras colabora con los dueños del establecimiento. Entre tantas ciudades, en marzo de 2019 visitó Bariloche en donde brindó una charla sobre la lengua de señas. Sus relatos se pueden seguir en Instagram a través de @niamilimits.

El ultramaratonista argentino había estimado que el desafío le iba a demandará 2 años y 5 meses, aproximadamente. Pero un virus desdibujó los planes, aunque el entusiasmo que se percibe en su voz desnuda que su pasión y objetivo se sostiene sin resquebrajos.

Sobre el fin que tiene su desafío, Juan Pablo lo recuerda siempre con emoción. “La reacción de mis padres fue de asombro cuando les conté mi idea”, recordó y agregó -entre risas- que “pensaron que estaba loco y cuando lo hice, lo confirmaron”. “Sin dudas, sé que están contentos porque incluí una causa solidaria que pretende una mejor calidad de vida para el sordo”, reconoció orgulloso.

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