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AUMENTARON LAS VENTAS EN LAS PEQUEÑAS FERRETERÍAS DE BARRIO

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07/04/2020

Realizar arreglos en casa es una buena opción ante el aburrimiento por tanto ocio

Realizar arreglos en casa es una buena opción ante el aburrimiento por tanto ocio
Realizar arreglos en casa es una buena opción ante el aburrimiento por tanto ocio

Desde el inicio del aislamiento social obligatorio, uno de los rubros comerciales exceptuados de cerrar sus puertas, fue el ferretero. En estos días de pandemia, el “hágalo usted mismo”, se puso de moda y se convirtió en una actividad más que válida para hacerle frente al aburrimiento; y una salida a la rutina del encierro. El flujo de ventas disminuyó en las grandes ferreterías, pero se mantiene, y en algunos casos aumentó, en las más pequeñas.

Al conocerse la noticia de que algunas actividades comerciales quedaban exceptuadas del cierre, frente a la llegada del COVID-19, muchos nos preguntamos ¿por qué exceptuaban a las ferreterías? sin hallar una explicación evidente, pero, con el paso de los días, se advirtió que era un rubro más que importante para estos tiempos de receso laboral obligado, ante la pandemia.

Como resultado de un relevamiento llevado a cabo por El Cordillerano, en algunos de los comercios del rubro ferretero de nuestra ciudad, los propietarios y empleados consultados, coincidieron en que, si bien se registraron bajas en las ventas desde enero pasado, el tránsito de clientes particulares se mantiene y en algunos casos aumentó de manera considerable.

Entre estos últimos se cuenta a las pequeñas ferreterías de barrio y a las ubicadas en zonas alejadas de los grandes comercios dedicados a la venta, entre otros, de materiales de construcción.

La prohibición de circular se convirtió en un factor que juega a favor de los pequeños comercios de este rubro, que abren sus puertas al público diariamente en los barrios.

El ocio que desencadena la imposibilidad de trabajar, sumado a la demanda de reparaciones -en algunos casos históricas-, dentro de los domicilios particulares, llevaron a muchos a ponerse manos a la obra y ejecutar tareas en sus casas.

No son pocos a los que el coronavirus los dejó sin argumentos, tales como: “no tengo tiempo”, “mañana tengo un día agitado en el trabajo”, “lo hago el fin de semana”, “si tengo tiempo lo arreglo mañana”, “hoy no puedo porque está el partido”, “no tengo el taladro porque se lo prestaste a tu hermano”. Estos eran algunos de los ardides utilizados para esquivar esa tarea que, durante muchas semanas o meses, aguardó su comienzo o permaneció inconclusa, por tiempo indeterminado, debido a las demandas del día a día.

Hágalo usted mismo

Con este respiro dado en las obligaciones laborales de la cotidianidad, el realizar trabajos en casa se transformó en un entretenimiento más que válido, escogido por muchos.

En este sentido, es que la permanencia de atención al público en las ferreterías -desde el inicio del aislamiento social obligatorio- y más que nada en las de los barrios, que quedan cerca y ayudan a no tener que movilizarse por grandes distancias para conseguir materiales y herramientas, es una ayuda para mantenerse en actividad y al mismo tiempo evitar rispideces o roces, por la inacción en el tiempo que permanecemos en nuestros hogares.

Si bien desde las ferreterías más grandes, apuntaron que las ventas cayeron ante el “parate” de las obras de gran envergadura, desde las más pequeñas afirmaron, por el contrario, que las minoristas se mantienen y en algunos casos hasta se incrementaron. Es decir que el movimiento de clientes particulares se sostiene y va en crecimiento; esto dependiendo del lugar donde se ubica el comercio. En estos casos puntuales se habla de un aumento en las ventas que supera el 10%.

Clavos, tornillos, pinceles, espátulas, rodillos, pintura, manguera negra -para instalaciones de agua- pegamentos, material de relleno para reparar paredes, materiales para obras de electricidad, flotantes para tanques de agua, espátulas, burletes, membrana tradicional y líquida, son, entre otros, los materiales que más salida tienen por estos días.

Sin aumentos

En materia de precios, los ferreteros coincidieron en señalar que no hubo aumentos. Si bien bajó el número de proveedores que permanecen en actividad para este rubro, los precios se mantienen hasta el presente.

“En algunos casos están los vivos de siempre”, señaló uno de los consultados “pero estimo que si piensan dos segundos se darán cuenta que no deben aumentar los precios porque al tratarse de productos que no son de primera necesidad, las ventas caerían de manera estrepitosa”, analizó.

El stock de las ferreterías de barrio juega un papel preponderante ante la merma en la actividad de proveedores, según apuntaron los entrevistados de estos comercios, en su mayoría emprendimientos familiares.

Julio Luzuriaga/ Fotos: Fabio Hernández