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LO QUE VIENE EN LA JUSTICIA

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07/04/2020

Dos nuevos juicios por jurados en el radar: el desafío de convencer a la gente

Dos nuevos juicios por jurados en el radar: el desafío de convencer a la gente
Dos nuevos juicios por jurados en el radar: el desafío de convencer a la gente

El resultado del primer juicio oral y público por jurados populares encendió todas las luces de alarma. Ya no alcanza con discursos bonitos y palabras grandilocuentes para convencer a los ciudadanos y obtener un veredicto de condena. Hacen falta muchas otras cosas, entre las que sobresale, claramente, la preparación de los órganos policiales de investigación y el perfeccionamiento de los procedimientos iniciales.

El resultado del primer juicio por jurados populares de la historia de Río Negro que se desarrolló en Bariloche apenas un mes atrás, cayó como un balde de agua helada al Ministerio Público Fiscal, que creyó haber presentado un caso bien armado, cerrado y sin margen para el error. Pero ocurrió lo que no creían que podía pasar. Los doce ciudadanos que integraban el jurado popular emitieron, tras seis horas de deliberación, un veredicto unánime de no culpabilidad.

Marta Dina Valle fue declarada no culpable del homicidio de Fernando Huenuqueo y con ello se cerró para siempre, la posibilidad de descifrar quién fue el que asestó una puñalada mortal en el tórax del joven y le ocasionó la muerte, promediando el año 2019.

Es que la fiscalía no desarrolló otras líneas de investigación. La policía rionegrina que intervino en la escena del crimen, no recolectó ninguna otra prueba que sirviera para analizar la responsabilidad de otras personas que estaban en el lugar. No se tomaron más evidencias que las que sirvieran para acusar a Marta Valle.

Increíblemente la policía arribó al lugar del hecho, creyó la versión de dos personas y solamente se concentró en la mujer. La detuvieron, le secuestraron la ropa y tomaron fotografías. Nada más. No se cotejaron huellas que había en el lugar, no se secuestró la ropa con manchas de sangre de otras personas y ni siquiera se las demoró hasta tanto se puedan despejar un poco más las dudas de lo que allí había ocurrido.

De nuevo. La policía llega a la escena de un crimen, cree en la versión de dos personas y descree instantáneamente en la versión de la otra. Así, en medio de acusaciones cruzadas, decide una detención y luego colecta pruebas para sostener esa teoría del caso, sin tomar la precaución de revisar otras posibilidades.

A la luz del resultado del juicio, un gravísimo error de los uniformados, que respondieron a las directivas emanadas por la fiscalía de turno.

Si había una pequeñísima hendija para buscar una salida favorable para la defensa, estaba ahí. Y el defensor particular Rubén Cancino se encargó de encontrarla y con un discurso sencillo y sin estridencias, alegó ante el jurado buscando salvar la situación de su comprometida asistida. Y lo logró.

Con un perfil bajísimo, no citó a ningún testigo a declarar y apenas realizó algunas preguntas a alguno de los diecinueve testigos que aportó la fiscalía, que se jactaba de ofrecer tan abundante prueba contra la orfandad probatoria de la defensa.

Del discurso altisonante y hasta engreído a morder el polvo sin escalas. En términos futbolísticos, la fiscalía sufrió una derrota sin atenuantes. Una goleada. Cuando tenía todo para ganar. Para ser más claro: en la audiencia eran tres fiscales contra un defensor y entre el público se mezclaban otros tantos asistentes de la fiscalía tomando apuntes, notas y aportando a la tarea acusatoria.

La fiscalía presentó un caso con dos testigos presenciales. Dos testigos directos que dijeron haber visto el momento exacto de la puñalada mortal. Además, otro testimonio que estuvo en la escena en los momentos previos y tomó intervención en los momentos inmediatos posteriores al hecho. No fue suficiente porque no se despejaron otras líneas que hubieran desacreditado la posición defensiva.

Una derrota estrepitosa que sin dudas invita a revisar las prácticas de investigación, la pericia de los operadores que examinan la escena del crimen, las estrategias y los discursos, los gestos y las posturas corporales.

Porque a cada acción sucede una reacción y los ciudadanos que integran los jurados populares, no son jueces técnicos que únicamente valoran las cuestiones técnicas o jurídicas. También pueden impresionarse por gestos, posturas y actitudes. Para bien o para mal.

Los próximos juicios

Apenas la actividad judicial reanude, será engorroso el rearmado de la agenda de audiencias y juicios que ya estaban previstos por la Oficina Judicial y debieron suspenderse en el marco del aislamiento social obligatorio.

Entre esos casos, hay dos juicios por jurados que están en el radar y que deberán ser trabajados con meticulosa rigurosidad por la fiscalía, para evitar otros traspiés.

En uno de ellos se acusa a un sujeto por abuso sexual simple reiterado en concurso real con abuso sexual con acceso carnal reiterado agravado por el uso de arma de fuego en concurso ideal con corrupción de menores agravado por haber sido cometido contra una menor de 13 años y por amenazas; en contra de la sobrina de su pareja y cuya acusación sostuvo hasta aquí, el fiscal Martín Govetto.

Según la acusación el hombre habría llevado a cabo los hechos ocurridos en fecha que no se puede determinar con exactitud pero desde mediados del año 2011 hasta el mes de agosto de 2019, en el interior de una vivienda familiar. El acusado de manera reiterada y periódica en distintas horas tanto de día como de noche, abusó sexualmente de ella. Amenazándola además para que mantenga silencio acerca de lo sucedido; para lo cual exhibió un arma de fuego en un par de ocasiones.

A diferencia del caso de Marta Valle y como ocurre en los casos de índole sexual. No habrá tantos testigos, porque ese tipo de hechos se dan en la intimidad.

El otro juicio por jurados populares que ocurrirá en Bariloche tiene por protagonista a un sujeto acusado por abuso sexual simple, abuso sexual agravado y amenazas cometidos en contra de su nieta.

Según la acusación el hombre habría llevado a cabo dos hechos, el primero de ellos ocurrido entre los meses de julio y agosto de 2018, en el interior de la vivienda familiar, cuando en varias ocasiones abusó de su nieta. En tanto que el otro habría sucedido durante el mes de junio del 2019, al momento de amenazar a la madre de la niña, por denunciar los mismos.

*Si vos o alguna mujer que conocés sufre violencia de género, podés llamar a la Línea 144, que brinda atención telefónica a mujeres víctimas de violencia de género durante las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional.

Mariano Colombo