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UN 24 DE MARZO PERO DE 2016

23/03/2020

La vez que Barack Obama llegó para conmocionar Bariloche

La vez que Barack Obama llegó para conmocionar Bariloche
Awada y un abrazo que hizo estallar las redes.
Por: Adrián Moyano

Después de muchas especulaciones previas, el expresidente estadounidense arribó junto a su familia en plan de absoluto relax, a tal punto que no desarrolló ninguna actividad oficial.

Su presencia en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia generó tanta irritación como curiosidad e incluso, cholulismo.

En marzo de 2016, Barack Obama tenía por delante menos de un año como habitante de la Casa Blanca. Como ya había logrado la única reelección que permite la Constitución de Estados Unidos, su futuro político se limitaba a la gestión de la súper potencia, sin la necesidad individual de bregar por la continuidad en el poder. En cambio, su anfitrión de aquellos días, Mauricio Macri, apenas superaba los tres meses en la Casa Rosada y todavía disfrutaba de cierto veranito. Fue en ese contexto que momentáneamente, la ciudad se coló en la agenda mediática nacional e internacional.

Con un sentido de la oportunidad que para organismos de derechos humanos y determinadas expresiones políticas implicó una provocación, el exmandatario norteamericano arribó a Bariloche en coincidencia con el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que marca el repudio al golpe de Estado de 1976. El financiamiento, el apoyo político e inclusive militar a las dictaduras sudamericanas de los 70 no es un secreto para nadie. Como consecuencia, varios de los vecinos y vecinas que al momento del desplazamiento presidencial participaban de la repintada de los pañuelos en el Centro Cívico, bajaron hasta la Costanera para repudiar su presencia. A seis meses de su asunción, se había producido en Honduras un golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, de manera que la consigna con que Obama había arribado a la Presidencia, “el cambio ha llegado a los Estados Unidos”, parecía no incluir a su política exterior.

La agenda que finalmente desplegó el primer afro-estadounidense en llegar al Poder Ejecutivo de su país ignoró la especulaciones previas. En su edición del 25 de marzo, cuatro años atrás, este diario publicó: “Obama no vino en el Air Force One, no visitó INVAP, no firmó convenios bilaterales en la ciudad y sí descansó unas horas en familia. Se lo vio muy relajado, vestido de elegante sport, lejos del traje formal que siempre viste”.

Si bien se valió de una camioneta blindado para unir el aeropuerto con el Hotel Llao Llao, sus servicios de seguridad desestimaron la utilización del auto llamado “La Bestia”, al que se considera el más seguro del mundo. Después de superar la hostilidad en la zona del Centro Cívico, en los 25 kilómetros del trayecto predominaron las personas que se acercaron por curiosidad, para registrar el momento fílmica o fotográficamente. Entre la Policía de Río Negro, Gendarmería Nacional, Prefectura y Policía Federal, fueron mil los uniformados que estuvieron al servicio de la integridad del visitante.

Fascinación por los coihues

Según se pudo reconstruir, el presidente y su familia se hospedaron momentáneamente en la “Royal Suite” del hotel Llao Llao, ala que enfrenta un rincón bellísimo del lago Moreno. Recorrieron el parque hasta el cercano Puerto Spiegel y después de las 16.30, iniciaron una recorrida por el Circuito Chico. En varios puntos prefirieron trasladarse a pie, en particular por la zona del cerrito Llao Llao y Villa Tacul, “donde quedaron fascinados por los bosques de coihues”, según la crónica de El Cordillerano.

En Puerto Pañuelo se embarcaron en la histórica “Modesta Victoria” para una navegación un tanto simbólica, que solo se estiró por 45 minutos. De nuevo en el establecimiento hotelero, los visitantes recibieron un agasajo que incluyó platos de la gastronomía regional. En particular, Obama y su compañera, Michelle LaVaughn Robinson Obama, se interesaron por el cordero patagónico, según pudo trascender. El grupo familiar se completaba con Malia Ann y Natasha, quienes por entonces contaban con 18 y 15 años respectivamente. También vino la abuela Marian, suegra del mandamás planetario.

El encuentro entre la pareja visitante y la anfitriona se produjo en el hotel. En una de las imágenes que circularon y reprodujo este diario, puede verse al expresidente estadounidense mientras se abraza con Juliana Awada afectuosamente. En tanto, Macri observa encantado a Michelle, mientras la estadounidense parece ensayar una ocurrencia hilarante. Al fondo, la silueta bien marcada del cerro Capilla, delata la proximidad de la noche.

Otras de las estampas de aquel 24 de marzo diferente, fijó el comienzo de una abrazo entre las dos ex primeras damas, ambas sonrientes y exultantes, en un cálido ambiente del hotel.

Entre los comentarios que circularon al margen de los acontecimientos, llamó la atención que el dispositivo de seguridad estadounidense incluyera hasta a sus propios perros. No solo la comitiva se integró con cocineros, asistentes, un batallón de guardaespaldas, francotiradores y vaya a saberse cuántos agentes encubiertos, también hizo hipotética falta que Obama importara su propia guardia canina.

Lugar a proteger

Tanto a su llegada como a su partida desde el aeropuerto, no pasó desapercibida para los cronistas la presencia de los expertos en puntería. Se pudo apreciar su despliegue tanto en la torre de control en uso como en la antigua, en algunas escalinatas y en los extremos de la pista. Inclusive se solicitó a los hombres y mujeres de prensa que no hicieran movimientos bruscos mientras se instalara la escalinata para propiciar el descenso del aparato. Finalmente, el único “incidente” que tuvo lugar fue en el derivador de tránsito del kilómetro 13 de la Bustillo, cuando uno de los conductores casi “se lo lleva puesto”.

Desde la perspectiva barilochense, la visita de Obama a la ciudad tuvo su colofón al día siguiente, cuando en su muro de Facebook compartió una foto que probablemente tomara desde el Circuito Chico, con el siguiente texto: “Michelle, las chicas y yo tomamos un desvío en Argentina para ir de excursión a la Patagonia y quería compartir esta foto que tomé”. El breve escrito destacó su recorrida por “sendas junto a lagos glaciares, rodeados por montañas cubiertas de nieve”.

Como el expresidente tenía a la lucha contra el calentamiento global en el centro de su agenda, valoró: “Fue hermoso, exactamente el tipo de lugar que tenemos que proteger para nuestros hijos y para sus hijos. Estoy muy agradecido porque mis hijas pudieron verlo. Y si queremos que cada nueva generación pueda verlo como ellas lo hicieron, tenemos que seguir haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para combatir el cambio climático. Es el único planeta que tenemos y es espectacular. Así que vamos a cuidar bien de él”. En pocos minutos, el post obtuvo el beneplácito de 36 mil personas.

La perspectiva doméstica

En el plano doméstico, la visita de la comitiva estadounidense generó tanta fascinación como incomodidad. El Cordillerano recogió descontento entre varios comerciantes con locales sobre la Avenida Bustillo, porque Gendarmería forzó su cierre momentos antes de que se trasladaran el presidente visitante y su familia. Uno de ellos intentó quedarse en el exterior para presenciar el suceso pero tuvo que desistir ante el imperativo: “¡circule!”

También resultó intimidatorio el dispositivo de seguridad en su conjunto. Siempre en los kilómetros, se situó un policía en cada calle de ingreso a los sucesivos barrios, más la presencia constante de patrulleros y otros vehículos de fuerzas federales. Sin embargo, los memoriosos recordarán que en ocasión de la presencia de Bill Clinton en Bariloche, en 1997, hasta marines pudieron verse por las calles de la ciudad.

En los días previos, se había especulado con una visita de Barack Obama a INVAP pero finalmente, la comitiva ni siquiera pasó por la puerta.

Después de arribar al aeropuerto, la delegación tomó por Circunvalación hasta Esandi para dirigirse hacia el Ñireco y tomar la Avenida 12 de Octubre.

De manera que la gente que se había reunido en la zona de la empresa provincial, en los barrios La Colina, El Cóndor y Las Victorias, no solo no pudo saludar al célebre visitante, además se quedó varada un buen rato.

Como no se trató de una visita oficial, la Municipalidad de Bariloche consideró que no debía prodigarse ninguna atención especial ante la presencia de un presidente extranjero. ¡Y qué presidente! Así las cosas, los mástiles que están sobre la Avenida 12 de Octubre en la Plazoleta “Quinta Cumbre” lucieron desnudos, sin bandera alguna. Ni siquiera la argentina ondeó aquel 24 de marzo, de manera protocolar. Ningún gesto municipal saludó al visitante que guste o no, estaba haciendo historia.

Relanzamiento de relaciones

En Buenos Aires, la visita de Barack Obama a la Argentina se interpretó como un intento por relanzar las relaciones entre ambos países, después de la tirantez que había existido durante los dos períodos presidenciales de Cristina de Kirchner. Desde la llegada de George W. Bush a Mar del Plata para participar de la Cumbre de las Américas, ningún presidente estadounidense había arribado al país.

Si bien la actual vicepresidenta y su entonces colega norteamericano se habían reunido en cinco ocasiones en el exterior, los momentos de máxima tensión verbal se produjeron ante la crisis que se desató por la muerte del fiscal Alberto Nisman (enero de 2015). Entonces, Fernández de Kirchner señaló: “si me pasa algo, miren al norte”. El primer encuentro entre Obama y Cristina se había producido en septiembre de 2009, en ocasión de una reunión del G-20 en suelo estadounidense (Pittsburgh).

Las cosas se habían agravado a partir de 2012, cuando ante la decisión del gobierno norteamericano de suspender beneficios arancelarios para exportaciones argentinas, Buenos Aires respondió con restricciones a las importaciones provenientes de aquel país. Luego, ante el célebre memorándum que celebraron los gobiernos argentino e iraní, Washington ordenó vetar créditos del Banco Mundial y el BID. Además, dejó que los “fondos buitre” hicieran y deshicieran a su antojo en los sucesivos litigios.

Los intentos del gobierno de Cambiemos por “relanzar” la relación sufrieron un tropiezo luego de las elecciones celebradas el mismo año en que Obama estuvo en Bariloche. Siete meses después, Hillary Clinton no pudo revalidar la continuidad demócrata y a pesar de lograr más votos numéricamente, fue Donald Trump quien asumió la Presidencia en enero de 2017. Un error de cálculo para la política aperturista del gobierno argentino que finalizó el 10 de diciembre pasado, quien aguardaba un triunfo de la mujer que -como primera dama- también se había maravillado con Bariloche, pero en 1997.

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