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22/03/2020

Diabetes y otras enfermedades de riesgo ante la presencia del coronavirus

Diabetes y otras enfermedades de riesgo ante la presencia del coronavirus
Diabetes y otras enfermedades de riesgo ante la presencia del coronavirus

Quienes corren mayor riesgo de sufrir complicaciones son los mayores de 65 años y las personas de todas las edades con determinadas afecciones, tales como inmunodepresión o enfermedades crónicas cardíacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas (por ejemplo, la diabetes).

Es conveniente que las personas con diabetes planifiquen con anticipación que hacer si contraen el virus, por ejemplo tener los números de teléfono de su equipo médico y tener en casa la cantidad necesaria de suministros, tanto de medicación como de monitorización de glucemia, para que no tengan que salir de casa en caso de enfermedad.

Si se contagian con el virus pueden presentar un deterioro del control durante los días de enfermedad. Deben de seguir las reglas de los “días de enfermedad”. Deben de practicar las “normas de los días de enfermedad” se recomienda para cualquier situación de estrés para evitar la descompensación de la diabetes. Deben contactar inmediatamente con su equipo de salud para saber la frecuencia en que deben controlar la glucosa en sangre o mirar la monitorización continua de glucosa. Conseguir las medicaciones necesarias (especialmente insulina) y saber qué ajustes son necesarios en su dieta y en su medicación.

Normas se seguir: Mantenerse hidratados. Monitorizar la glucosa en sangre con frecuencia. Monitorizar la temperatura. Si está en tratamiento con insulina, monitorizar los cuerpos cetónicos (si se puede en sangre). Seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de su equipo de salud.

Medidas fáciles que deben ser tomadas en la vida diaria para evitar la enfermedad: 1) Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o utilizar soluciones alcohólicas, especialmente antes de comer y después de estar en con gente. 2) No compartir alimentos, utensilios, vasos o toallas. 3) Evitar el contacto estrecho con personas enfermas. Separarse de la gente que tosa o estornude. 4) Si se comienza a sentir enfermo con síntomas respiratorios, permanecer en casa y notificar al sistema sanitario que se encuentra enfermo. 5) Cuando se estornude o tosa, cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable o con la parte interna del codo. Tirar el pañuelo en un recipiente seguro. 6) Evitar el contacto no protegido con animales salvajes o de granja.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que todavía está en el proceso de entender cómo afecta el COVID-19 a las personas, advierte que en algunos pacientes puede tener mayores consecuencias que en otros: los ancianos y quienes padecen ciertas enfermedades.
Entre las patologías que agravan la situación del enfermo de coronavirus destacan: 1) La presión arterial alta. 2) Las enfermedades cardíacas. 3) Las enfermedades pulmonares. 4) El cáncer. 5) La diabetes. 6) Ser adulto mayor (aunque no es una patología).

El nuevo coronavirus COVID-19 supone un grave problema de salud entre los adultos con determinadas condiciones y patologías de base, entre los que destacan los inmunodeprimidos y algunos inmunocompetentes, que les hacen más susceptibles a la infección y favorecen cuadros de mayor gravedad y peor evolución.

Además de la edad, se ha descrito que determinadas condiciones y enfermedades concomitantes subyacentes aumentan el riesgo de enfermedad y su evolución. Entre ellas destacan aquellas condiciones médicas que conllevan un estado de déficit inmunitario, o alteración de las defensas locales del órgano diana, tales como la enfermedad renal, hepática, respiratoria y cardiovascular crónica; los pacientes infectados por el VIH; pacientes en espera de trasplante de órgano sólido y trasplantados de órgano sólido y/o progenitores hematopoyéticos; pacientes bajo quimioterapia por tumor sólido o hematopatía maligna; pacientes con enfermedad autoinmune y tratados con corticoides, inmunosupresores o productos biológicos; pacientes diabéticos; con fístulas de líquido cefalorraquídeo, implantes cocleares así como pacientes con asplenia anatómica o funcional.

Quedate en casa

Ante la medida de quedarse en los hogares se recomienda para pacientes y familiares que deben de aplicar medidas apropiadas para la prevención y control de la enfermedad. Se debe enfocar el manejo de pacientes (de riesgo) en la prevención de la transmisión a otros y monitorizar el deterioro clínico que podría llevar a la hospitalización.

Las personas afectadas deben ser ubicadas en habitaciones bien ventiladas, otros miembros de la familia deben de ubicarse en habitaciones diferentes o si no es posible, mantener una distancia de al menos 1 metro de la persona enferma (por ejemplo: dormir en camas separadas) y practicar normas de higiene (lavarse correctamente las manos con agua y jabón) después de cualquier contacto con el paciente o con el ambiente de su alrededor.

En el lavado de manos, es preferible utilizar toallas de papel desechables para secarlas. Si no están disponibles, deben utilizarse toallas limpias que deben de ser cambiadas las veces que estén mojadas. Para contener las secreciones nasales, se debe utilizar una mascarilla médica y ser utilizada el máximo de tiempo. Aquellos individuos que no toleren la mascarilla deben seguir normas rigurosas de higiene respiratoria -se deben de cubrir la nariz y la boca con pañuelos desechables al toser o estornudar. Los cuidadores deben de utilizar mascarillas que le cubran nariz y boca cuando estén en la misma habitación del paciente. (Con datos de la OMS).