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19/03/2020

Gabriela Klier instó a pensar en “otras lógicas de prevención y cuidado”

Gabriela Klier instó a pensar en “otras lógicas de prevención y cuidado”
Gabriela Klier instó a pensar en “otras lógicas de prevención y cuidado”

La doctora en Biología e investigadora en Filosofía de la Biología llama la atención sobre la diferencia entre “invasión” e “impacto”, cuando se dimensiona al reciente flagelo y se silencian los que derivan del modelo extractivo.

Además de poeta y artista contemporánea, Gabriela Klier es doctora en Biología e investigadora en el área Filosofía de la Biología, con lugar de trabajo en el Centro de Estudios en Ciencia, Tecnología y Desarrollo (CITECDE) de la Universidad de Río Negro. Entre otras consideraciones, pidió “armar otras lógicas de prevención y cuidado más allá de esta situación extraordinaria”, en referencia directa a las consecuencias de los modelos extractivos.

Ante la inquietud de El Cordillerano, la especialista realizó múltiples asociaciones: “creo que esta pausa obligada es un buen momento para traer la reflexión filosófica a los adentros de la cuarentena, para tratar de entender diferentes matices de la situación global con el coronavirus, por fuera del ‘shock’. Desde el área en la que investigo (Filosofía de la Biología) pero también desde mi rol ciudadano en general, me aparecieron diferentes preguntas. Creo que todos y todas estamos conmovidos por esta situación completamente extraordinaria y me parece que somos varias personas a las que no solo el coronavirus nos genera intranquilidad. Así que frente a la pregunta, puedo compartir algunos interrogantes que estuvieron en charlas con amistades y colegas en estos días”, introdujo.

Aportó Klier que “por un lado se abre la pregunta por el rol de los Estados frente a una emergencia sanitaria y la capacidad y voluntad de acatamiento de la población. En términos de (Michel) Foucault se abre la pregunta por la biopolítica y el poder sobre los cuerpos. Sin dudas, para evitar los contagios necesitamos un accionar colectivo y no individual, el interrogante es entonces quién determina los lineamientos a seguir y qué objetivos persiguen esas acciones. Es interesante pensar, por ejemplo, qué rol ocupa el coronavirus en Chile, donde una ‘fuerza mayor’ cercena un momento histórico de protestas, que siguen desoídas por el gobierno”, balanceó.

En la argumentación de la bióloga, “por otro lado está la cuestión de la salud y lo que entendemos por salud en el sentido común. Varios pensadores de la medicina señalan como ésta, sobre todo, elimina síntomas, sin integrar a la persona y sus ‘patologías’ como un todo. Las prácticas médicas pocas veces suelen ser preventivas. Es interesante qué poca información recibimos sobre los modos de prevenir enfermedades y los muchos conocimientos que tenemos sobre diversas drogas para evitar síntomas. Puede que esto no sea inocente en una sociedad donde la industria farmacéutica mueve miles de millones de dólares y la filosofía mecanicista -esta idea de comprender a los cuerpos como máquinas, como simple suma de partes u órganos- haya hecho tanta mella en las ciencias modernas”, cuestionó.

Según Klier, “estos modos de entender los organismos nos generan la ilusión de que cualquier ‘desarreglo’ se puede solucionar con un cambio de parte o bien con una droga. Vale aclarar que, sin dudas, las ciencias naturales modernas y la medicina tuvieron innegables éxitos en curar ciertas enfermedades. La pregunta es por lo que queda por fuera, sobre todo cuando los fármacos constituyen una causa de enfermedad considerable en nuestras sociedades. Esta separación cartesiana entre cuerpo y alma, cuerpo y mente, pareciera que requiere una revisión. Sobre todo cuando vemos que los modos de vivir bajo un estrés constante, bajo una doctrina del shock, acostumbrados a la incertidumbre -como dijeron en el gobierno anterior-, sin duda afecta nuestra salud”, resaltó.

La investigadora también apuntó contra las inquietudes selectivas. “Se abre también la inquietud por la ola mediática -de gritos y pancartas- que generó el coronavirus en los principales medios de Argentina, en contraste con el silencio espectral que reflejaron en dichos medios los problemas sanitarios gritados por diferentes comunidades, como en el caso de envenenamiento por agrotóxicos, contaminación por megaminería y los casos de cáncer y diferentes enfermedades asociadas. Con esto no quiero decir que no tengamos que informarnos y compartir información sobre el coronavirus y seguir ciertas medidas sanitarias, sino que me llama la atención la asimetría con la que (no) se comunican otras situaciones y sus consecuencias. Por poner otro ejemplo, la cantidad de venenos que ingerimos cada vez que comemos una fruta o verdura”.

En esa línea, trajo a colación que “un filósofo español, (Emanuel) Lizcano, habla de las metáforas en las ciencias. La metáfora de invasión versus la de impacto… Curioso es que los virus -como agentes del mal- se buscan evitar como ‘las invasiones bárbaras’ mientras que por otro lado, tomamos como inevitable el impacto ambiental de los proyectos necróticos extractivistas”, resaltó Klier.

Así las cosas “quizás sea un buen momento para tomar medidas que eviten la propagación del virus y sobre todo evitar el colapso del sistema sanitario y cuidar colectivamente a las personas en situación de riesgo. Pero también, quizás sea buen momento para armar otras lógicas, de prevención y cuidado más allá de esta situación extraordinaria”, finalizó la bióloga – filósofa, con razonamiento irreprochable.

 

Adrián Moyano