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SEGUNDO LIBRO EN DOS AÑOS

17/03/2020

Mónica de Torres Curth festeja “El camino de la izquierda”

Mónica de Torres Curth festeja “El camino de la izquierda”
La escritora, en la redacción de El Cordillerano.
Por: Adrián Moyano

Bióloga de profesión, primero fue publicada por la Editorial UNRN y ahora por el FER, en un lapso relativamente breve. Agrupó cuentos que tienen como “eje principal a la violencia”. Cuando aflojen las restricciones antivirus, llegará su presentación.

Las malas noticias de índole sanitaria y económica conforman una avalancha pero Mónica de Torres Curth tiene razones literarias para sostener la sonrisa: sobre fines de la semana pasada recibió sus ejemplares de “El camino de la izquierda”, el libro de cuentos que acaba de editar el todavía acéfalo Fondo Editorial Rionegrino (FER). La publicación confirma que en los últimos dos años, la vida de la bióloga como escritora de ficción dio un vuelco más que satisfactorio.

El título puede conducir a equívocos. “Aunque hay otras cosas también, este libro tiene como eje principal a la violencia”, delimitó de Torres Curth.

“Pensé en escenarios de violencia, en cuestiones muy personales: cómo la gente se enfrenta a la violencia de diferentes maneras… Es un libro muy crudo, cuentos cortos y alguna otra cosa que tiene que ver con las cosas humanas pero la mayoría de los cuentos, tienen a la violencia como protagonista desde distintos puntos de vista: un psicópata que es violento hasta una mujer que es violada u otra que es abusada”.

La autora siguió con la enumeración: “el primero se llama La barby y la play. Se me ocurrió cuando fui a escuchar a Darío Sztajnszrajber, que planteó en su charla si el que ejecutaba una orden de un superior, supongamos un milico, lo hacía porque le significaba un beneficio personal y eso significaba que fuera un tipo malo. O sea, dónde está el bien y dónde el mal... Pensando en esa situación, tengo este cuento que no lo dice nunca, pero se refiere a un policía que necesita plata extra para el regalo de Navidad de sus hijos y consigue un trabajo: apretar y ejecutar una persona”, introdujo. “Son cuentos muy contundentes y duros, difíciles de leer porque tocan fibras muy íntimas. Ese es el común denominador”, insistió.

El hilo conductor de los 13 textos “es un tema que me inquieta. Me pasa que escucho una cosa, una noticia o leo algo y se me dispara una historia porque evidentemente, ancla en algún lugar de mi persona”, concedió de Torres Curth. “Es un tema que en este momento me tiene particularmente movilizada, con todo lo que tiene que ver con la violencia hacia las mujeres. De hecho, la dedicatoria del libro dice: ‘a todas las mujeres, para que llegue el día en que podamos caminar libres, sin mirar de reojo para atrás’. De alguna manera, ese es el germen de todos estos cuentos”.

Un montón

Como si no debiera quedar títere violento sin cabeza, la escritora aborda “también el bullying. Hay niños protagonistas que sufren estas formas de violencia que tienen que ver con el maltrato de sus pares”. En definitiva, “esas son las cosas de las que partí. No es que tenga una inquietud específica, no armé el libro pensando en esto… Cuando me presenté al concurso me di cuenta que tenía un montón de cuentos que se podían reunir bajo esta temática. Eso fue lo que hizo que estuvieran juntos”, justificó.


Los cuentos sobre la violencia.

La cuentista no accedió a la devolución del jurado. “No la tuve pero igual fue una alegría muy grande” y recordó: “mi primera vez fue en la convocatoria de la Editorial UNRN, me presenté a un concurso con un libro de cuentos (‘Todo lo que debemos decidir’). Me había presentado a otros pero con cuentos (individuales), gané en uno por los 100 años de Bariloche y en otro que se llamaba Chococuentos, convocatoria de la Fiesta del Chocolate. Tenía la consigna dificilísima de que el chocolate fuera protagonista… Esos dos cuentos formaron parte de la convocatoria que armé para la Editorial UNRN, que tenían un tema: estar situados en ambiente rionegrinos. Yo nací acá, así que otros ambientes no me salen pero estos cuentos (los de ‘El camino de la izquierda’), no tienen localización urbana o geográfica, tienen que ver con las personas, con lo bueno y lo malo que hay en cada uno, sale más la parte humana que la geográfica. Acá tuve la libertad absoluta de armar la colección como quisiera y se ve que gustó”, concluyó.

A partir de los resultados de los dos concursos, la vida literaria de su autora cambió para bien de manera drástica. “Sí. No me animaba a presentarme a los concursos, a pesar de que tenía esos premios que te conté, éxitos relativos porque eran muy locales. El de Chococuentos era muy difícil pero me fue bien y en los 100 años de Bariloche también, pero nunca había considerado armar un libro, una unidad de cuentos que pudiera considerar un concurso. Mi primera experiencia fue con la Editorial UNRN, un golazo. Y este, otro”, insistió.

Los logros hacen que a sus 59 años, de Torres Curth ansíe profundizar su trayectoria literaria. “Escribo, siempre escribo. A veces no puedo porque estoy tapada de trabajo, pero siempre tengo ideas que me dan vueltas en la cabeza, me van rondando y en algún momento las escribo. Por supuesto, me entusiasmo y me dan ganas de hacer cosas. Tengo otro libro que está en etapa de revisión, uno que hicimos con Cecilia Fresco, relatos más de prosa poética que cuentos, relatos muy cortos que hicimos en conjunto y quedó relindo, estéticamente”. No terminó de salir el segundo que ya viene el tercero. Un ritmo de publicación vertiginoso.

Poesía en la narración

Para trazar la diferencia entre “Circulares”, su libro conjunto con Cecilia Fresco, y sus dos precedentes, Mónica de Torres Curth apeló a la memoria.

“No sé si te acordás que en el reportaje anterior que me hiciste, el título era que yo escribía patadas en el hígado (Mónica de Torres Curth escribe ‘patadas en el hígado’ | El Cordillerano). Estas también son patadas en el hígado (risas) porque son cuentos muy duros, en cambio, en el que hice con Cecilia, son bellos. Tienen la cosa de la poesía dentro de la narración, fueron ilustrados por Cecilia Gaviola y estamos ahí con el FER. Cuando sorteemos los obstáculos que hay porque todavía no tiene director, supongo que avanzaremos”, anheló.

Pero más allá del que será su tercer libro, “tengo muchos proyectos, cosas que se me van ocurriendo. También se me viene la jubilación, así que en un año y medio más, tengo la fantasía de que voy a tener más tiempo para escribir porque me gusta, me sale y siempre tengo contacto con gente de la literatura, del ámbito local y regional. Eso motiva”, subrayó de Torres Curth.

Para dar a conocer “El camino de la izquierda” y ante las restricciones que decidieron los gobiernos para mantener a raya el coronavirus, “todavía no armé nada. Los libros estaban impresos desde diciembre pero los recibí el jueves pasado. Iba a estar el evento que organizó Verónica Cutillo, Espacio Arte y la palabra, pensaba llevar los libros y hablar de los textos pero se suspendió. Ahora hay que esperar pero quiero hacer una presentación. Ya hablé con Diego Rodríguez Reis, el prologuista, y también tengo apalabrada a Laura García Rodríguez, la bibliotecaria de la Biblioteca Osvaldo Bayer, de Villa La Angostura, que hace narración y actuación de los textos. También buscaré algún músico y algo haré, porque es una fiesta”, exclamó. Ninguna duda.

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