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EL CORREDOR SOLIDARIO

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02/03/2020

La historia del ultramaratonista que cambia kilómetros por donaciones

La historia del ultramaratonista que cambia kilómetros por donaciones
La historia del ultramaratonista que cambia kilómetros por donaciones

El año pasado participó del Ironman 70.3 en Bariloche. Hoy está en Barcelona, preparando su auto para competir en el Panda Raid de Marruecos. Lleva donados más de 26 millones de pesos. Contó la emotiva situación que vivió con un hombre de 92 años que en un geriátrico le reveló su sueño.

Hace un año, el ultramaratonista Sebastián Armenault llegó a la ciudad con un puñado de historias que combinan desafíos deportivos y la solidaridad. “El podio para mí es el abrazo de la gente cuando hacemos entrega de los recaudado a instituciones que lo necesitan”, destacó en una entrevista con El Cordillerano en la previa del Ironman que corrió; y colaboró, además, con el Centro de Día del barrio Dos de Abril y el merendero del 28 de Abril.

Sebastián aprovecha los retos deportivos para transmitir un mensaje positivo. La consigna es que cada kilómetro en una competencia represente una donación a un grupo determinado de personas que lo necesitan. Ahora está en Barcelona, y en diálogo con El Cordillerano Radio 93.7 contó su flamante desafío.


Sebastián se prepara para la exigente competencia que comienza el 8.

“Hace varios años que perseguía esta carrera”, reconoció desde un taller mecánico catalán, y aclaró que es la primera vez que se sube a un auto para su propuesta solidaria. Se trata del Panda Raid que propone 3.000 kilómetros por el desierto de Marruecos desde el 8 al 14 de marzo. “El Fiat Panda es como un 147, muy básico y simple”, explicó Sebastián. El destino de lo recaudado se transformará en materiales de construcción para un merendero en Tortuguitas, en la Provincia de Buenos Aires. Sus experiencias -apuntó- pueden seguirse por Facebook en SA 18.

Sebastián jugó buena parte de su vida al rugby. Y a los 40 años un amigo lo invitó a correr y a los dos kilómetros se sintió muy cansado. Más allá de las molestias que provocó el convite, en poco tiempo se transformó en un hobby y un desafío personal. Sumó kilómetros hasta que un día decidió participar de los 170 kilómetros en el desierto de Omán. “Fui como empleado y cuando volví, le dije a mi jefe que había encontrado mi lugar en el mundo. Dejé el trabajo y fue difícil al principio porque mis hijas todavía estaban en el colegio secundario”, contó.

Cuando Sebastián recorre las historias vinculadas a las donaciones, le cuesta detenerse en alguna en particular. “Hay tantas necesidades”, resopla. Y después de un silencio meditado, rescató la imagen de un comedor en donde, en su entrada, decía que no había leche. “Poder decirles que van a tener leche por seis meses, después de una carrera, es una alegría inmensa”, dijo. Y también la historia del abuelo de 92 años. Se acercó a Sebastián, lo abrazó y le preguntó si sabía cuál era su sueño. Le respondió que no. El hombre le dijo que era poder leer el diario todos los días; tenía sus anteojos vencidos hace 20 años. “Me lo dijo con la mirada llorosa; eso me impactó”, contó.
A Sebastián le gusta elegir un ejemplo para explicar sus sentimientos con estos desafíos. Cuando corrió los 250 kilómetros del Sahara, el atleta que finalizó en el primer puesto ganó 5.000 dólares de premio. “Yo llegué 793, casi último, y pude donar tres desfibriladores, tres electrocardiógrafos, respiradores artificiales, cerca de 50 mil dólares. Por eso siempre hago la misma pregunta en las conferencias de prensa. ¿Para ustedes, quién ganó la carrera? Mi podio es volver al país y poder cambiarles los anteojos a los abuelos del geriátrico”.

Sebastián, el “Papá Noel” de las carreras

Sebastián Armenault recibió múltiples reconocimientos durante estos años. Fue declarado vecino ilustre de Vicente López, ciudadano ilustre de la Provincia de Buenos Aires, embajador de la Bandera de la Paz. 

Además, Sebastián fue recibido por el papa Francisco a quien le pudo entregar en mano su libro “Superarse es ganar”. Y tuvo un encuentro con el padre Opeka en Madagascar a quien también le regaló un ejemplar.
El ultramaratonista solidario recibió la medalla de oro, Premio René Favaloro, al Deportista Solidario Argentino, entregado por el Senado de la Nación Argentina.

Daniel Pardo