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AUTORÍA DE DIEGO RODRÍGUEZ REIS Y FACUNDO BOCANEGRA

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19/02/2020

Anuncian presentación de “Ruido blanco”

Diego Rodríguez Reis y Facundo Bocanegra.
Diego Rodríguez Reis y Facundo Bocanegra.

Tendrá lugar en la sala “Gabino Tapia” el 7 de marzo. El libro salió de imprenta sobre fines de 2019. Es una novela que gira en torno a dos músicos de personalidades diametralmente opuestas que sin embargo, se atraen.

Con la inminente finalización del período vacacional, comienza a agitarse el avispero literario de Bariloche y la región. Desde el otro lado del Nahuel Huapi, Diego Rodríguez Reis le confió a El Cordillerano que el próximo 7 de marzo presentará en Bariloche “Ruido blanco”, flamante novela que escribió en coautoría con Facundo Bocanegra y que saliera de imprenta en los últimos tramos de 2019, gracias al empuje de Ediciones de La Grieta.

Prolífico como pocos escritores de la zona, Rodríguez Reis gusta en destacar que nació en La Boca, aunque hace un rato largo que se hizo patagónico, con residencia primero en General Roca y luego en Villa La Angostura. Es en la localidad neuquina que consolidó su tarea como poeta, cuentista y novelista, además de distribuir columnas sobre literatura para medios digitales y radiales de diversas geografías. Solo en los últimos años, publicó “Lo levemente ajeno”, “Correspondencias secretas” y “La anchura y la llanura”. Si bien vive a 80 kilómetros de Bariloche, es frecuente animador de la escena literaria local y también rionegrina.

Así como Rodríguez Reis es un viejo conocido, es una novedad la incursión de Facundo Bocanegra en la literatura patagónica. Oriundo de Pergamino (provincia de Buenos Aires), estudió Fotografía en La Plata pero en la actualidad se presenta como narrador, poeta y también artista plástico. Se asentó en Villa La Angostura cinco años atrás y sus textos saben de antologías, revistas, fanzines y publicaciones electrónicas. El libro a presentarse en Bariloche es el primer de su cosecha, aunque en coautoría.

Cecilia Fresco tituló al breve prólogo “Verdulería ‘El destino’”, para afirmar que “en toda relación de opuestos lo que se manifiesta, en última instancia, es la unidad. A veces a los tirones, pero unida al fin. En la dialéctica materialista la ley de la unidad y lucha de contrarios es esencial: la dialéctica parte del criterio de que las cosas y los fenómenos de la naturaleza llevan implícitas contradicciones internas, que son la fuente del proceso de desarrollo. En ‘Ruido blanco’ esta relación de opuestos está planteada desde el principio, es el motor de la acción que se desarrolla en un escenario urbano caldeado y desaforado”.

Además de ser compañera en la vida de uno de los prologados, Fresco también es novelista y poeta, al igual que atenta estudiosa de la literatura regional. En sus líneas introductorias, inquiere: “¿Por qué se buscan estos personajes? Desde la escena inicial, hasta el barroco e irreversible final, queda flotando la pregunta. Eleno y Orestes se encuentran por casualidad después de muchos años. Son, desde todo punto de vista, cara y ceca y casi, como por obra del destino, estos hombres que deberían repelerse, terminan juntándose y completando así la moneda”.

Como Mozart y Salieri

Añade la prologuista: “Un solitario obsesivo que no logra componer y vivir de dar clases en el mismo conservatorio donde estudió y un excompañero suyo con un talento genial que trabaja en una verdulería y vive con un grupo de músicos marginales, con los que toca los fines de semana en un boliche ruinoso, completamente desinteresado de su genialidad”. Descripción que sintetiza el atractivo de la novela.

Un párrafo más abajo, redondea Fresco: “Estos complejos y a la vez arquetípicos músicos (una especie de Mozart y Salieri rioplatenses) también sienten de modo opuesto. A Orestes la envida y la admiración que siente por la capacidad de su compañero le genera placer y dolor al mismo tiempo. A Trompetita le gustan la limpieza y la organización de Orestes, porque a pesar de vivir marginalmente y de ser un diamante en bruto de la composición, capaz de extraer sonidos celestiales de cualquier sucia botella, necesita un músico más, un cable a tierra para su grotesca banda. Orestes sin explicarse por qué (tal vez porque siente que no tiene nada que perder, o nada que dar) lo sigue, él mismo expresa: ‘Voy mansamente, inevitablemente, hacia todo eso’”.

Concluye la introducción con una advertencia: “Estos personajes que van del silencio primordial al ‘ruido blanco’ construyen una novela que se transforma en una maravillosa travesía de la que nada ni nadie (personajes, escenario, lectores) puede salir indemne”. “Ruido blanco” se dará a conocer en Bariloche el 7 de marzo (sábado) desde las 18 en la sala “Gabino Tapia”, ubicada al fondo de la Feria Artesanal Municipal.

Hace las veces de anfitriona y promotora del acontecimiento la Editora Municipal Bariloche (EMB) “Juan Ojeda”, en colaboración con Ediciones de la Grieta (San Martín de los Andes). Además de los autores, estarán presentes para oficiar de presentadores la propia Cecilia Fresco y Daniel Tórtora, pilar del sello editorial que lanzó “Ruido blanco”. La música de rigor, correrá por cuenta de Pablo Rasetto y de Gustavo Tustanoski, otro vecino de San Martín de los Andes. Para agendar y leer.


Portada de Ruido Blanco.


“La vida en el suelo”

Con el mismo envío en que arribó a esta redacción “Ruido blanco”, vino “La vida en el suelo”, otro libro de autoría doble. En esta ocasión, se trata de poesía y las autoras son Natalia Belenguer y Cecilia Fresco, dos vecinas de Villa La Angostura. También es compartido el esfuerzo que hizo posible la edición: la publicación lleva el doble sello de Espacio Hudson (Comodoro Rivadavia) y la Legislatura de la provincia del Neuquén.

Oriunda de Bahía Blanca, Belenguer enseña en la carrera de Lengua y Literatura en el Instituto de Formación Docente N° 3 de San Martín de los Andes. Antes del libro que nos ocupa, publicó cuentos en “Desafinan los huesos” (El Baqueano – 2017) y “Territorios” (La Grieta – 2016). Además, sus poemas forman parte de diversas antologías. También se ocupa de gestionar cultura, siempre en el ámbito literario.

Fresco nació en Bariloche pero hace rato que su vida transcurre en la vecina localidad neuquina. Sus libros más recientes son las poesías de “Realidad vs representación” (Del Dock – 2014) y los cuentos de “Invierno” (Patagonia Escrita – 2017). Pero además, sus textos aparecen en varias recopilaciones, entre ellas, “Poesía Río Negro II” (FER y UNRN – 2015). En 2018, integró “Breve tratado del viento” (Colombia).

En el “Prologuito”, dicen las poetas: “Parece fácil tapar la semilla con papel, regar y esperar. Casi tan fácil como tomar un lápiz sobre la tierra, pero todo tiene sus vueltas. Tirar palabra sobre la tierra no es como escribir semillas, se parece, pero no siempre las condiciones atmosféricas fructifican. A veces, hay frases que prometen y no logran brotar, no germinan como uno esperaba y hay semillas que ni plantamos y tienen tanto potencial, logran una altura considerable, dan flor y fruto”.

En “La vida en el suelo” hay poemas de Belenguer, otros de Fresco y unos más escritos en conjunto, porque “los hijos, la tierra y el intercambio de semillas y de libros nos llevaron a las letras y a los cascotes de tierra. Por eso injertamos estos brotes con palabras”, culmina el pequeño prólogo. Aún no hay fecha de presentación en Bariloche.

 

Adrián Moyano