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A PESAR DE LA CONMOCIÓN CIRCUNDANTE

12/02/2020

Baco Compañía Teatral encandiló en el Festival Santiago Off

Baco Compañía Teatral encandiló en el Festival Santiago Off
Carolina Rodríguez, una de las bufonas en Hamlet. (Foto Tonny Romano)
Por: Adrián Moyano

El elenco barilochense tomó parte del acontecimiento internacional a comienzos de mes, una experiencia que resultará difícil de olvidar tanto por los acontecimientos que tuvieron lugar sobre el escenario, como por los que ocurrieron debajo.

Finalmente, Baco Compañía Teatral cruzó la Cordillera y se dirigió al Norte, para ser parte del IX Festival Santiago Off. El elenco barilochense concretó en la capital trasandina dos funciones de “Hamlet. Herencia de la carne”, en el marco de convulsión política y social que se apoderó del país vecino a partir del 18 de octubre último. La vivencia debió ser única e inolvidable para el grupo que orientan Paula Tabachnik y Lihue Vizcaíno.

Frente a un nuevo encuentro con El Cordillerano, asumió la vocería de Baco Carolina Rodríguez, actriz que personifica a unas de las enigmáticas bufonas de la puesta. “Fue una experiencia muy movilizadora, muy interesante estar ahí justo en el momento que están viviendo. Nos trajimos un montón de sensaciones y de imágenes, creo que para muchos compañeros fue muy movilizador el hecho de ver la represión que ejerce la Policía contra la gente. Yo lo había vivido, porque viví muchos años en Chile, así que no me sorprendió tanto pero sí me sorprendió gratamente ver a la gente en las calles. Fue hermoso, me vine con la imagen de la gente en las calles pudiendo pelear por lo que consideran que es su derecho”, sintetizó.

“En lo artístico, estuvo muy lindo”, completó Rodríguez. “En la primera función hubo poca gente porque justo ese día, mataron a un chico de la barra del Colo Colo, así que todo estaba muy convulsionado. Nos dijeron que apenas terminara la función, acomodáramos un poco y saliéramos, porque estábamos en el lugar que era el centro donde pasaba todo, muy cerca de la Zona Cero, como le llaman. Así que en todo sentido fue muy movilizador.

En la segunda función hubo mucha más gente. Paula (Tabachnik), la directora, terminó con unas palabras muy emocionantes”, puso en común.

Antes de la partida, el staff aguardaba con ganas la chance de expresarse en un escenario de dimensiones más generosas que las barilochenses y de tener a disposición otros aspectos técnicos. “En ese sentido, estuvimos recontentos porque por fin teníamos un espacio regrande que nos dio la posibilidad de jugar mucho”, compartió Rodríguez. “En ese aspecto, estuvo genial y toda la organización predispuesta a buscarnos, a llevarnos… Si necesitábamos algo siempre estaba ahí. Todo se dio muy fácil y para nosotros, estar ahí en ese lugar, acomodando todo y sabiendo lo que pasaba afuera, artísticamente fue genial. Todo lo que tuvo que ver con la escenografía, perfecto”, insistió.

Preparación y organización

Para la “bufona”, resultó su “primera experiencia” teatral fuera del país. “Nos veníamos preparando desde antes mentalmente, organizando todo, cada uno con sus cosas y sus temas. Nos juntamos una semana antes porque estábamos de vacaciones, para ponernos a tono con los entrenamientos. Hubo toda una preparación antes y mucha organización con Débora (Alegret), que estuvo metida en todo. Después con todos los chicos, para que todo estuviera lo más ordenado posible”.

Rodríguez se refirió a su papel específico. “A mi bufona yo la veo así: es como la señora de barrio que está encantada de que haya quilombo (risas). Le encanta meter púa y siempre dice: ojalá se pudra todo… Así la veo a mi bufona y la disfruto mucho. Es un personaje que lleva y trae, para mí las bufonas son las que acomodan todo para que pase la tragedia, las que organizan todo. El personaje disfruta todo lo que pasa, sobre todo los quilombos. Cuando se va pudriendo todo, la bufona se llena de energía. Me encanta la bufona, la disfruto mucho (sonrisas)”.

“Hamlet. Herencia de la carne” lleva en cartel cerca de tres años. En ese lapso, “todos los personajes han ido creciendo, siempre hay algo que aportar, siempre hay algo nuevo, algo que aparece, una imagen… El artista también está muy atravesado por el contexto, así que nos dejamos atravesar por lo que sucede y eso hace que los personajes se vayan modificando, que las relaciones sean otras. Siempre va in crescendo”, constató Rodríguez.

Como se recordará, sobre la trama que propuso Shakespeare, al texto añade referencias a cuestiones bien patagónicas y rionegrinas, como menciones al sorprendente final de Carlos Soria y a la Campaña del Desierto. No obstante, para arribar al público santiaguino, “quedó tal cual, porque más allá del intendente que fue gobernador, son cosas que se pueden ver en cualquier contexto. Eso quedó tal cual, pero sí hubo una parte en que la directora pidió, en el papel de Laertes (Emanuel Gallardo), que alargara un poco el texto con una frase que ahora no recuerdo, pero que refería a que nos están despareciendo. Fue en relación a lo que estaba pasando y a los comentarios que había por parte de la gente del festival, así que estuvo ese agregado que se entendió perfecto. Al final, terminamos con nuestro saludo habitual pero después, hicimos otra bajada y salimos con una de las manos tapando un ojo. Eso también fue súper emotivo”, confió la actriz.

En cuanto al resto de la programación, “vimos varias obras. En un momento nos separamos para poder abarcar un poco más, yo vi la obra Chiflón, del grupo Silencio Blanco (Chile), que hablaba sobre la vida de los mineros, hecha con unos muñequitos. Me impactó, fue muy lindo ver cómo seis actores manipulaban un muñequito: uno las manos, otro la cabeza, el otro un pie, otro suspiraba… Esa fue la que más me gustó a mí, pero mis compañeros vieron otras y salieron recontentos”, compartió. Participación enriquecedora por donde se la mire.

La obra encantó

Indirectamente, tomar parte de acontecimientos sustantivos como el Festival Santiago Off vienen bien para encontrar reflejos y medidas. El desempeño de Baco Compañía Teatral en relación a otras propuestas de Chile y la región, “a mí parecer, está bastante parejo”, destacó Carolina Rodríguez. “Cuando el grupo se dedica a entrenar y poner todo, estamos bastante parejos… Siempre lo hablamos con mis compañeros, quizás en Chile, por la bota que todavía tienen encima y que recién ahora se están quitando, tienen al actuar otra fuerza. El escenario es el momento para poder expresar lo que no se puede expresar en la vida cotidiana, entonces capaz tiene esa impronta un poco más marcada. Pero Hamlet encantó, visualmente fue exquisita. Creo que estamos iguales”, insistió.

Las devoluciones que recibieron las y los barilochenses fueron en esa dirección. “Les pareció estéticamente muy bella, muy hermosa. Lo que no se llegó a entender textualmente, quedó grabado a través de las imágenes o la música, con otras sensaciones. Hubo gente que nos dijo que quizá, no llegó a entenderla del todo pero que estaba encandilada al vernos ahí y no podía sacar la mirada del escenario. Esas fueron algunas de las devoluciones que tuvimos”, compartió Rodríguez.

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