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PABLO ROSENKJER

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07/02/2020

Partió el máximo referente del esquí deportivo argentino

Partió el máximo referente del esquí deportivo argentino
Partió el máximo referente del esquí deportivo argentino

El viernes 7 de febrero, iniciada la tarde, falleció Pablo Rosenkjer, reconocido vecino de Bariloche, uno de los deportistas de esquí más exitosos en el historial argentino y un dirigente que durante medio siglo trabajó en el ámbito del esquí alpino. Participó activamente en el Club Andino Bariloche (CAB), la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) y la Federación Internacional de Ski (FIS). En su actividad laboral fue asesor en turismo y deportes de las empresas Sol Jet y Austral y también de Valle de Las Leñas.

En el ambiente del esquí Rosenkjer es conocido y nombrado simplemente como “Pablo”. Todos saben que con ese nombre se lo menciona a él. No hay otro Pablo en el mundo del esquí argentino. En alguna medida representa y tiene la impronta que tuvo Julio Grondona en el fútbol. Cuando en la Asociación de Futbol Argentina alguien dice “don Julio” todos saben que se está refiriendo a Grondona.

Pablo se caracterizó por ser una persona muy prolija, ordenada y exitosa en los temas comerciales y empresariales. Esto le permitió acceder a puestos de decisión e integrar el directorio de empresas muy importantes. Pudo lograrlo pese a no tener estudios ni títulos universitarios. Apenas curso la primaria. Igual que don Julio.

Es hijo de inmigrantes daneses y nació junto al Nahuel Huapi el 8 de septiembre de 1930. Su familia regresó a Dinamarca pero volvió a Argentina por la crisis económica y política de Europa y el inminente inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Llego con sus padres, Holger Rosenkjaer y Olga Rasmussen y sus dos hermanos. Por esas cosas del destino y de la burocracia administrativa, los tres chicos fueron anotados con apellidos levemente diferentes en Argentina. El mayor, Walder, fue nominado Rosenkjar, el del medio Tage Rosenkjaer (el apellido correcto) y Pablo como Rosenkjer. No hubo posibilidades de modificarlo y el error quedó para siempre.

Vivió una infancia signada por las carencias económicas y la falta de trabajo. Por ello, para poder salir adelante, abandonó el colegio y comenzó a trabajar a los 14 años.

Lo mismo hicieron sus dos hermanos mayores, que viajaron primero a Buenos Aires y uno a Brasil. Sus padres, como la mayoría de los inmigrantes, trabajaron arduamente para poder vivir en un pueblo rural y agrícola rodeado de lagos y montañas.

Múltiple campeón argentino

Pablo comenzó a deslizarse por la nieve del cerro Otto en una época donde practicar montañismo y esquiar fueron actividades habituales en los niños del pueblo. En 1943 integró el primer grupo de chicos becados en la escuela de esquí creada por Catalina Reynal . Su primer equipo se lo regaló Carlitos Oertle. “Vos podes ser un buen esquiador” le dijo el primer poblador estable del futuro centro invernal.

Pablo esquió toda la temporada invernal 1943 pero al año siguiente no pudo disfrutar de la beca, pues ya había comenzado a trabajar en la despensa Modelo y solo tenía libre los fines de semana. Se hizo socio del CAB y comenzó a participar en las salidas a la montaña y también en las competencias de esquí, donde a pesar de su poca práctica logró destacarse.

Su padre falleció en 1947 y ese invierno Pablo logró clasificar a 2ª categoría en esquí alpino. Su profesor y entrenador, Antonio de Pellegrín, lo incluyó en la nómina de deportistas que viajaron en 1948 a los Juegos Olímpicos de Saint Moritz, Suiza.

El mundo olímpico, los centros invernales de Europa y en particular el nuevo entrenador del equipo argentino, Bruno Rota, marcaron un punto de inflexión en la vida de Pablo. Bruno constató que el joven tenía mucho talento para esquiar y lo convenció para dedicarse seriamente a ello. Rosenkjer quedo deslumbrado por el mundo del esquí y permaneció cuatro meses en Europa, compitiendo y entrenando en varios países. En aquellos años el presidente argentino fue Juan Domingo Perón, un militar consustanciado con el esquí y también el montañismo, lo que permitió que ambos deportes dispongan de suficiente presupuesto y apoyo.

Pablo compitió hasta 1960 en el primer nivel del esquí alpino argentino. Ganó 18 títulos, 7 en slalom, 5 en gigante y 6 en la combinación alpina. Solo es superado en el historial nacional por Cristian Simari Birkner. En esos años, también ganó el Kandhar de los Andes, participó en numerosas competencias internacionales en Chile, en el campeonato de Chacaltaya, Bolivia y los Juegos Olímpicos de Oslo, Noruega, en 1952.

Otto Jung, Pablo, Catalina Reynal, Aristeo Benavides y Gino de Pellegrín.

 

Instructor y entrenador

En 1956, junto a Carlos Sonntag, Gino De Pellegrín, Aristeo Benavidez y otros instructores de esquí refundó la Escuela de Esquí Catedral, a la cual posteriormente se incorporaron sus creadores, Gustavo Kammerer y Jorge Volkner. Durante 5 inviernos, desde 1961 a 1965 trabajó como instructor de esquí y director de la escuela de Antillanca, Chile.

En 1966 fue nombrado entrenador del equipo argentino que concurrió al Campeonato del Mundo llevado a cabo en Portillo, Chile. Allí se convenció que trabajaría como dirigente deportivo.

Pablo formó familia con Inge Kaltschmidt, con quien se casó en 1954 y con quien tuvo dos hijos: Luis y Susana, ambos reconocidos campeones de esquí. Después de Antillanca adquirió el fondo de comercio del negocio de sus suegros, en la primera cuadra de Mitre, donde administro con su esposa un negocio de deportes y artículos regionales. Paralelamente ingresó en la comisión directiva del CAB y también en la FASA.

Austral y Sol Jet

En 1967 conoció a Williams “Billy” Reynal, sobrino de doña Catalina, quien lo convocó para asesorarlo en el proyecto que proponía desarrollar el esquí en el cerro López. Rosenkjer demostró la poca viabilidad de ese proyecto y llevó a Reynal al cerro Catedral. En Buenos Aires Parques Nacionales licitó la explotación comercial de la montaña y al año siguiente se comenzaron a emplazar las nuevas telesillas y T-bar en el centro invernal. Nació Sol Jet y Lagos del Sur, que bajo el ala de Austral “inventaron” el turismo invernal para Bariloche. Pablo fue la mano derecha de Billy y su principal asesor en el negocio de la nieve.

El éxito de Sol Jet en Catedral permitió buscar nuevos destinos turísticos de invierno y así Rosenkjer y Reynal desembarcaron en Chapelco, que también fue desarrollado como centro invernal. Instalaron nuevas aerosillas, diseñaron la telecabina y pusieron en marcha el hotel Sol de los Andes. San Martín de los Andes creció de 1.000 a 72.000 turistas invernales en pocos años.

El crecimiento del grupo empresarial fue más que vertiginoso. Entre los años 1972 y 1980 facturó centenares de millones de dólares. En Catedral manejaba todos los servicios a excepción del Cable Carril y también regentearon el hotel Catedral y el hotel Italia, que bautizaron “Sol Bariloche”.

También planificaron el desarrollo integral de Villarica y Antillanca (Chile) como centros invernales turísticos. El proyecto, que preveía un circuito binacional, fue presentado en sociedad, pero tropezó con los problemas políticos de la época y no llegó a concretarse.

Pablo integró el directorio de Austral y trabajó con Reynal hasta 1981, cuando el grupo sucumbió durante la gestión económica de José Martínez de Hoz.

Con Gustavo Kammerer y Billy Reynal.

Dirigente deportivo

Trabajando para Reynal no dejó de lado su emprendedor accionar por el del esquí argentino y organizó, con el apoyo del CAB, la FASA y el propio Reynal, el congreso anual de la FIS en Bariloche, a fines de 1977. Previamente se recibió de director técnico FIS y homologó, por intermedio del CAB, las pistas de esquí de Catedral para las competencias internacionales. También comenzó a promocionar las pistas locales como alternativa de entrenamiento de los equipos europeos de esquí alpino, logrando la visita de numerosas delegaciones del hemisferio norte. Y también apoyó la creación de un gran equipo nacional de esquí, integrado entre otros por Carlos “Cali” Martínez, Juan Angel “Peti” Olivieri y Luis “Gringo” Rosenkjer.

En 1981 Rosenkjer presidió la comisión organizadora de la Fiesta Nacional de la Nieve, siendo la edición recordada como una de las pocas exitosas, que no generó déficit para la comuna y tuvo un programa deportivo y festivo interesante. Pablo demostró una vez más que para ser un buen administrador y gestor no hace falta tener un título universitario.

Con Vicente, Odette Duh y Julio Fernández.

Copa del Mundo en Las Leñas

En 1982 conoció a Ernesto “Tito” Löwenstein, empresario creador de Valle de Las Leñas, quien le confió la dirección deportiva del flamante centro invernal. Por intermedio de la FASA, con el respaldo económico de Löwenstein, Pablo accedió a una plaza en el concejo directivo de la FIS, en 1985, en forma paralela al desembarco de la Copa del Mundo en Sudamérica.

Pablo, a diferencia de don Julio, dominó además del castellano 4 idiomas: inglés, danés, italiano y alemán. Esto le permitió tener una rápida inserción en el mundo de la FIS y participar en la mayoría de las reuniones sin la necesidad de un intérprete. Un detalle no menor para la política y las buenas relaciones internacionales.

Las Leñas, a semejanza de Catedral en los años 70, creció vertiginosamente y también convocó a deportistas de primer nivel internacional. Se organizaron cuatro descensos por la Copa del Mundo de varones durante los inviernos de 1985 y 1986, a un costo millonario. Las otras dos sedes para el desembarco del “circo blanco” en el hemisferio sur, La Parva y Robles Catedral, desistieron a último momento y por ello todo el gasto de la organización y sobre todo de la televisación de las competencias en directo para el hemisferio norte, tuvieron que ser afrontadas por el centro de esquí mendocino. Asimismo el clima no acompañó: hubo problemas con la nieve y sobre todo mucho viento durante los días de competencia.

En todas estas competencias Pablo fue el principal gestor, liderando un equipo de expertos, que siempre será recordado en la historia del esquí: Ricardo Servente, José Luis Marcó, Odette Duh, Eduardo Do Porto y Ernesto Löwenstein.

1986 con Hugo Vallecillo y Ricardo Servente en la copa del Mundo de Las Leñas

25 años en la FIS

Que don Julio integre durante muchos años la FIFA no es ninguna casualidad. Además de su capacidad, Argentina es un referente en fútbol. Sus equipos y selecciones fueron campeonas del mundo y sus jugadores figuran en el listado de los mejores de la historia.

Pero el esquí Argentino no tiene ningún peso en el contexto internacional. Tampoco hubo algún esquiador medianamente destacado. El mérito del cargo fue exclusivo de Pablo.

En estos años Rosenkjer consiguió numerosas becas e intercambio para los deportistas argentinos y también apoyo en equipamiento. Proyecto realizar un Campeonato Mundial Juvenil en 2003, pero la crisis económica nacional y la convocatoria de acreedores de CAPSA lo impidió.

Integrando el máximo ente regulador del esquí deportivo internacional, en una de las 5 federaciones más importantes del mundo; Pablo comenzó a viajar a Copas del Mundo, Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos, en su rol de dirigente. Gestiono numerosos apoyos, intercambios y materiales para los siempre carentes deportistas argentinos. No obstante, nunca logró que el esquí deportivo argentino logre trascendencia más allá de las pistas de Catedral, Chapelco o el Cerro Castor, donde se organizan competencias FIS en invierno.

La forma con la que los chicos argentinos aprenden a esquiar y competir es muy diferente a la de Europa. Las pirámides de esquiadores son impresionantemente diferentes, siendo las sudamericanas diminutas. Por ello, es muy difícil lograr tener atletas con proyección internacional. No en vano, las diferencias en una olimpiada actual, entre los esquiadores argentinos y los ganadores de las competencias, es similar a la que tenían Pablo, Otto Jung o Luis de Ridder en Saint Moritz 1948. El mundo cambió, también el esquí, pero los deportistas argentinos están a la misma distancia de las medallas olímpicas que hace 70 años.

1985 junto a su esposa, Inge Kaltschmidt, con la plaqueta de reconocimiento que le entregó el CAB, por su ingreso a la FIS.

Adiós Pablo

Al igual que don Julio, supo ganar muchos adeptos y dirigentes que lo apoyaron. Pero también tuvo críticos y envidiosos, en general fracasados. Rosenkjer supo mantener sus ideales y principios a ultranza. Logró ser desplazado transitoriamente del CAB y la FASA, pero en ambos mantuvo su cuota de poder. Y su opinión siempre fue escuchada. Durante nuestras numerosas charlas, filosofando sobre el esquí deportivo argentino, Pablo sostenía que muy difícilmente logremos algún día un campeón mundial, pero que con dedicación, esfuerzo y apoyo, un corredor argentino podía clasificar dentro de los 10 primeros en una Copa del Mundo. “Algún día se logrará”, repetía convencido.

Este viernes partió en paz, acompañado por sus hijos Susana y Luis, familiares y amigos. Este sábado, a partir de las 15, será despedido en el cementerio Valle Del Descanso.

Se fue quien es reconocido como el máximo dirigente en el esquí deportivo argentino. Pero queda su legado. Sus pensamientos y convicciones. Adiós Pablo.

Con Víctor Enevoldsen y Vicente Ojeda.

Toncek Arko