Sociedad
23/01/2020

Padre e hijo se reencontraron luego de 25 años sin verse

Padre e hijo se reencontraron luego de 25 años sin verse
Julio Guillermo López junto a su hijo Diego contaron la emocionante historia de su reencuentro a El Cordillerano.

Julio Guillermo y Diego López son padre e hijo. Ahora se encuentran juntos, pero tuvieron que pasar muchísimos años para que eso pudiera suceder. Guillermo fue preso político durante la última dictadura cívico-militar y, por este motivo, tuvo varios desencuentros que ocasionaron la pérdida de contacto con su hijo. Ayer, luego de 25 años, volvieron a abrazarse.

Julio Guillermo y Diego compartieron su historia con Marcela Cabral, en el programa Mano y Contramano, que se emite de lunes a viernes, de 14 a 17, a través de la 93.7, radio El Cordillerano. “Cuando yo cumplí cuatro años, mi mamá y mi papá se separaron, y cuando cumplí ocho lo mandé a buscar con mi tío, y nos encontramos, hace varios años atrás. Convivimos juntos hasta que yo cumplí trece, y me vine acá a Bariloche, ahí estuvimos más o menos en contacto, y nos vimos por última vez cuando yo tenía 18 años. Terminé la secundaria más o menos en aquella época, seguimos hablando por teléfono hasta mis 20 años” comentó Diego, acerca de la relación con su padre.

Diego reside en Bariloche desde su infancia y, al vivir su padre en otra ciudad, sus encuentros siempre fueron interrumpidos. Ahora, luego de buscar insistentemente, pudo dar con la pista que le permitió contactar a quien no veía desde sus 18 años: “ahora tengo 43 años, lo pude encontrar por unas páginas de telefonía, las páginas amarillas, y del gobierno, los padrones. Fue muchísima casualidad porque años anteriores venía buscándolo por internet y no había caso de ubicarlo. Lo llamé por teléfono, y para él fue una gran alegría. Nosotros teníamos una relación muy especial, muy sentimental. Como ya habían pasado 25 años de que nos habíamos visto, la incertidumbre de si seguía estando o no en este mundo estaba, porque él hoy tiene 80 años. Yo no sabía nada de él, absolutamente nada. También fue una sorpresa, y desde ese momento todos los domingos nos pusimos una meta de comunicarnos, contarnos cosas, recordar, hablar sobre lo que estamos viviendo cada uno por separado. Hasta que nos pusimos de acuerdo, y organizamos vernos”.

Este medio también pudo hablar con Julio Guillermo, padre de Diego quien, con mucha emoción, aseguró: “para mí este reencuentro, no solamente significa lo afectos profundos, lo que a la sensibilidad común puede ser, sino que él es hijo del dolor. Su padre es un ex detenido desaparecido, fugado del Vesubio, que tuvo que yirar por todo el mundo porque era buscado”.

Efectivamente, Julio Guillermo López es médico, biólogo y se desempeñó destacadamente como profesor universitario y ahora se encuentra retirado. Entre 1976 y 1977 estuvo secuestrado en la Superintendencia de Seguridad Federal y en los centros clandestinos Automotores Orletti, Campo de Mayo y Vesubio, en el Gran Buenos Aires. “Un mes y seis días tenía Diego cuando yo fui detenido y llevado a cinco centros de tortura y muerte. Por eso este encuentro tiene un valor tan importante, solamente podía ser entre él y yo. Se me cierra la garganta por estar contando esta historia, que jamás la conté al aire, solo a algunos amigos muy cercanos”, señaló.

En este sentido, Julio Guillermo comentó que varias veces visitó Bariloche, en una oportunidad para dar una charla en la UNCo, y que esperaba ver a su hijo. Ahora, finalmente el encuentro se concretó, y son muchas las charlas que se deben: “nos han parecido cortas las noches, cortos los días, para poder contarnos qué es el afecto, el sentimiento. Él comprendió por qué su padre había peleado. Yo soy un contrario absoluto a las condiciones de vida que han planteado las instituciones argentinas a sus ciudadanos, por eso habíamos decidido hacer un partido revolucionario armado. La historia de la separación con su mamá tiene mucho que ver con esto, ella no participó nunca de ningún tipo de actividad política. Hoy ya retirado, de pronto volver a encontrarme con la noticia de que me buscaban, con eso ya está saldada la historia, puedo morir en paz, porque me reencontré con mi hijo”, expresó.

Por su parte, Diego López señaló que para él el reencuentro con su padre: “es un momento que te da la vida, no solamente un reencuentro, sino un cierre y un inicio de algo, de un sentimiento. Aunque sea muy dura la historia, porque otras historias no terminan felizmente como esta, hay que aceptarla, porque es parte nuestra”.

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