Policiales
13/01/2020

Cuento del tío: engañaron a una mujer de 91 años y se quedaron con sus ahorros

Cuento del tío: engañaron a una mujer de 91 años y se quedaron con sus ahorros
Foto ilustrativa.

Una mujer de 91 años fue víctima de una estafa, conocida tradicionalmente como “cuento del tío”, cuando una persona se hizo pasar por su sobrina y tras un engaño, la obligó a entregarle los ahorros que tenía “para subsistir”.

La víctima dialogó con El Cordillerano porque no quiere que haya más víctimas como ella. Con el dolor de haber sido engañada, relató el episodio que ocurrió el viernes pasado a la mañana.

Una mujer se comunicó a su teléfono fijo, la llamó por su nombre y le hizo adivinar quién la llamaba. Esa fue la primera maniobra de la estafadora para obtener el nombre de un familiar de la mujer.

La señora pensó que era su sobrina -ya que incluso tenía acento paraguayo y ella tiene familiares en el vecino país- quien se estaba comunicando y la estafadora se hizo pasar por ella, por lo que la charla se desarrolló en total confianza.

La falsa sobrina le informó a la mujer mayor que en las próximas horas, entraría en vigencia una vez más el “corralito” y era necesario registrar los billetes ahorrados, debido a que los mismos perderían valor en un lapso de 24 horas.

La mujer confió en su supuesta sobrina. Con la ayuda de su empleada, que hasta ese momento no sabía qué pasaba, preparó los billetes que tenía en su poder, tanto en moneda nacional como también en dólares.

La estafadora, para evitar que la mujer realice una consulta extra a otro familiar, no interrumpió la comunicación telefónica durante más de una hora y media. Así, en ese lapso, envió a un cómplice a la casa de la víctima a buscar el dinero diciéndole que era “un contador conocido de otra familiar directa a la que también llamó por su nombre de pila”.

“La excusa era que todos los billetes tenían que quedar registrados en una planilla, porque perderían valor, pero luego nos reintegrarían otra moneda por un monto similar”, explicó la mujer.

Los estafadores le pidieron una copia de su DNI, la cual entregó junto a las divisas. La persona que fue hasta el domicilio de la víctima “actuó con total cinismo. Hasta me saludó con un beso cuando se fue”.

Una vez que se retiraron con el dinero, la empleada de la mujer quiso interiorizarse de lo que había ocurrido y allí se percató de que había sido una estafa.

Un familiar de la mujer fue el encargado de radicar la denuncia correspondiente en una dependencia policial, ocasión en la que los mismos empleados policiales reconocieron haber recibido otra denuncia similar, el mismo día.

“No voy a recuperar mi dinero, lo perdí. Era un salvavidas que tenía porque la jubilación no me alcanza. Pero lo que quiero es que no haya más personas estafadas, como fui yo”, dijo.

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