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CUARTA ENTREGA – LA CULTURA Y LOS ESPECTÁCULOS EN 2019

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25/12/2019

El balance se convirtió en debate sobre las políticas culturales

Mel Miska apunta al jazz
Mel Miska apunta al jazz

En la nueva entrega, aportaron sus resúmenes Mónica de Torres Curth, Melisa Cabrapán Duarte (Mel Miska) y Verónica Merli. Dos escritoras y una música que espontáneamente, sumaron trascendentes elementos para discutir déficits y metas que deberían asumir los sectores públicos.

Mónica de Torres Curth irrumpió en el quehacer literario rionegrino durante 2018 y durante el año que se va, profundizó su actividad. Además de antropóloga, Melisa Cabrapán Duarte es cantante, combinación que le permite arribar a reflexiones enriquecedoras. Y Verónica Merli lleva décadas en la literatura y de hecho, la semana pasada presentó el volumen que reúne su vasta producción. Sin que hubiera coordinación previa, se extendieron sobre aspectos sustantivos de la política cultural, tanto a nivel municipal como provincial. Hay que prestar atención a sus aportes.

EC: - ¿Qué logros artísticos conseguiste en el año que se va?
Mónica de Torres Curth: - En 2019 terminé el trabajo de edición del libro “El camino de la izquierda” que ganó la convocatoria literaria del FER en 2018, y acaba de entrar a imprenta. No tengo los ejemplares aún, pero eso fue lo que logré terminar.

Melisa Cabrapán Duarte (Mel Miska): - En el año que se va presenté mi disco “Inevitable Ser” y lancé dos videoclips en estudio. Fueron alrededor de 10 presentaciones en Bariloche y ciudades vecinas. Considero que un logro artístico también fue ampliar mi red de músicos/as, a nivel local, nacional y en el exterior (en México específicamente, donde pasé todo el año). Lo considero un logro, pese a que mi actividad en vivo fue baja por motivos académicos (dedicación laboral y energética exclusiva a la escritura de mi tesis doctoral). No obstante, no quiero dejar de señalar la importancia de crear y fortalecer esos vínculos que sostienen la música.

Verónica Merli: - Ha sido sin dudas un año importante en lo artístico personal ya que se publicó “Celebración de lo incompleto”, la compilación de 13 libros míos de poesía que van del 1997 al 2017 en nada más y nada menos que 470 páginas y una edición bellísima. El editor le dice la biblia de Merli y yo solo le digo el mamotreto, pero lo cierto es que, ver en papel y toda reunida esta etapa de veinte años es sin dudas para mí una gran satisfacción, más con los aumentos que sufrió la industria editorial, no obstante resistió y pudo concretarse. Espacio Hudson tiene un rol muy importante hoy en la poesía y no solo en la poesía, (Cristian) Aliaga es, desde hace décadas, un verdadero promotor de las artes y de los artistas que sabe pararse frente a todos los embates que este país genera permanentemente.

EC: - ¿En qué estás trabajando o qué te quedó pendiente de cara a 2020?

Mónica de Torres Curth: - Me quedó pendiente la publicación (también por el FER) de un libro en coautoría con la escritora Cecilia Fresco, ilustrado por Cecilia Gaviola (de relatos breves), titulado “Circulares”, que, en teoría, entraría a la imprenta en enero, pero aún no hemos avanzado en el trabajo de edición. Esto tiene que ver con la temporal acefalía del FER, supongo. También estoy trabajando en un proyecto de libro de cuentos, pero está en un estado embrionario aún.

Mónica de Torres Curth.

Mel Miska: - Estoy trabajando en retomar y rearmar un proyecto de jazz, lo que me apasiona, además de mi proyecto como cantautora, y visualizando de a poco volver a los vivos de mis canciones, pero aún en calma.

Verónica Merli: - Pendientes siguen mis proyectos de novelas, los que retomo con lentitud y los veo avanzar a paso de tortuga. Eso es siempre un proyecto pendiente pero que suma contenido lentamente.

EC: ¿Cómo te parece que evolucionó -o no- el quehacer cultural y artístico en Bariloche?

Mónica de Torres Curth: - En mi opinión, los avances del quehacer artístico en Bariloche están atados a voluntades personales, es decir, lo que se hace, se hace porque hay gente que empuja y hace. No veo (o no conozco) voluntad política para el desarrollo de la cultura local, al menos en la literatura que es lo que conozco. Por ejemplo, la Editora Municipal este año no sacó su concurso, no editó libros... En ese sentido hay un retroceso. Creo que por falta de apoyo financiero del municipio, nada más. Siempre rescato el trabajo que se hace en La Llave, que es un semillero de la cultura local, especialmente para niñes (sic) y jóvenes. Este año no pude ir a la muestra de fin de año pero supe que, como siempre, fue excelente. Creo que es un espacio muy fortalecido, por eso no sucumbe a las crisis locales de los distintos gobiernos.

Mel Miska: - Estuve desconectada de la escena musical local, por viajes. Pero puedo decir que a nivel espacios para tocar en vivo, hubo un declive (no solo porque cerraron lugares, sino porque otros decidieron sacar la remuneración a los/as músicas, dejándolos/as solamente con lo recaudado a través de la “gorra” o sobre). Esto coincide con la crisis económica y social, efecto del gobierno macrista que incrementó las desigualdades estructurales, donde la música siempre suele quedar en último lugar o prioridades, aunque sea un trabajo también, más allá de sus aspectos culturales y estéticos. Por otro lado, creo que hubo una politización de los/as músicas en Bariloche y la región, producto de la gestión del INAMU que incorporó la perspectiva de género a su agenda, y también por la necesidad de generar demandas, desde el MUEBA, y desde músicos autoconvocados para reclamar derechos laborales, cupo femenino, apertura de un nivel terciario/universitario público y gratuito.

Verónica Merli: - Deberíamos separar los proyectos auto-gestionados de los que son acompañados por el Estado. Creo que se han ido consolidando lugares y propuestas -todas a pulmón- como Espacio Arte de Verónica Cutillo, la Biblioteca Sarmiento que sigue creciendo en apertura y propuestas y otros espacios atomizados a lo largo de este vasto municipio, pero creo que siempre falta la presencia de una oferta pública, gratuita y sostenida en el tiempo por el Estado para su pueblo, que debería ser una política pública la de ofrecer bienes culturales y no lo hace. Es muy destacable y valoro el sostenimiento de la Filarmónica por nuestra provincia ya que es parte y es solventada por el Ministerio de Turismo. La formación musical, por ejemplo, de niños y jóvenes, sigue siendo una gran cuenta pendiente de los Estados, de la educación básica. La Orquesta del Bicentenario es un claro ejemplo de gente con vocación y una misión clara en su vida que merece el sostenimiento constante por medio de una política pública y no se hace.

Verónica Merli, en la reciente presentación de su obra reunida.

Verónica Merli: - De mi tesis del posgrado sobre Gestión Cultural del Patrimonio Público (sobre la re-funcionalización del DPA) han pasado ya cinco años y sigo sin ver que se acompañen proyectos para devolver a la población lo que se le saca en impuestos, que hoy vemos ha de ser cada vez más. No se invierte en el ofrecimiento de bienes culturales y formación desde la base a los niños con especialización en diversas artes. Se carece del sentido y la comprensión de la importancia esencial, te diría, de que una franja etaria -que es la que le toca gobernar a cierto grupo político por un cierto periodo histórico- estará sin dudas marcada por la ausencia o existencia de una formación tanto académica como en su tiempo libre de estímulos, conceptos y contenidos culturales. Luego serán adultos con poco interés en conectarse con las ofertas culturales, adultos que no producirán bienes culturales y así entonces se reduce la existencia del humano al comer, trabajar, pagar cuentas y dormir para repetir esta cadena trófica.
Verónica Merli: - Creo que es de una ignorancia y una infamia absoluta esa mirada que solo valora como necesario lo urgente, como el hambre o el techo, y la pone por encima de la cultura. Son carriles paralelos y todos deberían estar valorizados y todos deberían ser cubiertos por el Estado, con la diferencia que el techo es una vez, y la comida con puestos de trabajo se debería resolver, pero a la cultura hay que promoverla sostenidamente ya que los actores de la misma van emergiendo constantemente.

EC: - ¿Qué influencia te parece que tuvo la situación nacional en el ámbito cultural y artístico local?

Mónica de Torres Curth: - Supongo que la crisis generalizada y las urgencias sociales relegan el desarrollo cultural a un segundo plano, lo cual es lógico. Pero pienso que eso, sumado al desinterés que percibo de la gestión municipal por la cultura, hace que sea peor aún.

Mel Miska: - Como señalé antes, creo que hubo repercusiones negativas y positivas. Toda crisis genera revolución y rompe con el estado de “quietud”, en cualquiera de los ámbitos, y en este caso, no creo que todo estuviera resuelto previamente al gobierno que se fue. Sin embargo, las problemáticas que ocasionó movilizaron socialmente y la música y los/as músicas y nuestras demandas se hicieron presentes. Paradójicamente, hubo cambios en lo que tiene que ver con el género (uno de mis intereses académicos y militantes) para lograr mayor igualdad y accesos, y también esto se visibilizó en un gobierno neoliberal, y esto me genera preguntas, y a la vez me hace sentir que es una lucha independiente al gobierno. Creo que queda mucho por hacer, por entender, por cuestionar en estos términos, pero la conciencia feminista entró en la escena musical, y eso me alegra, porque le da politicidad y la politicidad genera transformación. Sumado a esto, es otra lucha la de concientizar sobre la dimensión laboral de la música, como me enseñaron los y las músicas con las que aprendí a serlo. Yo en particular no “vivo de” si no “con” la música, y es una elección que así sea. Pero deben garantizarse las condiciones para darle el estatus de trabajo que no tiene o que tiene escasamente, y eso tiene que ver con la agenda estatal pero también y sobre todo local, que le dé entidad y reconozca el valor (no mercantil) que tiene la música y los/as profesionales que la crean, componen, ejecutan, producen, dirigen y gestionan.

Verónica Merli: - Yo creo que las situaciones económicas influencian en lo que respecta a las puestas en marcha de proyectos. Los artistas que no tienen otra actividad paralela muy difícilmente pueden auto-gestionar su arte y eso, se ve claramente cada vez más. La Argentina coexiste con la crisis permanentemente y al artista, este dato no debiera de producirle mella en su creatividad pero sí claramente en su exhibición, producción y sostenimiento y fundamentalmente, en el tiempo que puede dedicarle al crecimiento de su arte. Tengo la intención de promover a los federados de la cultura, así como se hace con el deporte, y para eso hay que profundizar la explicación a quienes dirigen los destinos para que comprendan la importancia de que en todas las generaciones a los artistas se les permita crecer sostenidamente en su producción. Así como el que cultiva manzanas o peras necesita subsidios porque no llega a terminar la cadena de producción sin un acompañamiento del Estado, así el artista -de la especialidad que sea- también necesita que el Estado lo acompañe para que llegue a producir aquello que está destinado a darle al pueblo y que no llegará a hacerlo por falta de recursos. Entonces se reduce su tiempo de producción artística a las migajas del tiempo que le sobra luego de trabajar ocho o más horas en una fábrica, en un remís o en una oficina. De esa manera, un país pierde la oportunidad histórica de ver crecer y ayudar a crecer a grandes artistas de su tiempo, personas que entonces pasarán tal vez sin haber llegado a producir su máxima obra, por culpa no solo de las condiciones económicas, sino porque el mismo país que debe preservar y desarrollar su capital cultural, no ha sabido acompañar en el momento oportuno a los artistas de cada generación.

Por Adrián Moyano