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23/12/2019

Comenzó la campaña “Un alfajor” para comprar una prótesis para Marcelo Del Valle

Comenzó la campaña “Un alfajor” para  comprar una prótesis para Marcelo Del Valle
Comenzó la campaña “Un alfajor” para comprar una prótesis para Marcelo Del Valle

Se trata de Marcelo Del Valle, un joven al que luego de un incendio, debieron amputarle ambas piernas y desde hace algunos meses vive en el Hogar Emaús.

Durante Canta Argentina, el evento propuesto por la Red Solidaria a nivel nacional, se arrancó con la campaña local y solo en un par de horas, se recaudaron 10 mil pesos en la urna del escenario. Esta continúa a disposición de la comunidad en el Hogar Emaús, ubicado en Otto Goedecke 1170, asimismo se puede realizar un depósito en una cuenta especial del Banco de la Nación Argentina sucursal 3120 de San Carlos de Bariloche, CUIT 30-67295399-1. Cuenta Nº 463-15768-6 CBU: 01104633-4004631457686-2. Dicha cuenta es de Emaús y es de absoluta confiabilidad.

El Cordillerano dialogó con Marcelo para que los vecinos de Bariloche conozcan su historia y se solidaricen sumándose con tan solo $50, el valor simbólico de un alfajor y así llegar a los 470 mil pesos que se necesitan.

Nació en Gregorio de Laferrere, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, “hace 19 años que estoy en Bariloche, vine por trabajo a cuidar una embarcación que estaba en juicio en el Puerto San Carlos” contó.

Allí estuvo seis años, también trabajó en Puerto Rock, además “cuando se llevaron la embarcación a Puerto Madero entré a hacer seguridad a los supermercados Todo o en la estación de servicio del kilómetro 4 o en fiestas privadas” relató. Fue parte de los Planes en el vertedero, “viví un buen tiempo ahí refaccionando un container, el que convertí en una especie de cabaña”. Además, le gustaba mucho jugar al fútbol, y fue como invitado a Chile en febrero de 2017.

El sueño de conseguir la prótesis es muy grande, como lo dijo en la plaza del Centro Cívico, quiere poder acompañar a su hijo a la escuela pero hay más, “me gustaría ir a Buenos Aires y volver a ver a mi familia, reencontrarme con mis dos hermanas que viven en la casa de mis padres que ya no están” dijo muy emocionado, allí también están sus otros tres hijos de una pareja anterior, a los que hace quince años que no ve.

Aquí tiene un hijo, que esta semana cumplió 12 años, quien lo visitó en Emaús para el Día del Padre. “Ahí estamos, tratando de crear un vínculo diferente” compartió.

El accidente

Estaba viviendo en una casita que le habían prestado y trabajaba en la construcción “había terminado de llenar una losa en pleno centro así que llegué y prendí un tachito a leña para calentarme, me desplomé en la cama por el cansancio y me dormí”, relató. Era una especie de galpón donde además el dueño guardaba bicicletas y herramientas.

“No me di cuenta que quedó un poco abierta la puerta del tachito y estaba muy cerca del colchón, estoy vivo gracias a Dios por un vecino, un policía retirado que había ido a ver a sus nietitos”.

Cuando se despertó había inhalado mucho humo, “estiré los brazos para tratar de abrir la puerta y me debo haber desmayado porque no recuerdo nada más hasta que estaba en el hospital”.

Sus piernas estaban calcinadas “los médicos no sabían a quién pedirle autorización para cortármelas, primero iba a ser una pero como se complicó tuve que autorizar yo, eso fue 15 días después de salir de Terapia Intensiva”.

El 28 de agosto de 2017 le dieron el alta, “me fue a buscar un amigo que me llevó a su casa, me sigue cuidando, me lleva y me trae adonde yo necesite, incluso me saca a pasear a alguna playa para que no me deprima”, dijo.

Aunque éste no es su caso ya que la fortaleza de Marcelo es muy grande y lo único que necesita, es la prótesis porque quiere retomar su vida de manera más independiente.

Desde el Hospital lo llevaron al Hogar Emaús, “hablé con Jorge Linquiman, el padre Pepe y me empecé a quedar, la gente de acá me contiene demasiado, me miman, me atienden, se convirtieron en mi familia”.

“Yo me siento bien, conocí a un profesor que carpintería que viene los viernes, hacemos bandejas para picadas, ceniceros, percheros, lo que nos pida la gente y eso lo vamos vendiendo”, dijo.

Marcelo además va enseñando a otros muchachos del Hogar lo que va aprendiendo en madera, “me gusta mucho tallar y por suerte tenemos la suerte de vender bastante, esa plata la dejamos para cuando los operadores nos sacan a alguna excursión, algún choripán o solo tomar un helado para no estar encerrados tanto tiempo”.

Del Valle hace rehabilitación, “antes me iba a buscar una ambulancia y un día no fue más, ahora en Emaús me llevan siempre y me van a buscar, también si tengo que hacer controles, la verdad que no tengo palabras para agradecerles por lo que hacen por mi”, dijo.

“En un momento estuve a punto de abandonar el gimnasio y la rehabilitación, pero primero me habló Jorge y después otros operadores y voluntarios así que me convencieron y acá estoy, con muchas ganas de salir adelante”, resaltó.

Antes de finalizar la charla quiso agradecer a cada una de las personas que lo acompañan en este trayecto de su vida, a los que no nombraremos para evitar alguna omisión.

Ya algunos trabajadores de la cadena de supermercados aportaron en la urna y seguramente toda la comunidad le dará una mano a Marcelo, para que vuelva a andar por las calles de nuestra ciudad, tal como él lo sueña.

Susana Alegría Foto: Fabio Hernández