Sociedad
02/12/2019

El Hogar de Cristo inauguró su casa como primer paso a un gran sueño

El Hogar de Cristo inauguró su casa como primer paso a un gran sueño
Momento de la misa.
Por: Susana Alegría

La comunidad del Hogar de Cristo Piuke Hue, vivió una jornada muy especial porque dejó inaugurada la casa, lo que significa un primer paso hacia un futuro muy prometedor para todos los que la integran. La celebración incluyó hamburguesas y choripanes, fútbol mixto, música en vivo, tortas y tartas, una feria de ropa y la celebración de la misa como cierre de las actividades.

El Hogar de Cristo Piuke Hue se trata de un dispositivo de contención y acompañamiento para los jóvenes con derechos vulnerados de los barrios del Alto de la ciudad. Cuenta con un equipo de voluntarios que siempre están dispuestos a ayudar, más en este hermoso proyecto.

Los voluntarios, caminando las calles de los barrios, fueron conociendo poco a poco a chicos y chicas que estaban en situación de calle o en conflicto con sus familias, muchos de ellos además con problemas de adicciones a las sustancias o el alcohol. Algunos también estaban fuera del sistema educativo y laboral.

Los empezaron a invitar a sumarse, brindándoles un espacio para el deporte, rondas de charla de ayuda mutua para ver que no son los únicos que están atravesando situaciones difíciles, una merienda y apoyo escolar. Talleres de oficios, recreación, lo que por ahora venía desarrollándose en la Casita de Jesús Misericordioso, en el gimnasio Newenche y en la Escuela CFI Don Bosco de El Frutillar.

Desde el hogar, realizan acompañamiento personal en salud, abrigo, nutrición, trámites legales, armado del plan de vida y el retorno a la escuela o colegios secundario.

En el mes de abril cumplieron un año y recibieron en concepto de donación un lote ubicado en Avenida Crucero General Belgrano esquina Cacique Huincaleo del barrio Unión. En ese momento solo pusieron un cartel pero ahora, gracias al enorme esfuerzo de todos y con una manito de Cáritas, lograron levantar una cabaña.

De los 14 lotes que recibieron las familias, el de la esquina, lindante con la cancha de fútbol, es el del Hogar de Cristo, un espacio del que de manera inmediata se empezaron a enamorar y comprometer para cumplir sus sueños.

El proyecto es construir el salón donde juntarse con todos los chicos para hacer los talleres y detrás, edificar la casa donde se puedan alojar los que lo necesiten o que estén en situación de calle, por un tiempo de acuerdo al proceso de cada uno.

Michael Belmont en diálogo con El Cordillerano comentó “con la ayuda de un albañil y la mano de obra en conjunto con los chicos comenzamos a levantarla, con dinero que nos dio Cáritas compramos parte de los materiales y el resto fue todo de donaciones que nos fue acercando la gente”.

Querían terminar esta primera etapa para este fin de semana y lo han logrado, solo falta colocar las aberturas que ya las tienen y las rejas que las hicieron en la escuela de oficios. “Faltaría pedir los servicios de luz y agua, que pasan por afuera del lote” agregó.

Con respecto a la utilidad que darán a esa casa comentó “tenemos pensado que uno de los más grandes que lleva un proceso y camino más largo, se venga a vivir acá como primer referente”.

Como es chica, van a poner una cucheta así pueden convivir dos por ahora, “mientras tanto vamos construyendo el salón que va a ser para todos los talleres de día y la casa futura en la que van a poder residir 18 chicos”.

Son aproximadamente 30 los que están de manera permanente en el Hogar de Cristo pero hay otros que van y vienen, porque saben que las puertas siempre están abiertas para todos los que lo deseen o sientan que lo necesitan.

Se puede colaborar

Aquellos vecinos o comerciantes de la ciudad que deseen colaborar con el hogar, pueden hacerlo con materiales de construcción y herramientas, además de mercadería, vestimentas y artículos para deportes. Asimismo continúan recibiendo donaciones para luego realizar ferias y recaudar dinero para destinar al proyecto.

“Queremos hacer un taller de albañilería para que los chicos aprendan el oficio y lo vayan aplicando en sus prácticas en la construcción del salón” detalló.

Esta gran familia del corazón lucha por una vida mejor para cada uno de sus integrantes, como hermanos se dan una mano unos a otros en el crecimiento personal y en la recuperación que sea necesaria.

La consigna que enmarca su trabajo tiene que ver con recibir la vida como viene, aceptarla y comenzar a trabajar en conjunto para mejorar, y en poco tiempo los cambios han sido muy notorios.

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