De jefes y empleados

De jefes y empleados

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

Actualmente abundan las relaciones de poder complicadas entre superiores y subalternos en todos los ámbitos. Sobre todo, aquellos que están “arriba” se consideran con el derecho de hacer uso del poder que les ha sido encomendado de manera autoritaria. Esto es posible porque muchos de los que están “abajo” tienen una autoestima dañada y terminan sometiéndose por temor.

Dicho estilo de liderazgo, tan común por estos días, que va detrás de los logros a cualquier precio no tiene en cuenta al otro que no es considerado un ser humano valioso. Por eso, no hay espacio para el trabajo en equipo que requiere siempre de respeto hacia los demás e inclusión de todo mundo en igualdad de condiciones para lograr el bien común.

Mucha gente anhela la posición de jefe y accionan para llegar ahí porque ignoran que se trata, más que de un privilegio, de una enorme responsabilidad. No es de ninguna manera una tarea sencilla y totalmente placentera como se suele creer. Los jefes por lo general son muy cuestionados y, en algunos casos, criticados por su desempeño.

Lo cierto es que quien asume el puesto de líder recibe, durante algún tiempo, un cúmulo de autoridad que debe utilizar adecuadamente. En especial, en relación a aquellos que están a su cargo y responden a él o ella. Ya desde el principio debería dejar en claro qué es lo que espera de los demás para evitar los malentendidos. La autoridad es justamente el arte de saber pedir, corregir y premiar.

Tristemente algunas personas que ejercen este rol en ámbitos muy diversos terminan cayendo en la desviación o el abuso de la autoridad que se conoce como “autoritarismo”. Como resultado, manipulan y maltratan a los suyos.

En la mayoría de los casos, van más allá de los límites naturales que deben ser respetados con el único fin de obtener un beneficio personal. Aquí no hay conciencia de grupo.

¿Cómo es un jefe autoritario?

Suele ganarse la antipatía de la gente que está abajo y, como no logra que lo obedezcan voluntariamente (porque están descontentos con su comportamiento), tiene que recurrir al control permanente y generar temor, en lugar de confianza, en los otros. Estar al lado de alguien con estas características se transforma en una pesada carga que carece totalmente de motivación y satisfacción.

Un jefe o líder que no está dispuesto a aprender constantemente puede con facilidad convertirse en alguien autoritario y totalmente ineficaz. Como consecuencia, no será capaz de guiar a quienes dependen de él o ella y, con el tiempo, corre peligro de sufrir una caída estrepitosa como vemos que ocurre con algunos en la misma posición. La soberbia y el maltrato son dos de los rasgos que todos ellos comparten.

Pero la buena noticia es que todos podemos aspirar a llegar a ser jefes o líderes que dejan una marca positiva en la gente y logran, en equipo, resultados extraordinarios. Jefes y empleados por igual pueden disfrutar de su propia tarea y superarse a sí mismos cada día, sin competir con nadie y llevándose bien unos con otros.

Por consultas, podés escribir a [email protected]

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