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01/10/2019

Ricardo “Cayo” Schmeisser, un histórico que estará presente en el reencuentro del glorioso “Depo” Gastronómico

Ricardo “Cayo” Schmeisser, un histórico que estará presente en el reencuentro del glorioso  “Depo” Gastronómico
Ricardo “Cayo” Schmeisser, un histórico que estará presente en el reencuentro del glorioso “Depo” Gastronómico

Más que oficiar de aguatero, Ricardo “Cayo” Schmeisser era un “compañero  imprescindible” para el equipo de básquet que consiguió grandes ascensos con el Deportivo Gastronómico y que luego de 30 años volverá a reunirse en una emotiva cena este viernes 4 de octubre en el salón  Victoria Eventos (Luis Piedrabuena 3551) de Bariloche.

El deportista Cristian Kloster formó parte del club, es uno de los impulsores y organizadores de esta cena de reencuentro. Decidió invitar a "Cayo” Schmeisser para compartir un momento de charla y recuerdos con el periodista Daniel Pardo en el programa  GPS transmitido por Radio El Cordillerano 93.7.

Los integrantes de aquel equipo de básquet que causó sensación no sólo en la ciudad sino en el país, volverán a encontrarse para disfrutar de una noche llena de recuerdos. Jugadores, cuerpo técnico, allegados, dirigentes, colaboradores, familiares, hinchas y todos están invitados a participar de este evento que promete ser inolvidable.

“Cuando me llamó Cristian (Kloster)  y me dijo que estaba invitado a venir a esta cena se me cayeron las lágrimas”, confesó Schmeisser.  “Pensé: ¿cómo se van a acordar de un simple aguatero? Aunque en realidad acá me conocen hasta los perros”, reconoció entre risas.

Kloster se encargó de explicitar la impronta de su invitado y aseguró que “Cayo” no era para nada un simple aguatero. “Estaba siempre y para todo. Con su bolso rojo iba de acá para allá, viajando con el equipo, cuidándonos, asistiendo a los DT. Era imprescindible que esté”, subrayó.

Dentro del plantel que se destaca en la historia del deporte barilochense por su inolvidable proceso de ascensos meteóricos que lo depositaron en la Liga Nacional B, aparecen Sergio Koscina, Guillermo Corvalán, "Wily" González, "Quique" Parra y Raymond Buckanam. Este último es uno de los primeros nombres que puso en escena Schmeisser. “Era un tipazo. Vivía frente de la casa de mis suegros. Hablaba en inglés con mi hija, yo no cazaba una pero después  me lo pasaban en limpio”, contó.

“Recuerdo que era metódico. Sin ser el mejor jugador, técnicamente  hablando, de su categoría, él era fuerza. Los primeros 4 o 5 minutos se la daban a Raymond y la volcaba. Durante los primeros minutos el ‘Depo’ ya iba 12 puntos arriba. Una vez rompió el aro”, recordó gesticulando con asombro.

En la reconstrucción de lo que fue ese gran período para el básquet local, las voces de “Cayo” y Kloster resultan una pieza que imprime el encuentro de dos generaciones.  Es que le dieron su impronta a este club durante las décadas de los ´80 y ´90.

Durante la entrevista, Kloster y Schmeisser recordaron que se conocieron en el Centro de Educación Física (CEF) Nº 8. El “aguatero” trabajó 11 años en el establecimiento, que según indicaron los dos, fue uno de los primeros en incorporar el básquet como deporte en la ciudad. “A veces el profesor no podía venir a la clase, ¿y quién estaba? Cayo”, dijo Kloster señalando con una sonrisa a quien oficiaba de profesor en esas oportunidades.

“Había pocos profes en esa época. Por eso muchas mamás me traían a los chicos. Saqué pibes que estuvieron en el seleccionado provincial, entre ellos ‘Jorgito’ Pulido que es entrenador en Vélez, qué alegría para mí”, señaló Schmeisser, orgulloso.

Al momento de elegir algún recuerdo que los haya marcado durante su paso por el club, los dos entrevistados tuvieron complicaciones. Rememoraron situaciones de todo tipo. Una cancha encerada en San Juan que terminó con Coca Cola volcada en toda la superficie por “Cayo”, la entrega de un neumático de colectivo como garantía en uno de los hoteles que los recibía entre tantos viajes, o la vez que en Venado Tuerto “se comieron” la peor cascoteada como visitantes pero que terminó con el club opositor aplaudiéndolos de pie en el comedor después del partido que perdieron.

Sin embargo ninguno dudó en valorar la importancia de los vínculos y el afecto que se llevaron  para toda la vida.

“Me acuerdo de la emoción que me daba cuando venía mi familia a vernos”, subrayó Schmeisser. “Lo emocionante de ver el gimnasio de Bomberos lleno y la gente contenta. También me acuerdo de un partido muy especial para mí. En San Juan, no va que se queda sin voz el DT. Entonces venía y me decía bajito y ronco a mí lo que tenían que hacer. Terminé dirigiendo yo, no sabés la emoción. ¡Ganamos! Cuando terminamos el partido me tiraban para arriba y Raymond (Buckanam) me cuidaba”, añadió.

Kloster, por su parte, decidió elegir como marca en su vida el proceso de descubrimiento del básquet en Bariloche durante la infancia y el crecimiento del deporte mientras lo practicó en diferentes clubes y ligas. “El ´Depo´ Gastronómico para mí fue una fiesta social. Bomberos siempre lleno… cómo explicarlo. Cuando teníamos 8 y 9 años buscábamos por todos lados un aro donde tirar. Y de pronto había un estadio repleto de gente. El club fue eso, una fiesta social. Era un ritual para los vecinos de la ciudad. Buscaban su entrada para vibrar. Porque en todos los partidos había emociones, aunque fuéramos perdiendo”, sostuvo.

Finalmente destacó que muchos de los protagonistas del histórico logro de haber  llegado a Liga Nacional B de Básquet no viven actualmente en Bariloche y agregó que vendrán especialmente al evento. Las entradas se pueden adquirir de manera anticipada en Andino Color, ubicado en Mitre 515, a un costo de 1.350 pesos. La capacidad de la sala es limitada.

“Va a ser un placer para nosotros reencontrarnos con la gente que llenaba las tribunas”, enfatizó Kloster. “Estamos seguros de que todo va salir bien, porque festejamos en nuestra casa, donde jugamos de local”, sentenció.