Publicidad
 
29/04/2019

Preparar la vivienda para el invierno

Preparar la vivienda para el invierno
Preparar la vivienda para el invierno

El invierno y el frío llegan y las bajas temperaturas comienzan a hacerse sentir en el consumo energético de las viviendas. Conocer cuáles son los mejores suelos, ventanas o persianas ayuda a preparar una casa para estas fechas y, lo que es más importante, a ahorrar energía en el consumo de la calefacción. 

Se debe tener en cuenta que los huecos de las paredes dejan escapar mucha de la energía. Por eso, hay que comprobar si se cuenta con fugas a través de las ventanas y si la casa cuenta con un correcto aislamiento. Un ejemplo son los dobles acristalamientos, que no solo evitan los ruidos del exterior sino que además retienen el calor dentro de los hogares y evitan que el mismo se pierda rápidamente.

Ventanas con rotura de puente térmico, o bien ventanas sin rotura pero con un suficiente nivel de estanquidad, o las ventanas dobles, son elementos imprescindibles para combatir las bajas temperaturas minimizando los consumos energéticos. Además, es interesante la utilización de vidrios con baja transmisión térmica.

Para zonas sensibles y donde las condiciones meteorológicas y atmosféricas afectan al suelo (zonas expuestas a las lluvias o altas temperaturas), una de las opciones más recomendable es poner tarimas de exteriores. La madera es el material cálido por excelencia, y por eso, con agradable uso durante el invierno. En cuanto a interiores, los suelos de madera, además de aportar un aire natural y confortable, resultan muy cálidos en invierno.

Se debe vigilar el aislamiento de los suelos, fachadas y cubiertas. El mercado oferta sistemas de todo tipo, como por ejemplo las variedades llamadas suelo seco que incorporan aislamiento térmico en sus placas, reducen considerablemente las pérdidas energéticas y su tiempo de secado en la puesta en obra es mínimo.

De igual forma, en fachadas y cubiertas se puede optar por un aislamiento adecuado colocado por el exterior o el interior, en función de las posibilidades técnicas y de la zona climática en que se encuentre la vivienda.

Un mantenimiento correcto es imprescindible para obtener el mayor rendimiento posible de los equipos de calefacción, hecho que redundará en ahorros de energía.

De poco sirve exigir a los equipos el máximo rendimiento en momentos en los que, por ejemplo, se ventila la vivienda, se duerme, o simplemente no se está en casa. Conciliar la estancia en la misma y la actividad que se desarrolla con las mayores exigencias de los equipos climatizadores redundará en una mayor eficacia y el correspondiente ahorro. Un termostato programable regulará la temperatura impidiendo que sobrepase los límites fijados según el horario y uso mencionados anteriormente.

Una ventilación excesiva incide negativamente en los consumos de la energía. Incluso la hora de realizar la misma ya que, si es posible, la apertura necesaria para alcanzar la salubridad relacionada con renovar el aire de la vivienda interesa hacerla en las horas centrales del día, que es cuando la temperatura exterior suele ser más elevada.

Hay que aislar las tuberías que se congelan más frecuentemente, ya que son las que están expuestas al frío intenso. Pero también en algunas zonas las tuberías interiores que estén expuestas pueden llegar a congelarse. Por eso, antes de que pase, hay que prevenir. Por ejemplo, pueden protegerse las tuberías con aislamiento de espesor adecuado para cada situación.