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INFORME DE LA UNIVERSIDAD SIGLO 21

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07/02/2019

El 12% de los argentinos hace uso excesivo y continuo de las tecnologías

Actualmente, y como consecuencia de la revolución tecnológica propia de la llamada “era digital”, se asume como un hecho que Internet y las tecnologías que surgen de la misma para comunicarnos y gestionar información (las TICs), inciden en la vida cotidiana de las personas.

Teléfonos celulares, tablets, monitorización de registros automáticos, aplicaciones digitales con datos inmediatos, teletrabajo, redes sociales, etc., se han incorporado a la vida personal y laboral, cambiando la forma en la que nos relacionamos y manejamos la información con la cual tomamos decisiones. Así, la incorporación de las TICs a la cotidianeidad de las personas tiene un impacto impensado en años anteriores.

A su vez, las personas, en tanto usuarias de estas tecnologías, reaccionan (conductual, emocional, social y cognitivamente) de distintas formas frente a las mismas. Estas reacciones pueden calificarse de saludables o no saludables, con consecuencias inmediatas tanto en la productividad laboral, en los vínculos sociales y en la posibilidad de generar adicción a las nuevas tecnologías. Esto genera lo que se conoce en ámbitos académicos, de salud y legales como: “nuevos riesgos psicosociales” generados por las tecnologías.

Por ello, y sabiendo de la importancia de medir el impacto de estos riesgos, para poder gestionarlos de manera saludable, el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 ha llevado a cabo esta evaluación a nivel nacional, tomando como variables claves (al momento de evaluar el comportamiento de los argentinos frente al uso de las nuevas tecnologías) las siguientes: la adicción a las TICs y el uso de los celulares y su impacto emocional, social y laboral.

Para ello, se presenta este informe (cuya metodología científica aumenta la confianza en los datos que aporta) con los principales resultados.

Se espera que los datos proporcionados, las interpretaciones y las recomendaciones finales puedan servir a administradores, instituciones educativas, empresas, organismos públicos y a las mismas personas en la toma de conciencia sobre estos temas y que puedan servir de orientación para el diseño de estrategias que mejoren los niveles de salud y uso adecuado de las tecnologías de información y comunicación (TICs).

Adicción a las TICs

La adicción a las TICs está considerada un daño psicosocial que disminuye la salud de las personas. Actualmente, en los ámbitos científicos se asume que aquellas personas cuyo uso de las tecnologías sea excesivo, junto a la presencia de un impulso involuntario por usarlas, están en riesgo de padecer una adicción a las tecnologías.

Tomando en consideración estas dos variables, y como dato, se encontró que en la muestra argentina: casi el 12% tienen niveles muy altos de uso excesivo y continuo y cerca del 34% tienen niveles muy altos de uso compulsivo de TICs.

Uso excesivo de TICs

Para caracterizar el uso excesivo que tienen los argentinos, podemos afirmar que, con frecuencia o alta frecuencia, más del 32% cree que utiliza en exceso las tecnologías en su vida; más del 61% utiliza continuamente las tecnologías, incluso fuera de sus horarios de trabajo; casi el 50% se encuentra pensando en tecnologías continuamente (por ejemplo, revisar el correo electrónico, búsqueda de información en Internet, etc.) incluso fuera del horario de trabajo.

Uso compulsivo de TICs

Para ilustrar el uso compulsivo de los argentinos, podemos afirmar que, con frecuencia o alta frecuencia: el 27% tiene ansiedad si no tiene acceso a las tecnologías (Internet, correo electrónico, móvil, etc.), el 26,4% siente un impulso interno que le obliga a utilizarlas en cualquier lugar y en cualquier momento, el 12,2% dedica más tiempo a las tecnologías que a estar con amigos/as, familia y practicar hobbies, etc.

Adicción a las TICs según el sexo

¿Hay diferencias según el sexo? Se encontró que los niveles de riesgo de adicción a las tecnologías son levemente más altos en los varones que en las mujeres.

Uso compulsivo alto: casi 36% de varones frente al 31,6% de las mujeres; uso excesivo alto: 13% en varones frente al 10,6% en mujeres.

Uso del celular

El teléfono (smartphone) celular se convirtió en una de las tecnologías más utilizadas en la actualidad, tanto como medio de comunicación y uso de redes sociales, como también herramienta de organización personal, cámara de fotos, agenda, despertador, entre otros. Así, terminó siendo percibido como indispensable para algunas formas de vida o de trabajo. Al respecto, se han hecho muchas recomendaciones para optimizar su uso y posibilitar que tenga un impacto positivo en la salud y en la educación de las personas, a la vez que se transformó en un instrumento donde están alojados todo tipo de aplicaciones digitales y redes sociales.

Aquí hemos tratado de profundizar y actualizar estos estudios, observando en la muestra de la población argentina, el impacto que el (buen o mal) uso del teléfono celular tiene en la productividad laboral, en las relaciones sociales y en el uso compulsivo del mismo.

Impacto positivo en la productividad laboral

Existe un impacto positivo cuando la favorece, aumentando la eficacia personal (trabajo o estudio), y la persona lo usa cuando le conviene: como una herramienta de organización, gestión del tiempo, o facilitador de tareas, entre otras posibilidades.

En nuestra muestra, respecto del impacto positivo hemos encontrado que, con frecuencia o alta frecuencia: el 30,7% considera que el celular aumenta su productividad; el 48,2% afirma que el celular le ayuda a organizarse; el 34,5% siente que el uso del celular le hace ganar tiempo valioso.

Impacto negativo en la productividad laboral

Hay impacto negativo cuando resta capacidad y eficiencia a la persona, dado que la manera en que lo utiliza le hace perder tiempo, aumentan las distracciones, los problemas de metodología, procrastinación, por nombrar algunos casos.

En tal sentido, se encontró que, con frecuencia o alta frecuencia: el 16,6% considera que el celular disminuye su productividad; el 24,5% interrumpe sus tareas para chequear el celular; al 9,8% le cuesta concentrarse en su trabajo, debido al uso del celular; el 26,3% afirma que el uso del celular le hace perder tiempo valioso.

Impacto social

Si bien el celular puede ser un instrumento que conecte a las personas existe un riesgo que, por no poder dejar de prestarle atención en medio de interacciones sociales, uno “destrate” (una forma leve de maltrato social) a la persona que tenga al frente. También, sin quererlo, uno puede interrumpir el diálogo social con alguien “presente”, por estar usando el celular. A esto se le llama “phubbing”.

Así, en nuestro país, más específicamente, frecuente o muy frecuentemente: el 15,8% chequea su celular mientras está hablando con otra persona; el 13,3% asume que interrumpe conversaciones familiares y amigos para chequear el celular; el 8% asume que interrumpe conversaciones de trabajo para chequear el celular; el 57,7% afirma que en conversaciones cara a cara, en el ámbito familiar y de amigos, la otra persona se pone a chequear el celular en medio de la conversación; el 54,4% afirma que en conversaciones cara a cara, en el ámbito laboral, la otra persona se pone a chequear el celular en medio de la conversación.

Uso compulsivo del celular

A la conducta de “no poder separarse del celular” actualmente se le denomina: “nomofobia” (término que proviene del anglicismo "no mobile phone phobia") y que se refiere a la ansiedad o miedo irracional a quedarse sin acceso al celular. De ahí derivan conductas impulsivas y de apego extremo, poco controlado y ansioso de “chequeo permanente” de sus redes sociales digitales.

Dadas las consecuencias negativas que esta compulsión tiene para la persona, hemos intentado observar algunos comportamientos compulsivos en nuestra población argentina.

Al respecto, encontramos que, frecuente o muy frecuentemente: el 19,3% piensa que el celular es un “vicio que le cuesta manejar”; el 35% chequea el celular, aunque no haya sonado; el 32,2% se siente obligado a usar el celular con más frecuencia de la que desea; el 21,5% cree que su celular ha vibrado y cuando chequea ve que no vibró y el 26,2% pierde tiempo utilizando el celular en lugar de hacer cosas más importantes.

Uso del celular y género

¿Hay diferencias según género? Si comparamos los niveles altos en cada impacto, vemos que hay leves diferencias. Los niveles de impacto en los varones son levemente superiores en el impacto social, en el impacto positivo en su productividad laboral y en el uso compulsivo del celular. A su vez, las mujeres presentan un nivel levemente superior en el impacto negativo del celular en su productividad laboral.

Uso del celular en las distintas generaciones

¿Hay diferencias generacionales? Cuando comparamos las diferentes generaciones, encontramos que los millennials tienen los porcentajes más altos de impacto social, impacto negativo en la productividad y uso compulsivo del celular.