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GASTRONOMÍA

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08/11/2018

La hora de los dulces

La hora de los dulces
La hora de los dulces

Un postre, sea el que sea, siempre es bienvenido. Ya se trate de una tarta, un pastel, un bizcocho o de unas humildes galletas. Pero, muy especialmente, si lo hacen las propias manos y en casa. De modo que no hay que perderse la oportunidad de una selección de recetas de postres caseros. La hora del postre es el momento dulce del día, el punto y final de una buena comida, pero también la mejor manera de arrancar el día o de cerrarlo.

Tartas de queso, pasteles, magdalenas caseras, panna cotta, galletas de nata, cuajadas, pudin, natillas, mousse de chocolate, flan de leche, tiramisú,... con mucho azúcar o con menos, pero todos dulces. La repostería es todo un mundo al que es muy fácil sucumbir. Y un arte que se puede dominar al mejor estilo de un maestro pastelero.

Muchas veces no hay nada mejor que un postre tradicional, de los clásicos como un súper y delicioso flan. Lo primero que se debe hacer es preparar el caramelo. Calentar en una sartén o un recipiente de fondo grueso el azúcar con un poco de agua. Cuando el caramelo adquiera un bonito color dorado, retirar el recipiente del fuego y verter en el fondo del molde que se emplea. Se puede hacer un flan grande y usar solo un molde o bien preparar flanes, pequeños, individuales. Sea como sea, el fondo debe quedar cubierto completamente con el caramelo.

Luego en un bol, poner los huevos y las yemas e incorpora el azúcar. Batir enérgicamente hasta obtener una mezcla blanquecina y espumosa. En ese momento, se añade poco a poco la leche a la mezcla de huevos y se sigue removiendo para que se integre todo bien.

Echar la mezcla de huevos, azúcar y leche sobre las flaneras hasta llenarlas. Colocar dichas flaneras dentro de una bandeja o fuente de horno con agua e introducir en el horno, que ya debe estar precalentado a 150°C durante 50 minutos o una hora, dependiendo de la altura del molde.

Pasado el mencionado tiempo, sacar el flan de huevo y dejar que se enfríe antes de desmoldarlo. Servir el flan de huevo bien fresquito… ¡una verdadera delicia!