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02/11/2018

En fotos y videos perito observó al menos 30 cartuchos que serían de postas de plomo  

En fotos y videos perito observó al menos 30 cartuchos que serían de postas de plomo   
En fotos y videos perito observó al menos 30 cartuchos que serían de postas de plomo  

Durante la mañana de este viernes el físico forense Rodolfo Pregliasco finalizó su exposición acerca de su trabajo pericial, en el marco del juicio que se sigue contra empleados y jefes policiales en la causa "Cárdenas y Carrasco". Su trabajo, comprometió aún más a los acusados. Luego declararon dos testigos de la defensa y aportaron más a la acusación que a la defensa.

El perito Pregliasco había presentado el día jueves la primera parte de su pericia referida al cotejo y análisis de registros fílmicos y fotográficos recogidos durante aquella trágica jornada del 17 de junio de 2010. En esa audiencia se limitó a presentar su trabajo y las conclusiones del mismo, tendientes a demostrar la responsabilidad de los uniformados Vïctor Pil, Marcos Epuñan y Víctor Sobarzo en la agresión armada que acabó con la vida de Sergio Cárdenas.

La reconstrucción de los hechos a partir de los registros audiovisuales resultó el primer elemento ciertamente determinante que se rindió durante el desarrollo de las cuatro semanas de juicio oral y público. En la jornada del viernes Pregliasco respondió las preguntas que las partes tenían sobre ese primer tramo del trabajo pericial y en segunda instancia presentó la segunda parte de su trabajo referido a la cuestión balística.

Destacó el físico forense que en el lugar de los hechos había podido observar a varias personas filmando y tomando fotografías, por lo que apuntó que si bien su tarea no es la recolección de pruebas, muñirse de esos elementos podría haber aportado a obtener mayor claridad sobre los hechos investigados.

Refirió además que la asignación del disparo mortal contra Sergio Cárdenas a un grupo de cinco policías, que operaban sobre calle Sobral entre Onelli y Elordi, obedeció al análisis del material analizado y se motivó “por descarte”. Además, en relación al padrón de coincidencias que él señaló en los movimientos de ese grupo, debía ser analizado por los jueces al dictar la sentencia, “no me corresponde a mí”, concluyó.

Pregliasco abundó en los detalles de su trabajo y las conclusiones que apuntó el día jueves en el juicio y explicó que en los videos se ve un grupo de cinco policías adelantados por calle Sobral de otro que esperó en la intersección de Onelli y que fueron registrados en un video casero unos cuatro segundos antes de la lesión que costó la muerte de Cárdenas. Cuatro minutos después hay una fotografía que muestra otra vez a un grupo de policías –esta vez de seis miembros- en el mismo sector, unos cuatro minutos después de la muerte de Cárdenas y otros cuatro minutos más tarde, se ve a ese mismo grupo, es decir que las coincidencias podrían ser determinantes.

Pregliasco explicó que la distancia promedio alcanzada por una persona arrojando piedras es de unos cuarenta metros y según los registros analizados se observa que la mayoría de los piedras lanzadas impactan en el piso y pocas veces llegan a los pies o escudos de los uniformados.

Destacó también que en los registros se observan claramente los comportamientos de grupos especializados como el BORA –actual COER- y el resto del personal uniformado. Los primeros se mueven en bloque, avanzan y retroceden, siguiendo una dinámica y un patrón de comportamiento durante toda la jornada. En cambio, los policías corren por todos lados y hasta intercambian gritos e insultos con los manifestantes.

Otro dato significativo de su pericia es que el número máximo de manifestantes que se detectó en imágenes es de 37, pero fueron dispersados por la policía cerca de las 16:30 y nunca más se volvieron a reunir, quedando desperdigados pequeños grupos de manifestantes.

No hay dudas de la utilización de postas de plomo

Pregliasco realizó una segunda fase pericial referida a la parte balística. Al respecto analizó las armas policiales y armas tumberas que fueron aportadas por el Gabinete de Criminalística de la misma policía, en diversos procedimientos que se hicieron en barrios aledaños al de los incidentes.

Destacó en ese sentido que una bala lanzada por una escopeta policial se desplaza a unos 330 metros por segundo –casi 1200 km/h- y el mismo proyectil lanzado por una tumbera viaja a 130 metros por segundo –unos 470 km/h-, es decir un 42% menos de velocidad. Y aseguró tras una comparación que el proyectil que asesinó a Cárdenas fue disparado por una Ithaca policial.

La parte más trascendente de esa pericia balística es la que desarrolló aspectos relacionados a la munición. Explicó Pregliasco que había en ese momento cinco firmas que producían y vendían cartuchos calibre 12/70 con postas de goma y plomo. Su trabajo lo llevó inclusive a recorrer algunas de las fábricas y conocer aspectos profundos de la tarea.

Describió que cada una de las fábricas distinguió siempre en su producción, el color de los cartuchos según sean antitumultos o propósitos generales (postas de goma o plomo). Así, describió que la mayoría de las fábricas fabricaba los cartuchos AT con color verde o transparente y los PG en colores negro o rojo.

Una única excepción se produjo en la fábrica Fiocchi a fines de 2001. Por la crisis de ese año y ante la alta demanda de munición antitumulto por parte de las diversas fuerzas de seguridad, al ver agotados los stocks de colores verdes, debieron producir un lote completo de cartuchos AT en color rojo. Sobre esa línea, analizó las compras oficiales realizadas por la provincia de Río Negro y advirtió una compra de cartuchos AT  a esa fábrica en 2002. Se trató de un lote de 8150 cartuchos, en colores verde y rojo y en función de cálculos matemáticos y probabilidades, resumió que a junio de 2010 podrían haber quedado en las Comisarías, no más de 32 proyectiles rojos en todo el territorio provincial. Eso le dio una posibilidad de encontrar un cartucho Fiocchi, rojo, con postas de goma, de 1 en 120 y lo comparó con arrojar una moneda al aire y que caiga de la misma cara siete veces seguidas.

En función de toda esa descripción, se volcó nuevamente al material fotográfico y fílmico de aquel día y observó sobre el asfalto de la calle Onelli, alrededor de las 13, los primeros cuatro cartuchos rojos.

Luego, entre las 16:40 y las 17:50, en torno al grupo de 19 uniformados que operaba en Onelli y Sobral y del cual se desprendía un pequeño grupo de cinco  o seis efectivos para avanzar en distintas direcciones, varias imágenes mostraron a policías con cartuchos en las manos, cargando, o disparando y otros tantos en el piso. En total, en todas las imágenes analizadas, halló 26 cartuchos de color rojo, cinco veces en manos de efectivos policiales en procedimiento de carga, uno con el cartucho ya cargado en recámara, dos en el aire instantes después de haber sido disparados y dieciocho en el piso.

Luego refirió que el uso de las postas de plomo, de color rojo, pueden asociarse casi exclusivamente al grupo de uniformados que como ya se dijo, operaban en Onelli y Sobral, con un pequeño desprendimiento menor, que se desplazaba por Sobral en dirección a Elordi y que son los mismos sobre los que pesa la fuerte sospecha de ser los autores del disparo que ultimó a Cárdenas.

Otro dato significativo de su análisis es que las vainas servidas que quedaban en el suelo, fueron recogidas por la misma policía, advirtiendo que hay varias imágenes que así lo revelan.

En fotos y videos perito observó al menos 30 cartuchos que serían de postas de plomo   
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