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AFLORARON EMOCIONES

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26/09/2018

Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”

Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”
Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”

Es una muestra de fotos “iluminadas” y bordadas por Sebastián Hacher, que organizó el Espacio de Articulación Mapuche. Se podrá observar hasta el domingo en el SCUM de Moreno y Villegas.

El 24 de septiembre de 1888, dejó de existir en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata el lonco Inakayal. Al cumplirse 130 años de su deceso, el Espacio de Articulación Mapuche puso en marcha su IV Encuentro Intercultural “Taiñ rakizuamün entulepaiñ (Acá estamos sacando nuestro pensar)”. Más allá del intenso cronograma de actividades, el acontecimiento central es la llegada a Bariloche de la muestra “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”, que ideó el artista, periodista y fotógrafo Sebastián Hacher.

La exposición se inauguró el último lunes en el SCUM de Moreno y Villegas, donde permanecerá hasta el próximo domingo. Si las referencias son las inauguraciones que periódicamente se producen para dejar abiertas muestras de arte, una cantidad desusada de gente se acercó al lugar. Pero además, al recorrer las imágenes y sus textos, pudo observarse que varias y varios de los espectadores, no pudieron mantener a raya la emoción.

Hacher trabajó con las fotografías que se tomaron en cautiverio no solo a Inakayal, sino también a Sayweke, Foyel, Chagallo y varios familiares, entre ellos, niñas y niños. Sus imágenes circulan habitualmente, pero valiéndose de tecnologías digitales y de versiones en alta definición, el artista las pintó. Como resultado, no solo ganan nitidez: cobran más vida, se advierten con mayor precisión detalles que las versiones en blanco y negro disimulan, recobran humanidad aquellos rostros…

Para completar su propuesta, a la que concibe como instancia de sanación hacia gente que sufría mientras era fotografiada, Hacher bordó las imágenes con técnicas que aprendió de los shipibo, pueblo originario de la Amazonía peruana. El resultado es sencillamente conmovedor y ahonda la humanidad de aquellos prisioneros. Inakayal, Foyel y su gente, habían perdido la libertad en la primavera de 1884, en el valle inferior del río Chubut. Pero está documentado que inmediatamente antes de la Campaña al Desierto, el primero tenía su hogar en las actuales jurisdicciones municipales de Dina Huapi y Bariloche. De ahí que el expositor acordara con los organizadores dar a conocer aquí sus creaciones.

Según confió durante la inauguración, Hacher especuló que si Inakayal hubiera conseguido retornar a su lugar de origen, seguramente habría desandado el trazado de la actual Ruta 23, que se superpone en varios de sus tramos con los viejos caminos mapuches y tehuelches, por el interior de la actual estepa rionegrina. Por eso intentó reconstruir el probable itinerario y antes de estar en esta ciudad, hizo escalas aunque no sucesivas en Viedma, Los Menucos e Ingeniero Jacobacci.

Trabajo colectivo

En cada una de esas paradas, dos de las imágenes de Inakayal que ahora se pueden observar en el SCUM fueron bordadas colectivamente, en total por un centenar de personas, en su mayoría mapuches, según confió el artista.

Ese bordado conjunto continuó aquí en la jornada del lunes, hermanándose en la tarea vecinas y vecinos de Bariloche, más allá de su origen étnico. Desde entonces, la estampa del lonco preside la muestra.

A las imágenes, Hacher sumó textos muy esclarecedores que permiten al observador y observadora seguir su trayecto íntimo, mientras avanzaba con el trabajo: “¿Por qué pintarlas? En la jerga de los fotógrafos, al acto de darles color se le llama ‘iluminarlas’. Antes se hacía con pinceles y tintas. Ahora las pintamos con una tableta y un lápiz digital. Pintar la representación gráfica de un genocidio es un intento por insuflar vida donde otros sembraron masacres. ¿Por qué bordarlas? Bordar y tejer son actos de amor, de cuidado. Es una ceremonia para dar abrigo, sanar. Es establecer un diálogo con la imagen para liberar lo que quedó encerrado en ellas, para revelar lo que ocultó la toma. Bordar una foto transforma la imagen, pero también al que borda”, confía uno de los escritos.

En plena faena, “la foto se invierte en cada puntada. Cuando la aguja sale del lado de la figura es un pez que emerge a la superficie y enseguida busca donde zambullirse. En ese momento se decide por donde entrar, pero también por donde volver a salir. Cuando llegamos al lado inverso ya tenemos esa instrucción. Hay que retenerla una milésima de segundo, cumplir la orden y luego soltarla para volver a empezar”, reconstruyó Hacher. Una convocatoria a las sensibilidades, puestas a prueba.

Aquí y ahora

Más allá de su planteo estético, de triste aunque reparadora belleza, Sebastián Hacher plantó bandera desde una perspectiva política en el aquí y ahora. “Mi primer acercamiento al arte textil mapuche fue hace unos once años, en Leleque. Ivana Huenelaf trabajaba en un telar construido con ramas de árboles. Estábamos sobre un monte, en un territorio que acababa de ser recuperado. Todavía saboreo la emoción que nos invadió mientras ella tejía: es una de las sensaciones más profundas y bellas que sentí en mi vida”. Sin embargo, “hoy Ivana está procesada. La acusan de desacato a la autoridad, corte de ruta, posesión de armas. Su único delito fue solidarizarse con una comunidad que estaba siendo reprimida”.

“No es la única”, nos dice Hacher. “Moira Millán está acusada de un algo similar: acompañar a una comunidad en sus reclamos. Facundo Jones Huala fue extraditado a Chile a pesar de los pedidos de la ONU. Fausto Jones Huala y Lautaro González asistieron a Rafael Nahuel en sus últimos minutos de vida. Intentaron salvarle la vida. Hoy están con pedido de captura. Prófugos de la justicia. Quienes corrieron junto a Santiago Maldonado de la represión estatal están imputados. En ambas causas, la situación de los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de los crímenes es privilegiada: ni siquiera han sido indagados. Las amenazas de desalojo pesan sobre las comunidades Paichil Antriao, Sacamata Liempichun, Nehuen Mapu y Puel Püllü, por nombrar solo algunas”.

Hombre de la Revista Anfibia, la totalidad de los textos y buena parte de las imágenes pueden apreciarse en su versión web. Durante la apertura, el artista confió que tuvo que pagar para acceder a las imágenes, en poder del Museo de La Plata. Y anunció que se disponía a subirlas a internet en alta definición para que de ahora en más, puedan circular libremente. “Si hay algún dueño de estas fotos, es el pueblo mapuche”, justificó. Otra forma de restitución.

Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”
Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”
Inauguraron “Inakayal vuelve: bordar el genocidio mapuche”