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PRIMERA NOVELA QUE PUBLICA

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22/09/2018

Nicolás Avellaneda Lanusse da a conocer “El refugio”

Nicolás Avellaneda Lanusse da a conocer “El refugio”
Nicolás Avellaneda Lanusse da a conocer “El refugio”

Sobrino tataranieto de quien fuera presidente, el escritor afirma: “No importa cómo me llame, la historia la tengo que escribir por mí mismo”. Y en eso está.

Es inevitable que su nombre denote alcurnia, pero él parece no prestar mucha atención a su origen patricio. Por cuestiones de su vida, Nicolás Avellaneda Lanusse terminó la primera novela que publica en Bariloche, donde reside hace un par de años. En las páginas de “El refugio”, no hay alusiones al Frey o al Jakob sino, más bien, a un recinto de carácter espiritual o quizás anímico. Siempre en el terreno de la ficción, claro.

En diálogo con El Cordillerano, el escritor confió que la suya “es una novela intimista. Es difícil encerrarla en un género específico; de hecho, fue un problema, entre comillas, que tuvimos con la correctora. La mayoría de la gente me preguntaba qué género era y, bueno, terminamos por acordar que es una novela que podría ser dramática”, introdujo. “Relata la historia de un padre y su hijo, incluye otros personajes y, a través del conflicto central, el relato es sobre la evolución de los personajes”.

“El refugio” se presentó durante la semana que hoy termina en la sala de lectura de la Biblioteca Sarmiento. “Tiene muchas emociones porque tenemos amor, pero no en el sentido romántico de la palabra, también odio, venganza, rencor… Casi todas las emociones están volcadas en la historia del personaje principal, que se llama Gabriel”, abundó Avellaneda Lanusse, cuya vida profesional se relaciona con la navegación.

“La primera vez que sentí el impulso de escribir tenía 6 años y me sigue acompañando ese impulso”, confió. “Esa fue la primera vez en que me senté en un escritorio a inventar una historia. Siempre estuve esa idea: inventar, sea a través de una novela o con cuentos... Pero después dejé, un poco por auto-exigencia y autocrítica”. Pasó el tiempo y “después, en 2014, volvió ese impulso y empecé a escribir. Escribí tres novelas y esta es la cuarta que, para mí, es la mejor, la más completa, con más herramientas. A las otras tres, no las publiqué”, señaló.

Sus primeras páginas fueron concebidas muy lejos del Nahuel Huapi. “La escribí estando en Uruguay y, después, cuando vine a Bariloche la terminé. No está ubicada en un punto geográfico específico… El entorno sería el campo, pueblos cercanos a la naturaleza pero en ningún lugar específico, no ocurre en la Argentina y podría ocurrir en cualquier lugar”, insistió. “La descripción del paisaje es igual o muy similar a esta parte, a Bariloche y a Río Negro, porque también hay mar”.

El paisaje

Sin embargo, “fue un poco casual que la terminara de escribir acá pero que ya hubiera arrancado con el paisaje de esta zona. La naturaleza de aquí también ayudó a imaginar el paisaje, hay mucha naturaleza y mucha agua, como se ve en la tapa. El agua es un símbolo muy importante, casi un personaje principal”, introdujo el escritor. La portada se completa con una figura humana pequeña que parece ser rescatada por una mano inmensa.

En cuanto al título, “la palabra aparece varias veces en el libro como un lugar físico donde el personaje principal se encuentra, pero también refiere a otro sentido: el refugio interior que uno tiene o que podría encontrar después de una tragedia de gran envergadura o conflicto”. Entonces, “el refugio remite a dos cosas: a un lugar puntual que aparece y también a ese mensaje subliminal, aunque está bastante explícito”, jugó Avellaneda Lanusse.

Su presencia en la portada no es casual. “Sí, el agua en mi vida es muy importante… Bueno, en la vida de todos pero, particularmente, me dedico a la navegación entonces es muy importante. Si bien no hay barcos en el libro, el agua aparece como elemento fundamental que da vida, que limpia, que hace renacer… Por eso, cuando el artista Eduardo Sanz, alias Resorte, hizo la tapa con tanta agua y la contratapa también, me encantó porque me sentí identificado y porque además, en el libro, tiene mucho significado. En mi vida y en el libro”, resaltó.

El autor encuentra que su escritura “es bastante personal. Leo mucho pero el estilo que me sale es propio, intento no copiar… Hay cosas específicas en algún libro que me gustan y, por ahí, después salen a la hora de escribir.

Como decía Borges, para ser un gran escritor primero hay que ser un excelente lector. Leer te da las herramientas para después conjugar las oraciones, en qué sentido se ponen las ideas… Pero no me podría comparar con alguno”, dijo, en relación a posibles influencias.

Nicolás Avellaneda gobernó a la Argentina entre 1874 y 1880, de manera que la pregunta era inevitable. “Exactamente, es mi tío tatarabuelo. Tengo una historia familiar rica pero no es algo que me influya demasiado, cada uno hace su propia historia… Es un nombre que me ha perseguido durante toda la vida porque se reconoce, pero nunca me sentí afectado. Él estuvo allá y de hecho, me llamo así por él pero nada… No importa cómo te llames, la historia la tengo que escribir por mí mismo”, señaló el novelista. “El refugio” es fiel constatación de esa convicción.

Carga emocional

“El refugio” no es una “edición del autor”, como se dice en la jerga. Pero casi… “Lo empecé solo y a partir de la idea de sacar el libro, podría haberlo mandado a algunas editoriales que se habían interesado... Pero preferí hacerlo solo, por mi cuenta, con mi propio sello editorial. A raíz de eso, entré también en la parte editorial de la literatura, que es muy divertido”, comentó Nicolás Avellaneda Lanusse.

Si bien no hace mucho que se presentó, ya hay gente que tuvo chances de leerlo. “Hasta ahora, las críticas son muy positivas, incluso más de lo que yo esperaba… Uno siempre tiene ese miedo, cuando va a presentar algo tan personal como un libro: qué es lo que va a decir la gente porque, en definitiva, hay muchas cosas personales dentro de la novela… Si bien no es autobiográfica ni nada por el estilo, siempre hay pensamientos de uno y siempre se juega algo de uno”.

En definitiva, “las críticas fueron muy buenas en cuanto a lo emocional, a lo que genera el libro. Es una lectura dinámica pero la mayoría de la gente que lo leyó, tuvo que frenar un poco. Te tiene atrapado porque también tiene acción, suspenso pero, al estar la parte emocional muy cargada, lo que me dijeron es que tuvieron que frenar para después seguir porque era mucha la emoción. Incluso llantos y ese tipo de emociones”, advirtió. Y el que avisa…