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23/08/2018

La Biblioteca del Lera atraviesa una difícil situación y necesita ayuda de la comunidad

La Biblioteca del Lera atraviesa una difícil situación y necesita ayuda de la comunidad
La Biblioteca del Lera atraviesa una difícil situación y necesita ayuda de la comunidad

La Biblioteca Popular Francisco Lera está pasando por momentos de incertidumbre, pues ya no logran cubrir los gastos de los servicios y les han pedido el local donde funcionan. Cuentan con un lote en comodato, pero la situación actual aleja el sueño de poder construir el tan ansiado edificio propio.

Liliana Vega es la que tiene a su cargo la atención al público, todos los días de lunes a viernes de 10 a 16 horas, pero además, pone rótulos y se encarga de ingresar y organizar cada uno de los libros, tareas que realiza desde hace 11 años. Asimismo ha dictado talleres de telar y costura. Jazmín Volpe es la presidenta de la biblioteca y ambas dialogaron con El Cordillerano para hacer pública la situación que están atravesando.

Este espacio cultural abrió sus puertas hace 21 años, en sus inicios funcionaba en un gremio de alimentos en calle Tiscornia y luego se mudó a 9 de Julio 972 donde está en la actualidad.

Las bibliotecas generalmente son Asociaciones Civiles sin Fines de Lucro, por lo que cuenta con una Comisión Directiva, la que realiza su trabajo sin percibir remuneración alguna. “Está conformada por un grupo de vecinos interesados, todos tenemos nuestros trabajos aparte, Liliana es la única que percibe un sueldo porque pertenece a la planta provincial” aclaró Volpe.

La biblioteca funciona en un solo ambiente pero allí han intentado hacerle un lugar a cada uno de los 9.991 libros con los que cuentan, muchos aún están en cajas o sobre un escritorio, porque ya no quedan paredes donde ubicar más estanterías.

Al respecto Vega dijo “por eso tengo que ir descartando algunos libros que quedaron obsoletos, lo que más buscan los socios son las novelas y toda la literatura infantil”. Por ello han destinado uno de los rincones para los más chiquitos, donde cuentan con almohadones para que estén cómodos durante la lectura.

Otro de los géneros fuertes que buscan los lectores y lectoras, son los libros y revistas de artesanías y manualidades, “no tanto los textos de primaria y secundaria porque ahora se manejan mucho con internet y acá lamentablemente, no podemos ofrecerles ese servicio”, dijeron.

El salón

La biblioteca funciona en un local por el que pagan un alquiler pero les han dicho que deben retirarse de allí. Les han cedido un sector del predio de la escuela del barrio, en comodato para que construyan allí el edificio propio.

“Nos ha costado mucho poner todos los papeles en regla para poder presentar los planos, no solo tiempo sino que además, el dinero necesario para cada trámite, ahora ya finalizamos con esas tareas”, detalló Vega.

Cuentan entonces con los planos, pero la situación económica actual no acompaña para encarar una obra “apostamos a poder construir algo mínimo para poder mudarnos y de a poco continuar edificando”, dijeron.

Problemas

Hay dos temas puntuales que angustian y desesperan a la Comisión de la Biblioteca: el edilicio, porque si no logran construir algo propio de manera urgente, peligra su supervivencia, y por otro, el que ya no llegan a cubrir los gastos mensuales con la cuota de los socios.

“Estábamos cobrando $10 y en marzo subimos la cuota a $20, más de eso no les podemos cobrar porque son nuestros vecinos, somos un barrio popular de trabajadores y queremos que sigan siendo parte de la biblioteca”, señaló Volpe.

Participar

El primer sábado de cada mes a las diez de la mañana, en la biblioteca realizan una asamblea abierta, por lo cual invitan a los vecinos a sumarse y juntos, continuar dándole vida al espacio.

La Caja de Pandora

La cifra que tanto apura a la gente de la biblioteca del Lera es de aproximadamente dos mil pesos por mes, pero se está haciendo cuesta arriba reunirlos, es por ello que han habilitado una Caja de Pandora, donde la gente puede revolver y comprar a muy bajo costo, lo que le interese. Hay ropa, libros y juguetes.

Aquellos que deseen colaborar, pueden sumar a esta caja y así van generando un granito de arena más para poder pagar los servicios. “La cosa está tan mal que organizamos una rifa, pero muy pocos compraron, entonces ya no sabemos a quién acudir para salir adelante”.

Están usando la creatividad, han hecho agarraderas y cosas en tela para ver si logran venderlas, aunque no es la tarea para la cual funciona la biblioteca, echan mano a todo lo que pueden. Han pensado en vender comida, pero el espacio con el que cuentan no es el adecuado.

Así pueden colaborar

Para aquellos vecinos o instituciones de la ciudad que deseen colaborar para que la biblioteca no tenga que cerrar sus puertas, pueden hacerlo adquiriendo unos bonos contribución por diferentes importes. Asimismo, están recibiendo cosas para la Caja de Pandora, pronto comenzarán con una campaña de materiales, pero lo urgente, es poder cubrir los gastos mes a mes. Pueden comunicarse con Liliana Vega al celular 154 686938.

La Biblioteca del Lera atraviesa una difícil situación y necesita ayuda de la comunidad
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