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EL TEATRO EJERCITA MEMORIA

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19/07/2018

Sala colmada y aplausos de pie para “Enemigo de papel”

Sala colmada y aplausos de pie para “Enemigo de papel”
Sala colmada y aplausos de pie para “Enemigo de papel”

Fue la obra que puso en marcha las V Nevadas Internacionales de Teatro. Un elenco binacional actualiza, con humor y angustia, la guerra que no fue entre la Argentina y Chile. Integración, en los hechos y en la trama.

Por Adrián Moyano

La magnitud de la expectativa quedó en evidencia cuando la sala se colmó y aún quedaba gente afuera. Hubo que dejar la puerta lateral abierta para que todas y todos los que habían concurrido a la Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento) pudieran seguir de cerca las alternativas de “Enemigo de papel”, la inédita coproducción argentino-chilena que puso en marcha las V Nevadas Internacionales de Teatro. Y si pueden tomarse como indicadores los “bravo” del final más los persistentes aplausos que prodigó la asistencia, en parte, de pie, hay que conceder que aquella expectativa se consideró bastante más que satisfecha.

Varios lenguajes conviven en la puesta que idearon Arístides Vargas y Virginia Fdel (directores) para recrear una situación muy verosímil que pudo ocurrir el 24 de diciembre de 1978, cuando las dictaduras de la Argentina y Chile evaluaban lanzarse a la guerra. El grotesco aflora cuando dos generales inician la acción: bailan tango y cueca alternativamente, mientras con sus palabras afirman los estereotipos que el pensamiento chovinista adjudica a cada uno de los géneros musicales. Cierto costumbrismo se cuela en la relación que, entre ellas, mantienen las dos bailarinas chilenas que quedan del lado argentino de la frontera, al precipitarse los acontecimientos. A través de audios que recuerdan discursos de Jorge Videla y de Augusto Pinochet, cualquier esbozo de sonrisa se congela, las carcajadas (las hubo y muchas) resultarán ridículas un instante después. El realismo hace transitar hacia la angustia más desoladora, cuando los custodios del lado chileno apuntan con sus armas a los dos actores y músicos argentinos que (des)acertaron en quedar al oeste de la línea. La ficción se confunde con la realidad cuando, en el transcurso de la acción y sin interrupciones a la trama, cada actriz y actor vuelve al presente, retoma su nombre y, en primera persona, comparte qué disparó en cada una y uno revivir el acontecimiento que, en 2018, cumple 40 años. O al averiguar qué sucedió en 1978, porque la extrema juventud de Macarena González, impide que albergue recuerdos sobre la inminencia de la contienda…

Natalia Alfaro y su compañera personifican a dos bailarinas de folclor que intentan regresar a su hogar, después de participar de un certamen en una localidad cercana a Bariloche. Garza Bima y Juan Alari se meten en la piel de dos actores y músicos argentinos que procuran hacer otro tanto, después de una gira de éxito muy dudoso por pueblos chilenos muy pequeños. Entre las respectivas duplas, la convivencia no es del todo armónica. En las dos, uno de los integrantes recrimina al otro el hecho de tener que afrontar la demora que, en primera instancia, parece simple obra de la burocracia. Después de varios intentos, amigables los primeros y airados después, comprenderán los frustrados viajeros que las barreras no están bajas por cuestiones de excesiva parsimonia, sino por razones un tanto más trágicas. No están retenidos por asuntos que tengan que ver con la propia torpeza, sino con la exacerbación de enemistades.

Potenciar prejuicios

En el diálogo entre las bailarinas, afloran los conceptos peyorativos hacia los argentinos en su conjunto, algunos con absoluta razón. En el intercambio entre los actores, ocurre otro tanto. Los prejuicios, los resquemores y todas aquellas banalidades que suelen potenciarse en circunstancias como las de 1978, cobran cuerpo cuando las dos parejas finalmente se ven forzadas a cruzar sus pasos en un imaginario “no lugar” de ubicación fronteriza. Pero ante la necesidad, los y las artistas finalmente tejen una alianza para intentar convencer a los respectivos guardias, sin que lleguemos a saber si finalmente, lograron su cometido.

”Enemigo de papel” se para en el lugar del internacionalismo y de la persona. Cuestiona la asignación de identidades que no pueden elegirse y realza el “ser alguien” más allá de los gentilicios. De manera implícita y no tanto, apuesta por el ejercicio de la memoria en un contexto en el cual existen demasiados dispositivos tendientes a anestesiarla. Apuesta, en los hechos y en la trama, a la integración como vía posible, no sólo para el entendimiento de los pueblos, sino en última instancia, para salvar la vida, a través de las vidas de dos bailarinas y dos actores de provincia.

”Enemigo de papel” es una obra de fuerte contenido político, pero nunca panfletario. Si bien consigue emocionar hasta el nudo en la garganta, la risa irrumpe con facilidad. En esos altibajos emocionales, gana mucha eficacia y la faceta del entretenimiento cede ante reflexiones que son imperativas… Aquella guerra, en verdad, hacía rato que estaba desatada, se cobró tres decenas de miles al este de la cordillera y otra “cantidad no determinada” al oeste.

Cuarenta años pueden parecer mucho tiempo en países que apenas si asumen bicentenarios. Pero sabemos que las tragedias de ese ayer pueden actualizarse de diversas maneras, en un abrir y cerrar de ojos.

Cómo sigue

Las V Nevadas Internacionales de Teatro contemplaron al público infantil. Desde las 17 de hoy, se compartirá “El último pez”, una de las propuestas que arriba desde Santiago (Chile). Se trata de teatro de marionetas que “aborda la problemática marítima-medioambiental que se ha desatado con la pesca indiscriminada y la instalación de las salmoneras en nuestro mar (por el chileno). Situada en un contexto ficticio en el que el sólo quedan peces en cautiverio, ‘El último pez’ rescata elementos de la mitología chilota”. Se pondrá en escena en la Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento).

También este viernes, pero desde las 21, en el mismo escenario, habrá teatro que llega desde Uruguay. La obra lleva como título “Tom Pain (basada en nada)” y gira en torno a “un hombre, al parecer ordinario, pero dispuesto a compartir su historia y a convertir su dolor en provocación”. El autor de la trama es Will Eno, “considerado por algunos especialistas como el Samuel Beckett de esta generación. Este hombre narra tres momentos de su vida que son recuerdo y trauma que se entrelazan e interrumpen”.

A partir de las 20 de mañana (sábado), el cronograma continuará con un trabajo de Bahía Blanca. “Freak Show” se anticipa como “una mirada tragicómica de la explotación de los medios sobre el individuo-objeto, al servicio del entretenimiento. La obra está ambientada en un mundo que cambia constantemente y el autor usa la mente del espectador como escenario. Y al personaje del Presentador como el arquitecto de este mundo” (Biblioteca Sarmiento).

A las 21, se producirá, en la sala de la UNRN, el estreno de “Salomé de chacra”, obra barilochense sobre la que El Cordillerano informó en su edición del miércoles. La noche del sábado finalizará desde las 24 con “El asado de Platón”, otra propuesta bahiense, basada en “El banquete”, del filósofo. “Es la segunda pieza de una trilogía sobre los diálogos platónicos, que intenta pensar la posibilidad de un Sócrates que habite, piense y muera en este siglo XXI que apenas comienza”, según se anticipó. La función tendrá lugar en el quincho de la Mutual del Banco Provincia de Río Negro (Beschtedt 240). A diferencia de las demás funciones, que lo hacen a la gorra, en este caso la entrada vale 200 pesos pero incluye la cena. De todas maneras, quedaban pocas localidades disponibles.

Para el último día del encuentro teatral, se programó “Iñche Vilu”, trabajo puertomontino que “habla del amor y desamor, la pérdida y el desarraigo de territorio, la cosmovisión originaria vista desde la perspectiva femenina en torno a la palabra y el cuerpo. Son cuadros poéticos que mezclan lo visual, la música, danza y voz en el ejercicio de vincular universos en función del cuerpo femenino y el erotismo indígena, levantando huellas, vestigios del cuerpo y pasado originario”. Irá el domingo (22 de julio), desde las 19, en Salón Araucanía.

La última de las funciones será obra de colombianos. “El conejo más estúpido de este siglo” plantea que, “a petición del misterioso Don Duro, una pareja de bandidos tiene el encargo más grande de sus vidas: dar de baja al famosísimo Innombrable. Un plan abstracto los empujará a una terrible confusión al darse cuenta de que no son los únicos directamente implicados en el truculento asunto y que también son cómplices de una muerte accidental y un asesinato jamás cometido”. A las 21, en la Biblioteca Sarmiento.