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24/05/2018

Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana

Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana
Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana

Juan Catalán es un vecino de nuestra ciudad, reconocido por muchos por ser el hombre que ha participado de cada Tejetón que se realiza año tras año.

“Con mi familia vivíamos en una casita de chapa en la desembocadura del río Ñireco, después nos mudamos a los galpones de Parques en Costanera hasta que le dieron a mi papá una casa porque trabajaba en Parques Nacionales” contó. Luego se fueron a San Martín de los Andes.

Eran cinco hermanos, un varón falleció hace unos años, al igual de sus padres.

“Mi primer trabajo en Bariloche fue en la cocina del hotel Llao Llao, estuve también en el Italia y el Arrayanes, cuando me salió una changa para cosechar trigo me fui un mes a Buenos Aires”, dijo. Al cumplir 18 años fue a revisación médica, entonces decidió ingresar a Gendarmería, hasta que le llegó la edad de retirarse.

Gendarme en la frontera

Fueron muchas las derivaciones que tuvo como gendarme pero siempre por la zona, “en la época del conflicto con Chile me mandaron a San Martín de los Andes, estuve en puestos de Pampa Linda, Paso Rosales y Tromen” detalló.

Su tarea específica dentro de la fuerza era el de radio operador, “un día me dijeron ahí tenés la radio y yo no sabía manejarla, así que tuve que aprender de cero, era un equipo viejo y grande pero no me costó mucho”.

A pesar de haber finalizado la primaria, admite que nunca aprendió a leer ni a hacer cuentas, “las letras las empecé a conocer mirando diarios o revistas, terminé la escuela porque las maestras se cansaron de mí creo”, dijo.

Ser operador lo enfrentó con una realidad, “recibía mínimo diez telegramas por día, les hacía repetir todo diez veces por la radio pero después los tenía que escribir a máquina, horas y horas para terminar mi trabajo, a veces eran las doce de la noche y seguía pasándolos en limpio”.

Juan recordó que en la primaria no tenía buen comportamiento, “dos por tres me retaban porque me mandaba alguna macana, el castigo eran mandarme a la clase de manualidades con las mujeres, de tanto mirarlas, aprendí a tejer y a bordar en Punto Cruz” dijo riéndose.

“Cuando entré a Gendarmería, tenía tiempo libre así que me dedicaba a tejer bufandas, medias y pulóveres que después regalaba”. Cuando sus compañeros se iban a hacer trabajo en el campo o recolectar leña, Juan sacaba las agujas y se ponía a tejer, hasta que llegaba algún mensaje en la radio.

Su esposa, con quien está casado hace muchos años, sigue tejiendo a máquina, pero lo curioso de esta familia es que todos tejen, incluidos sus diez hijos. Uno de ellos mostró a esta cronista algunas mantillas a crochet, trabajos realmente maravillosos.

El Tejetón

De casualidad escuchó la convocatoria del primer Tejetón, donde se reúnen durante algunas horas, realizan cuadraditos de lana que luego unen convirtiéndolos en mantas. “Me encantó la idea así que me sumé con mis palillos, era el único hombre al principio porque el año pasado había dos hombres aprendiendo”.

De realizarse este 2018, sería la quinta edición, “yo opino que habría que hacerlo a fines de mayo o primeros días de junio, para que las mantas que hagamos lleguen a la gente cuando empieza el frío, porque no tiene sentido entregarlas cuando está por llegar la primavera” propuso.

Juan continúa a lo largo del año tejiendo, entre otras cosas, los cuadraditos para coser y hacer mantas, “antes las regalaba en algún barrio, pero después me enteré que muchos las vendían así que ahora las guardo para dar en el siguiente Tejetón”, dijo. Prefiere regalarlas porque nadie quiere pagar lo que realmente vale el trabajo.

Juan tiene varios proyectos en mente, los que no ha podido cumplir aún. Uno de ellos es tejer una bandera argentina de 150 metros de largo por un metro y medio de ancho, para poner en la costa del Río Limay, luego de la presentación, separarla en tramos y convertirla en mantas para donar en la Línea Sur.

El segundo proyecto es dar de manera gratuita talleres de tejido en los barrios, “he presentado la propuesta en juntas vecinales y en el municipio, pero me dicen que ellos no pueden poner la lana”. “Sería de gran utilidad que vecinos y vecinas aprendieran a realizar prendas de abrigo para sus familias, incluso, como una salida laboral y sumar ingresos a sus hogares”.

“Hay mucha gente que no tiene plata para comprar una madeja de lana entonces necesito que alguien la done así puedo enseñar, es lo único que pido, pero nadie me dio una respuesta positiva” se lamentó. “Si yo tuviera dinero les daría los materiales a los que tomen el curso, pero eso por ahora, es imposible” agregó.

“Fui a hablar a la Municipalidad pero me ofrecieron un préstamo, no podría devolverlo porque la lana y las prendas son para la gente que teja, no para vender yo”, explicó.

Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana
Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana
Quiere tejer una bandera gigante y dar clases gratuitas de tejido en los barrios, pero no consigue lana