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25/04/2018

Las dificultades de concretar el desarrollo económico sostenible

Las dificultades de concretar el  desarrollo económico sostenible
Las dificultades de concretar el desarrollo económico sostenible

Con un Producto Interno Bruto (PIB) de más de US$600.000 millones, Argentina es una de las economías más grandes de América Latina. 

El país está en proceso de una transformación económica que promueve un desarrollo económico sostenible con inclusión social e inserción en la economía global.

El país tiene abundantes recursos naturales en energía y agricultura. En su territorio de 2,8 millones de kilómetros cuadrados, el país tiene tierras agrícolas extraordinariamente fértiles y un enorme potencial en energías renovables. Es un país líder en producción de alimentos, con industrias de gran escala en los sectores de agricultura y ganadería vacuna. Asimismo, Argentina tiene grandes oportunidades en algunos subsectores de manufacturas y en el sector de servicios innovadores de alta tecnología.

Argentina tuvo el mejor desempeño en la región en reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida entre 2004 y 2008. Los ingresos del 40% más vulnerable crecieron a una tasa anual de 11,8%, más rápido que el crecimiento promedio del 7,6%. Esta tendencia se mantuvo, pero disminuyó después de 2008. En el primer semestre de 2017, según las estadísticas oficiales, el 28,6% vivía en la pobreza, mientras que el 6,2% se encontraba en situación de pobreza extrema.

Se ha priorizado el gasto social a través de diversos programas, entre los que se destaca la creación de la Asignación Universal por Hijo, que alcanza a aproximadamente 3,7 millones de niños y adolescentes hasta los 18 años, el 9,3% de la población del país.

Las elecciones presidenciales de finales de 2015 condujeron a un cambio significativo en la política económica argentina. La nueva administración se ha movido rápido para implementar reformas clave tales como la unificación de la tasa de cambio, el acuerdo con acreedores internacionales, la modernización del régimen de importaciones, una desaceleración de la inflación y la reforma del sistema de estadísticas nacionales.

Además, Argentina ha retomado una agenda muy activa en política internacional y está al frente de la presidencia del G-20 durante el 2018, al mismo tiempo que manifestó su intención de adherirse a la OCDE y ha inaugurado su rol de observador en la Alianza del Pacífico.

Luego de una contracción económica de 1,8% en 2016, concentrada en la primera mitad del año, la economía se recuperó y creció 2,9% en 2017. El comienzo de 2018 muestra que esa recuperación continúa. El déficit primario disminuyó de un 4,3% del PIB en 2016 a un 3,8% del PIB en 2017, ambos por debajo de los objetivos fiscales oficiales. El gobierno planea una convergencia gradual a un equilibrio fiscal primario hacia 2021.

Preocupación

La inflación y, sobre todo, la suba de tarifas se consolidan como las preocupaciones más firmes y acuciantes de la ciudadanía. Es la conclusión que repiten los analistas de opinión pública que siguen de cerca la evolución del humor social. El malestar por los aumentos del gas, la electricidad y el agua y la inflación persistente no es el único efecto de los últimos anuncios y de la fuerte repercusión política de estos días, apuntan los especialistas.

También impacta en las expectativas sobre la situación económica del país.

En la última encuesta de Aresco las tarifas pican en punta con el 48% de las respuestas como el principal rubro en el que los aumentos "generan más problemas" a los consultados, incluso por encima de las alzas en alimentos (24,7%).